COVID-19
Tributo a la médica de origen zamorano Sara Bravo, en la revista "The Lancet"
Hija de Teresa López, de Santa Cristina de la Polvorosa, es la sanitaria más joven fallecida en nuestro país a causa de la COVID-19, con 28 años
La revista homenajea a los médicos fallecidos por la COVID-19 en el mundo, con un emotivo recuerdo para la joven que trabajaba en el CS de Mota del Cuervo.
'The Lancet', una de las revistas médicas generales más importantes del mundo, que se publica semanalmente desde 1823, recoge en su última edición un tributo a los médicos fallecidos por la COVID-19, incluyendo a la joven de familia zamorana. En el texto, que acompaña una fotografía cedida por su madre, Teresa, a la que todos pusimos rostro, con la que lloramos, entendimos su dolor y admiramos su entereza en la entrega del Premio Princesa de Asturias; recogen las palabras y recuerdos de su compañero Luis Cabezudo Molleda, residente de Medicina Interna del Complejo Asistencial Universitario de Palencia, y su profesor en la Universidad de Valladolid Ignacio Rosell.
Entre las anécdotas protagonizadas por Sara que recuerda Luis Cabezudo Molleda, está la de la cena de fin de estudios de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid, en el año 2015. Sara tenía una lesión en la pierna, pero estaba decidida a participar en la celebración: “Estuvo bailando toda la noche, feliz, porque por fin éramos médicos”.
Después de graduarse, Bravo rápidamente encontró un puesto como médico de atención primaria en el Centro de Salud de Mota del Cuervo en la provincia de Cuenca, España, y estaba trabajando allí cuando se enfermó de COVID-19. Era parte de su trabajo evaluar a los pacientes que ingresaban al centro. Alegre e infatigable, tenía el don de calmar a los pacientes.
Cabezudo comenta esa habilidad de Sara Bravo: el don de calmar, incluso a sus compañeros de clase antes de exámenes importantes: “Tenía las palabras exactas que ayudan a la gente a relajarse”.
Sara se contagió atendiendo a los pacientes de uno de sus compañeros que ingresaron al centro de salud y luego fueron diagnosticados con COVID-19: “Murió porque amaba su trabajo, lo hizo con valentía y lo hizo pensando siempre en los demás”, señala a 'The Lancet' Luis.
Uno de sus profesores, Ignacio Rosell, del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valladolid y secretario del Comité de Expertos de Castilla y León en la lucha contra el COVID tiene palabras de mucha ternura hacia Sara Bravo: los compañeros y profesores de Bravo “la recordamos como una hermosa persona”, "siempre dispuesta a colaborar y ayudar ”.
ENLACE AL REPORTAJE: https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)32478-8/fulltext
'The Lancet', una de las revistas médicas generales más importantes del mundo, que se publica semanalmente desde 1823, recoge en su última edición un tributo a los médicos fallecidos por la COVID-19, incluyendo a la joven de familia zamorana. En el texto, que acompaña una fotografía cedida por su madre, Teresa, a la que todos pusimos rostro, con la que lloramos, entendimos su dolor y admiramos su entereza en la entrega del Premio Princesa de Asturias; recogen las palabras y recuerdos de su compañero Luis Cabezudo Molleda, residente de Medicina Interna del Complejo Asistencial Universitario de Palencia, y su profesor en la Universidad de Valladolid Ignacio Rosell.
Entre las anécdotas protagonizadas por Sara que recuerda Luis Cabezudo Molleda, está la de la cena de fin de estudios de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid, en el año 2015. Sara tenía una lesión en la pierna, pero estaba decidida a participar en la celebración: “Estuvo bailando toda la noche, feliz, porque por fin éramos médicos”.
Después de graduarse, Bravo rápidamente encontró un puesto como médico de atención primaria en el Centro de Salud de Mota del Cuervo en la provincia de Cuenca, España, y estaba trabajando allí cuando se enfermó de COVID-19. Era parte de su trabajo evaluar a los pacientes que ingresaban al centro. Alegre e infatigable, tenía el don de calmar a los pacientes.
Cabezudo comenta esa habilidad de Sara Bravo: el don de calmar, incluso a sus compañeros de clase antes de exámenes importantes: “Tenía las palabras exactas que ayudan a la gente a relajarse”.
Sara se contagió atendiendo a los pacientes de uno de sus compañeros que ingresaron al centro de salud y luego fueron diagnosticados con COVID-19: “Murió porque amaba su trabajo, lo hizo con valentía y lo hizo pensando siempre en los demás”, señala a 'The Lancet' Luis.
Uno de sus profesores, Ignacio Rosell, del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valladolid y secretario del Comité de Expertos de Castilla y León en la lucha contra el COVID tiene palabras de mucha ternura hacia Sara Bravo: los compañeros y profesores de Bravo “la recordamos como una hermosa persona”, "siempre dispuesta a colaborar y ayudar ”.
ENLACE AL REPORTAJE: https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)32478-8/fulltext



















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