Eugenio de Ávila
Sábado, 26 de Septiembre de 2020
DOCUMENTOS DE LA HISTORIA

Ninguna memoria y mucha historia

[Img #44111]No tengo memoria de la I República,  ni de la invasión francesa en 1808, ni, por supuesto, de la II República. Pero me he estudiado la historia, la que se basa en documentos, jamás en las opiniones, ya de historiadores de izquierdas, mayoritarios; bien conservadores, una minoría. Hoy querría acercar al lector  al abuelo político, si se quiere, tanto de Pedro Sánchez como de Pablo Iglesias. Descubriré, para quién las ignore, frases del “Lenin” español, entonces  durante el periodo republicano ya una persona de cierta edad –nació en 1869- para que se conozca cuál era la filosofía política del hombre más poderoso del socialismo español durante la II República.

El votante del PSOE quizá ignore quién fue este político, cuál su talante, cuál su opinión sobre la democracia y el sistema republicano. A continuación, se la ofrezco. Lea y reflexione. Y pregúntese: ¿Largo Caballero defendía una república democrática, respetaba, toleraba las ideas de sus rivales políticos, de los españoles que no pensaban como él, a los que no les gustaba el comunismo? Recuerdo que, por entonces, mientras  España padecía su Guerra Civil, en la URSS se celebraron los Juicios de Moscú, las purgas de Stalin en el Partido Bolchevique, tras los cuales los compañeros de viaje revolucionario de Vladimir Illich Ulianov dejarían su vida en el paredón, entre otros: Zinoviev, Kámenev, Bujarin…y Trotski, en el exilio, en 1940.

En un mitin en Alicante, el Caudillo socialista había proclamado el 19 de enero de 1936, menos de un mes antes de los comicios legislativos de febrero:

   “Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la guerra civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos” 

(El Liberal, de Bilbao, 20 de enero de 1936).  

 

   Largo Caballero en Linares en otro mitin el 20 de enero de 1936:

“... la clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución”.  

 

   El 10 de febrero de 1936, en el Cinema Europa, Largo Caballero insistía:

“... la transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas... estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”. 

 

   El 1 de noviembre de 1933:

“En las elecciones de abril (1931), los socialistas renunciaron a vengarse de sus enemigos y respetaron vidas y haciendas; que no esperen esa generosidad en nuestro próximo triunfo. La generosidad no es arma buena. La consolidación de un régimen exige hechos que repugnan, pero que luego justifica la Historia”. 

 

“Tenemos que recorrer un periodo de transición hasta el socialismo integral, y ese período es la dictadura del proletariado, hacia la cual vamos”. 

 

   En febrero de 1933: 

“Si no nos permiten conquistar el poder con arreglo a la Constitución… tendremos que conquistarlo de otra manera”. 

 

   El 23 de noviembre de 1931, Largo Caballero, entonces Ministro de Trabajo y Previsión Social, ante la posibilidad de que las Cortes se disolviesen por no tener mayoría, amenaza: 

“Ese intento sólo sería la señal para que el PSOE y la UGT lo considerasen como una provocación y se lanzasen incluso a un nuevo movimiento revolucionario. No puedo aceptar la posibilidad, que sería un reto al partido, y que nos obligaría a ir a una guerra civil”. 

(Acta de sesiones del Parlamento. “El Debate”, 24 de noviembre de 1931, Madrid) 

 

   15 de agosto de 1933, en la Escuela de Torrelodones:

“Antes de la República creí queno era posible realizar una obra socialista en la democracia burguesa. Después de veintitantos meses en el gobierno... si tenía alguna duda sobre ello, ha desaparecido. Es imposible". 

(“El Socialista”, 16-8-33).           

 

“Se dirá: ¡Ah esa es la dictadura del proletariado! Pero ¿es que vivimos en una democracia? Pues ¿qué hay hoy, más que una dictadura de burgueses? Se nos ataca porque vamos contra la propiedad. Efectivamente. Vamos a echar abajo el régimen de propiedad privada. No ocultamos que vamos a la revolución social. ¿Cómo? (Una voz en el público: ‘Como en Rusia’). No nos asusta eso. Vamos, repito, hacía la revolución social… mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas habrá que obtenerlo por la violencia… nosotros respondemos: vamos legalmente hacia la revolución de la sociedad. Pero si no queréis, haremos la revolución violentamente (Gran ovación). Eso dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil… Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil… No nos ceguemos camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aún los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar. El 19 vamos a las urnas… Más no olvidéis que los hechos nos llevarán a actos en que hemos de necesitar más energía y más decisión que para ir a las urnas. ¿Excitación al motín? No, simplemente decirle a la clase obrera que debe preparase… Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista”. 

(“El Socialista”, 9-11-33).            

 

   El 24 de mayo de 1936, en Cádiz, tras la victoria del Frente Popular:

“Cuando el Frente Popular se derrumbe, como se derrumbará sin duda, el triunfo del proletariado será indiscutible. Entonces estableceremos la dictadura del proletariado, lo que…quiere decir la represión…de las clases capitalistas y burguesas”. 

(“El Socialista”, 26-5-36).            

 

   Congreso de las Juventudes Socialistas: 

“Hay que apoderarse del poder político; pero la revolución se hace violentamente: luchando, y no con discursos”. 

Las Juventudes Socialistas, con Santiago Carrillo a la cabeza, se pasarían al PCE

 .

 Ginebra: 

“No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad”. 

 

El 13 de noviembre de 1933, después de dejar caer al primer gobierno de la II República, republicano-socialista, Largo Caballero se expresaba así:

“El jefe de Acción Popular decía en un discurso a los católicos que los socialistas admitimos la democracia cuando nos conviene, pero cuando no nos conviene tomamos por el camino más corto. Pues bien, yo tengo que decir con franqueza que es verdad. Si la legalidad no nos sirve, si impide nuestro avance, daremos de lado la democracia burguesa e iremos a la conquista del Poder”. 

 

Este personaje tiene un monumento en los Nuevos Ministerios, en Madrid, inaugurado por Felipe González. También se recuerda en ese lugar a Indalecio Prieto, cuya guardia de asalto asesinó a Calvo-Sotelo, diputado nacional, que manifestó lo que sigue, ya en el exilio, sobre la Revolución de 1934, golpe de Estado contra la II República: “Me declaro culpable ante mi conciencia, ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi participación en aquel movimiento revolucionario. Lo declaro, como culpa, como pecado, no como gloria”.

Convencido estoy que mucha gente que se confiesa de izquierdas desconoce estas “gestas” democráticas de sus abuelos ideológicos. No tiene ni memoria e ignoran la propia historia de su partido.

Cabe suponer que la nueva Ley de la Memoria Democrática recuerde estos documentos de nuestra historia. O quizá no le interese a los legisladores.

Ahora, el bolchevique del siglo XXI, el marxista-leninista, el amante de la dictadura del proletariado, el  sanchista y el podemita ya tienen elementos ideológicos que abrazar, por si su ignorancia de la historia desconocía cómo pensaba y qué deseaba Largo Caballero.  Historia pura y dura. De memoria, nada.

Eugenio-Jesús de Ávila

Fotografía: Monumento a Largo Caballero, en Madrid.

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