CON LOS CINCO SENTIDOS
La casa que habito
La casa que habito es blanca como la sal marina, pero dulce como el caramelo al que sabe tu boca.
Es una emboscada en mitad de un campo de rosas donde te veo antes incluso de empezar a buscarme.
La casa que habito es trasparente y a veces fría, otras caliente como las brasas que resurgen de la ceniza.
Es humilde y sin servidumbre que la mantenga en orden y el caos a veces domina el extrarradio de mi alma.
La casa que habito llora por dentro el dolor propio y ajeno, no se mantiene al margen del río de lava que es la vida.
Es humanitaria y tan acogedora en su tremenda sencillez que hay una alcoba esperando que tu presencia la ocupe.
La casa que habito no sabe del ayer ni del mañana, no se pregunta a sí misma si es importante o prescindible.
Es un colmado lleno de pan para saciar tu hambre y de agua clara y fresca para limpiar tu rostro sin mácula.
La casa que habito es blanca como la sal marina, pero dulce como el caramelo al que sabe tu boca.
Es una emboscada en mitad de un campo de rosas donde te veo antes incluso de empezar a buscarme.
Nélida L. del Estal Sastre
La casa que habito es blanca como la sal marina, pero dulce como el caramelo al que sabe tu boca.
Es una emboscada en mitad de un campo de rosas donde te veo antes incluso de empezar a buscarme.
La casa que habito es trasparente y a veces fría, otras caliente como las brasas que resurgen de la ceniza.
Es humilde y sin servidumbre que la mantenga en orden y el caos a veces domina el extrarradio de mi alma.
La casa que habito llora por dentro el dolor propio y ajeno, no se mantiene al margen del río de lava que es la vida.
Es humanitaria y tan acogedora en su tremenda sencillez que hay una alcoba esperando que tu presencia la ocupe.
La casa que habito no sabe del ayer ni del mañana, no se pregunta a sí misma si es importante o prescindible.
Es un colmado lleno de pan para saciar tu hambre y de agua clara y fresca para limpiar tu rostro sin mácula.
La casa que habito es blanca como la sal marina, pero dulce como el caramelo al que sabe tu boca.
Es una emboscada en mitad de un campo de rosas donde te veo antes incluso de empezar a buscarme.
Nélida L. del Estal Sastre




















Nélida L. | Sábado, 24 de Octubre de 2020 a las 21:10:49 horas
Muchas gracias Antonio por tu comentario. Da gusto escribir cuando se aprecia lo que uno hace. Un saludo!
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