CON LOS CINCO SENTIDOS
Quien bien te quiere te hará feliz
Nelida del Estal Sastre
Ya sé sobradamente que el refrán no es ese, lo sé. Pero me es igual, porque es un refrán incorrecto salido del acervo cultural de nuestros ancestros, y no es por eso ni certero ni nada que se le parezca. Voy a intentar explicar mi modo de ver realmente este refrán y cómo haría lo humanamente posible por cambiar tanto su continente como su contenido.
Si alguien te quiere o te aprecia, sea pareja, familia, amigo, conocido, amante, llámalo “X”, te ha de procurar el bien. No eres su enemigo, eres esa persona que le hace sentir bien, que le ríe las gracias aunque no tengan ingenio, que comparte los besos furtivos y las caricias del alma, que acompaña su andadura por la vida por muy dura que sea. Esa persona que te escucha y te comprende, que está ahí siempre que la necesitas no es merecedora de tu soberbia, ni de tu rechazo. Está ahí por ti, porque te quiere y si tú no sientes que eso importa es que no vales nada como persona y mereces la más absoluta de las soledades. Que te aguanten las ratas.
A alguien a quien se quiere, se le ha de tratar con amor, con dulzura, con mimo y cariño, porque te está dando su tiempo y su ser a cambio de tu ceño fruncido y tus palabras gruesas. No todos tenemos una vida sencilla, lo sabéis, ¿verdad? Pero si eres capaz de maltratar de palabra o menospreciar a una persona que da su campo para que lo siembres, su sol para iluminarte y su jugo para alimentarte, es que no mereces más que el mayor de los desprecios y un desierto inhabitado para relamerte en tu egolatría con la arena hasta que se te seque la lengua y el abrasador astro rey cuartee tu piel y la convierta en jirones imposibles de recomponer. Esa persona nunca volverá a ti.
Mi refrán es “Quien bien te quiere, te hará feliz”. Punto.
Ya sé sobradamente que el refrán no es ese, lo sé. Pero me es igual, porque es un refrán incorrecto salido del acervo cultural de nuestros ancestros, y no es por eso ni certero ni nada que se le parezca. Voy a intentar explicar mi modo de ver realmente este refrán y cómo haría lo humanamente posible por cambiar tanto su continente como su contenido.
Si alguien te quiere o te aprecia, sea pareja, familia, amigo, conocido, amante, llámalo “X”, te ha de procurar el bien. No eres su enemigo, eres esa persona que le hace sentir bien, que le ríe las gracias aunque no tengan ingenio, que comparte los besos furtivos y las caricias del alma, que acompaña su andadura por la vida por muy dura que sea. Esa persona que te escucha y te comprende, que está ahí siempre que la necesitas no es merecedora de tu soberbia, ni de tu rechazo. Está ahí por ti, porque te quiere y si tú no sientes que eso importa es que no vales nada como persona y mereces la más absoluta de las soledades. Que te aguanten las ratas.
A alguien a quien se quiere, se le ha de tratar con amor, con dulzura, con mimo y cariño, porque te está dando su tiempo y su ser a cambio de tu ceño fruncido y tus palabras gruesas. No todos tenemos una vida sencilla, lo sabéis, ¿verdad? Pero si eres capaz de maltratar de palabra o menospreciar a una persona que da su campo para que lo siembres, su sol para iluminarte y su jugo para alimentarte, es que no mereces más que el mayor de los desprecios y un desierto inhabitado para relamerte en tu egolatría con la arena hasta que se te seque la lengua y el abrasador astro rey cuartee tu piel y la convierta en jirones imposibles de recomponer. Esa persona nunca volverá a ti.
Mi refrán es “Quien bien te quiere, te hará feliz”. Punto.




















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