SEGUNDA DIVISIÓN B
El Zamora C.F. regresa a Galicia para seguir sumando puntos
Juega mañana, en partido matinal, ante el filial del Celta de Vigo
Regresa el Zamora Club de Fútbol y todos los equipos del grupo a la competición, tras el descanso del anterior fin de semana, que ignoro si ha venido bien o detuvo la progresión física de los equipos. Los rojiblancos, en esta Liga que parece gallega, vuelven a la hermosa región del noroeste, vecina y hermana, para enfrentarse a un filial, al del Celta, que no ha iniciado la temporada conforme a lo que se esperaba de su plantilla, mezcla de juventud y veteranía, aunque se trate de una escuadra nodriza. Los celestes no conocen la victoria en estas cuatro jornadas y suman dos puntos, producto de dos empates. Los vigueses marcaron dos goles y encajaron cuatro en este inicio de competición.
La duda en el conjunto rojiblanco hállase en la defensa. Incógnita para un servidor, pero no para Movilla, que ya habrá resuelto quién ocupará la posición de Piña, que cumplirá un partido de sanción, después de su expulsión, injusta, ante el Pontevedra. Improviso el técnico vasco en ese último partido disputado, al colocar de central a Carlos Ramos. El experimento le salió bien. Pero el centrocampista zamorano se ha convertido en el eje sobre el que pivote el juego rojiblanco. El equipo perdería potencial, ritmo y brillantez sin Ramos en esa posición esencial en todo conjunto. Sucede que solo hay otro central en la plantilla, el joven brasileño Rocha, que ya jugó en Ferrol, realizando una buena segunda parte.
Respecto al resto del equipo, me imagino que David Movilla seguirá confiando en ese once titular, basado en la plantilla que ascendió a Segunda B y que, de momento, tan buenos resultados le ha dado. Después, sobre la marcha, según convenga al partido, el entrenador vasco introduce a los nuevos, a los que se incorporaron en esta temporada.
Impresiona de este Zamora 2020-2021 su extraordinaria preparación física, virtud que le permite atosigar al rival desde su propia defensa, presionar al contrario en cualquier zona del campo, para robar, tener el balón y buscar la portería enemiga. Además, este equipo juega un buen fútbol, muy vertical, con capacidad de desborde en las bandas y peligroso también en el fútbol estático, en faltas directas, más que en los saques de esquina, al no tener un delantero clásico, un ariete alto y con envergadura.
Los rojiblancos jugarán en un campo de excelente césped, con sol, y una temperatura ideal para competir. Si nada cambió en este parón liguero, el Zamora volverá a demostrar su potencial futbolístico, de nuevo, en Galicia, en esta ocasión en un partido matinal.
Regresa el Zamora Club de Fútbol y todos los equipos del grupo a la competición, tras el descanso del anterior fin de semana, que ignoro si ha venido bien o detuvo la progresión física de los equipos. Los rojiblancos, en esta Liga que parece gallega, vuelven a la hermosa región del noroeste, vecina y hermana, para enfrentarse a un filial, al del Celta, que no ha iniciado la temporada conforme a lo que se esperaba de su plantilla, mezcla de juventud y veteranía, aunque se trate de una escuadra nodriza. Los celestes no conocen la victoria en estas cuatro jornadas y suman dos puntos, producto de dos empates. Los vigueses marcaron dos goles y encajaron cuatro en este inicio de competición.
La duda en el conjunto rojiblanco hállase en la defensa. Incógnita para un servidor, pero no para Movilla, que ya habrá resuelto quién ocupará la posición de Piña, que cumplirá un partido de sanción, después de su expulsión, injusta, ante el Pontevedra. Improviso el técnico vasco en ese último partido disputado, al colocar de central a Carlos Ramos. El experimento le salió bien. Pero el centrocampista zamorano se ha convertido en el eje sobre el que pivote el juego rojiblanco. El equipo perdería potencial, ritmo y brillantez sin Ramos en esa posición esencial en todo conjunto. Sucede que solo hay otro central en la plantilla, el joven brasileño Rocha, que ya jugó en Ferrol, realizando una buena segunda parte.
Respecto al resto del equipo, me imagino que David Movilla seguirá confiando en ese once titular, basado en la plantilla que ascendió a Segunda B y que, de momento, tan buenos resultados le ha dado. Después, sobre la marcha, según convenga al partido, el entrenador vasco introduce a los nuevos, a los que se incorporaron en esta temporada.
Impresiona de este Zamora 2020-2021 su extraordinaria preparación física, virtud que le permite atosigar al rival desde su propia defensa, presionar al contrario en cualquier zona del campo, para robar, tener el balón y buscar la portería enemiga. Además, este equipo juega un buen fútbol, muy vertical, con capacidad de desborde en las bandas y peligroso también en el fútbol estático, en faltas directas, más que en los saques de esquina, al no tener un delantero clásico, un ariete alto y con envergadura.
Los rojiblancos jugarán en un campo de excelente césped, con sol, y una temperatura ideal para competir. Si nada cambió en este parón liguero, el Zamora volverá a demostrar su potencial futbolístico, de nuevo, en Galicia, en esta ocasión en un partido matinal.





























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