REPÚBLICO
Políticos y política
Los –articulo determinado- políticos se han convertido, como afirmé un público no ha mucho tiempo, en el mayor enemigo del pueblo. Paradoja. Los politicos han destruido la política, creación sacra del Hombre.
Estados de alarma, toques de queda, confinamientos. España ya es un redil. El ciudadano, estabulado. Esta nación que fue acogida por Europa como destino turístico para las clases medias y trabajadoras de Francia, Reino Unido y Alemania, destruyó toda su industria, para convertirse en país de servicios. La hostelería, durante 35 años, fue nuestro petróleo. Ahora, el totalitarismo incipiente del Gobierno central y de los ejecutivos autonómicos mimetizados por el dúo estático Pedro&Pablo, como sucede en Castilla y León, acabarán con bares, restaurantes y cafeterías.
Estamos gobernados por una mayoría de funcionarios, que en muchos casos aprobaron la oposición merced al nepotismo; gente que ignora lo que supone crear una empresa, pagar impuestos, nóminas mensuales, amortizar créditos, cerrar negocios…Nos gobiernan personas conservadoras, aunque militen o voten a partidos de izquierda radical, como el PSOE de Sánchez, o de izquierda extrema, como Unidas Podemos, y gente que entró en política porque no sabía vivir de otra cosa, como también acontece en el PP. No hay nada tan de derechas como aspirar a un suelo, a veces exiguo, toda la vida, desde la tierna juventud hasta las puertas de la vejez. Un país gobernado por funcionarios acaba por ser triste, gris y aburrido. Y lo escribe un hijo, nieto, padre y hermano de funcionarios.
Eugenio-Jesús de Ávila
Los –articulo determinado- políticos se han convertido, como afirmé un público no ha mucho tiempo, en el mayor enemigo del pueblo. Paradoja. Los politicos han destruido la política, creación sacra del Hombre.
Estados de alarma, toques de queda, confinamientos. España ya es un redil. El ciudadano, estabulado. Esta nación que fue acogida por Europa como destino turístico para las clases medias y trabajadoras de Francia, Reino Unido y Alemania, destruyó toda su industria, para convertirse en país de servicios. La hostelería, durante 35 años, fue nuestro petróleo. Ahora, el totalitarismo incipiente del Gobierno central y de los ejecutivos autonómicos mimetizados por el dúo estático Pedro&Pablo, como sucede en Castilla y León, acabarán con bares, restaurantes y cafeterías.
Estamos gobernados por una mayoría de funcionarios, que en muchos casos aprobaron la oposición merced al nepotismo; gente que ignora lo que supone crear una empresa, pagar impuestos, nóminas mensuales, amortizar créditos, cerrar negocios…Nos gobiernan personas conservadoras, aunque militen o voten a partidos de izquierda radical, como el PSOE de Sánchez, o de izquierda extrema, como Unidas Podemos, y gente que entró en política porque no sabía vivir de otra cosa, como también acontece en el PP. No hay nada tan de derechas como aspirar a un suelo, a veces exiguo, toda la vida, desde la tierna juventud hasta las puertas de la vejez. Un país gobernado por funcionarios acaba por ser triste, gris y aburrido. Y lo escribe un hijo, nieto, padre y hermano de funcionarios.
Eugenio-Jesús de Ávila




















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