HISTORIA
La Malinche, el Tesla y un descampado en la Meseta
La Malinche era una indígena nahuatl que empezó de intérprete de Hernán Cortés en sus tratos con los aztecas. Luego acabó teniendo un hijo con él y casándose con otro español después de transformarse en Doña Marina. Su peripecia vital ha dado lugar a la palabra malinchismo, que consiste en mostrar apego a lo extranjero con desprecio de lo propio.
La empresa Tesla, creada en 2003, fabrica vehículos exclusivamente eléctricos, lo que la ha convertido en paradigma de la responsabilidad social en la lucha por el cambio climático. Su propietario es Elon Musk, uno de esos nuevos millonarios guays que han hecho mucho dinero y se lo hacen perdonar contribuyendo a buenas causas y saliendo en los Simpson.
En su memoria anual Tesla acaba de anunciar que sus vehículos eléctricos han evitado la emisión de cuatro millones de toneladas de CO2 desde la creación de la empresa. Y ya hay 550.000 vehículos Tesla
circulando por el mundo, así que la cifra seguirá creciendo. El eco en los medios ha sido muy amplio, a
la altura de un logro tan destacado.
En Castilla y León estamos siendo malinchistas con Tesla. Aplaudimos entusiasmados la meritoria contribución de Tesla a la lucha contra el cambio climático mientras ignoramos nuestra propia contribución. Los montes de Castilla y León acumulan cada año 6,5 millones de toneladas de biomasa seca. Esa biomasa la fabrican nuestros árboles combinando 4 millones de toneladas de agua con 9,5 millones de toneladas de CO2 que retiran de la atmósfera.
A cambio generan como residuo una sola sustancia: 7 millones de toneladas de oxígeno. El que respiramos.
Sí, han leído bien: los montes de Castilla y León acumulan todos los años 9,5 millones de toneladas de CO2 que han retirado de la atmósfera, más del doble de lo que Tesla ha evitado en toda su historia, en concreto un 137% más. Y no, no se han perdido el titular elogioso hacia Castilla y León en la prensa concienciada, el New York Times y demás. Nunca lo hubo.
Pero esto no va solo de sacar pecho y ponerse medallas. Va de tomar decisiones, y de un descampado
mesetario.
Si queremos contribuir a la lucha contra el cambio climático podemos comprar un Tesla y ahorrar a la atmósfera 7 toneladas de CO2, que es la media de lo que han ahorrado los 550.000 vehículos Tesla a lo largo de la historia. Ahorrar 7 toneladas de CO2 nos costará de 48.000 euros en adelante, dependiendo del modelo Tesla que elijamos.
Pero ¿y si compramos un vehículo fabricado en la región y con los 24.000 euros que ahorramos respecto al Tesla plantamos árboles? Pues resultaría que podríamos plantar más de 16 hectáreas de piñoneros y encinas que estarían absorbiendo una media de 11 toneladas todos los años, o 226 toneladas en los 20 años de vida que podemos esperar que nos dure el Tesla.
Sí, han vuelto a leer bien. Con el mismo dinero se puede elegir entre:
- Retirar de la atmósfera 226 toneladas de CO2 plantando árboles, o retirar 7 toneladas comprando un Tesla.
- Generar negocio para una fábrica europea, incluso regional, y para unos cuantos paisanos sin glamour de zonas rurales. O generarlo para una simpática multinacional de California con buena prensa y un emprendedor carismático.
- Disfrutar y dejar para la posteridad un bosque que produce piñones, bellotas, setas, leña, paisaje, agua limpia, sombra y fauna. O dejar los residuos de unas baterías de litio y cobalto.
Malinche murió española, y por eso quizá le daría más importancia y relevancia al coche californiano del millonario que a los bosques de la región. Pero ya es hora de que mostremos cierto orgullo por nuestro papel y nuestra importancia. Los montes de Castilla y León ya absorben mucho más CO2 que los coches de Tesla, así que Castilla y León puede mostrarse más orgullosa que Tesla y tiene derecho a reivindicar más reconocimiento social y financiero que Tesla.
