Emilia Casas
Lunes, 28 de Septiembre de 2020
LITERATURA

Cuando el alma duele

[Img #44152]La muerte es una de las más grandes incógnitas de la humanidad. Es muy difícil entenderla y aceptarla. Comprender que todos estamos de paso por esta vida terrenal y que llegará el día en que debamos partir... Los misterios que la rodean son, sin duda, uno de los mayores enigmas de los seres humanos y buscar una respuesta es todo un desafío. La muerte, según la ciencia y según la religión siempre han sido temas de controversia. Pero ninguna de las dos nos ha dado una forma de como evadirla. Aún con todos los avances que tenemos, sigue siendo un misterio.

Dar el pésame a un amigo es algo muy doloroso; porque cuando quieres a alguien también sientes su dolor y no soportas que esté sufriendo. Ninguna frase es buena para consolar; porque absolutamente cualquier idea adquiere un carácter nimio.

Muchos afirman que el tiempo lo cura todo; particularmente no creo que esta frase de la sabiduría popular pueda aplicarse a los casos en que perdemos a alguien a quien se ha estado profundamente vinculado; deja un vacío inmenso, a veces sientes un dolor profundo y lacerante que te quita el aliento y las ganas de vivir: es uno de los retos más difíciles ante los cuales nos pone la vida. Por experiencia, has de saber una cosa importantísima, querida mía: “soltar el dolor, contárselo a uno mismo, compartirlo con los más cercanos, llorarlo, escribirlo, gritarlo” durante el tiempo que sea necesario, es vital para reencontrar de nuevo el equilibrio emocional y  dar sentido de nuevo al día a día asumiendo la ausencia de esa persona. Utiliza ése amor para impulsarte a salir de casa cuando no quieras levantarte de la cama. Para quedar con gente, cuando quieras soledad. Para sonreír, cuando quieras lágrimas. Para trabajar tu alegría, cuando tu cuerpo quiera regocijarse en la tristeza. A pesar del impacto que la pérdida de un ser querido supone en nuestras vidas, es crucial recordar la necesidad de cuidarse uno mismo. Con el pasar del tiempo, los sentimientos de dolor profundo se van mitigando y en su lugar se instaura una nostalgia que va y viene y que se hace particularmente fuerte en las fechas significativas o en los momentos en que necesitamos apoyo emocional. Así, la ausencia de esa persona siempre se mantiene, aunque pasen años, pero afortunadamente es algo con lo que aprendemos a vivir.

El duelo es un proceso necesario, natural e inherente al ser humano. Acompáñalo, escucha tus emociones, siente el dolor, la rabia y la impotencia e intenta canalizarlas sin juzgarlas. Es un proceso temporal que, progresivamente, llevará a encajar la nueva situación con serenidad. Y, recuerda, que cuando alguien muere, nunca se va del todo. Siempre queda algo de esa persona en ti; en tus recuerdos, en tus costumbres; a veces, incluso, en tu forma de ser. De alguna manera, harás de su recuerdo, de su vida, algo extraordinario.

© Emilia Casas Fernández.

 

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