NOCTURNOS
Me amaste a través de mis palabras, mujer
Sol que ilumina y no quema. Espuma de ola que no llega a la playa. Haz y envés de la última hoja de un otoño ventoso. Lágrimas de pez. Cópula entre un búho real y la Luna, en una noche de estío. Flor de almendro que ninguna abeja pudo libar. Trigo que nunca se convirtió en pan. Edén de los besos. Carta de amor que nadie leyó. Mano que nunca mutó en puño. Camino que no tiene fin. Ateo que se encontró con Dios en un sueño eterno. Ojos sin lágrimas. Labios sin palabras. Corazón sin pecho. Cópula sin nirvana. Tropos de un misántropo. Ocaso en oriente. Alba sin alondra. Lava que buscó un volcán. Crustáceo sin concha. Niño sin tobogán. Amante impotente.
Contigo y sin ti, amor, fui todo lo que escribí: ese sol, la lava, lágrima, frase inconclusa, estrofa sin verso, amante castrado, agua seca, fuego sin llama, camello en la Antártida, otoño sin niebla… Nada. Soy palabras que se transforman en hombre, verbos que construyen carne y hueso, músculo y esqueleto, cerebro e inteligencia, seso y sexo.
Si alguna mujer me amó, me besó con sintaxis, le hice el amor con metáforas y me olvidé con unos versos que dejé escritos en el agua.
Eugenio-Jesús de Ávila
Sol que ilumina y no quema. Espuma de ola que no llega a la playa. Haz y envés de la última hoja de un otoño ventoso. Lágrimas de pez. Cópula entre un búho real y la Luna, en una noche de estío. Flor de almendro que ninguna abeja pudo libar. Trigo que nunca se convirtió en pan. Edén de los besos. Carta de amor que nadie leyó. Mano que nunca mutó en puño. Camino que no tiene fin. Ateo que se encontró con Dios en un sueño eterno. Ojos sin lágrimas. Labios sin palabras. Corazón sin pecho. Cópula sin nirvana. Tropos de un misántropo. Ocaso en oriente. Alba sin alondra. Lava que buscó un volcán. Crustáceo sin concha. Niño sin tobogán. Amante impotente.
Contigo y sin ti, amor, fui todo lo que escribí: ese sol, la lava, lágrima, frase inconclusa, estrofa sin verso, amante castrado, agua seca, fuego sin llama, camello en la Antártida, otoño sin niebla… Nada. Soy palabras que se transforman en hombre, verbos que construyen carne y hueso, músculo y esqueleto, cerebro e inteligencia, seso y sexo.
Si alguna mujer me amó, me besó con sintaxis, le hice el amor con metáforas y me olvidé con unos versos que dejé escritos en el agua.
Eugenio-Jesús de Ávila

















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