Alfredo Rodríguez Garagorri
Decano del Colegio de Ingenieros de Montes en Castilla y León
La Malinche era una indígena nahuatl que empezó de intérprete de Hernán Cortés en sus tratos con los aztecas. Luego acabó teniendo un hijo con él y casándose con otro español después de transformarse en Doña Marina. Su peripecia vital ha dado lugar a la palabra malinchismo, que consiste en mostrar apego a lo extranjero con desprecio de lo propio.
La empresa Tesla, creada en 2003, fabrica vehículos exclusivamente eléctricos, lo que la ha convertido en paradigma de la responsabilidad social en la lucha por el cambio climático. Su propietario es Elon Musk, uno de esos nuevos millonarios guays que han hecho mucho dinero y se lo hacen perdonar contribuyendo a buenas causas y saliendo en los Simpson.
En su memoria anual Tesla acaba de anunciar que sus vehículos eléctricos han evitado la emisión de cuatro millones de toneladas de CO2 desde la creación de la empresa. Y ya hay 550.000 vehículos Tesla
circulando por el mundo, así que la cifra seguirá creciendo. El eco en los medios ha sido muy amplio, a
la altura de un logro tan destacado.
En Castilla y León estamos siendo malinchistas con Tesla. Aplaudimos entusiasmados la meritoria contribución de Tesla a la lucha contra el cambio climático mientras ignoramos nuestra propia contribución. Los montes de Castilla y León acumulan cada año 6,5 millones de toneladas de biomasa seca. Esa biomasa la fabrican nuestros árboles combinando 4 millones de toneladas de agua con 9,5 millones de toneladas de CO2 que retiran de la atmósfera.
A cambio generan como residuo una sola sustancia: 7 millones de toneladas de oxígeno. El que respiramos.
Sí, han leído bien: los montes de Castilla y León acumulan todos los años 9,5 millones de toneladas de CO2 que han retirado de la atmósfera, más del doble de lo que Tesla ha evitado en toda su historia, en concreto un 137% más. Y no, no se han perdido el titular elogioso hacia Castilla y León en la prensa concienciada, el New York Times y demás. Nunca lo hubo.
Pero esto no va solo de sacar pecho y ponerse medallas. Va de tomar decisiones, y de un descampado
mesetario.
Si queremos contribuir a la lucha contra el cambio climático podemos comprar un Tesla y ahorrar a la atmósfera 7 toneladas de CO2, que es la media de lo que han ahorrado los 550.000 vehículos Tesla a lo largo de la historia. Ahorrar 7 toneladas de CO2 nos costará de 48.000 euros en adelante, dependiendo del modelo Tesla que elijamos.
Pero ¿y si compramos un vehículo fabricado en la región y con los 24.000 euros que ahorramos respecto al Tesla plantamos árboles? Pues resultaría que podríamos plantar más de 16 hectáreas de piñoneros y encinas que estarían absorbiendo una media de 11 toneladas todos los años, o 226 toneladas en los 20 años de vida que podemos esperar que nos dure el Tesla.
Sí, han vuelto a leer bien. Con el mismo dinero se puede elegir entre:
- Retirar de la atmósfera 226 toneladas de CO2 plantando árboles, o retirar 7 toneladas comprando un Tesla.
- Generar negocio para una fábrica europea, incluso regional, y para unos cuantos paisanos sin glamour de zonas rurales. O generarlo para una simpática multinacional de California con buena prensa y un emprendedor carismático.
- Disfrutar y dejar para la posteridad un bosque que produce piñones, bellotas, setas, leña, paisaje, agua limpia, sombra y fauna. O dejar los residuos de unas baterías de litio y cobalto.
Malinche murió española, y por eso quizá le daría más importancia y relevancia al coche californiano del millonario que a los bosques de la región. Pero ya es hora de que mostremos cierto orgullo por nuestro papel y nuestra importancia. Los montes de Castilla y León ya absorben mucho más CO2 que los coches de Tesla, así que Castilla y León puede mostrarse más orgullosa que Tesla y tiene derecho a reivindicar más reconocimiento social y financiero que Tesla.
Alfredo Rodríguez Garagorri
Decano del Colegio de Ingenieros de Montes en Castilla y León




















Luis | Miércoles, 11 de Noviembre de 2020 a las 15:41:00 horas
Esto es ecologismo en accion
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