SEGUNDA DIVISIÓN B
Zamora C.F.-Unionistas: partido para esclarecer la elite del grupo
En circunstancias normales, el estadio habría registrado esta tarde un entradón
Un partido en Segunda B entre Zamora Club de Fútbol y el Unionistas de Salamanca, uno de los dos clubes charros creados tras la desaparición de la Unión, reuniría en el Ruta de la Plata a unas 4.000 personas o más; pero esta segunda ola del coronavirus solo permite que poco más de mil socios rojilblancos asistan a este derbi regional, más otras cien entradas que se deberían vender en la mañana de hoy, vía online. Una verdadera pena que un encuentro clásico, una rivalidad de décadas, quede reducido a su mínima expresión. No obstante, sigue habiendo tres puntos en juego, once jugadores en cada equipo y una competición muy igualada.
El Zamora CF conocía su primera derrota en Vigo en una jornada que empezó de la peor forma, porque el padre de David Movilla fallecía en Bilbao. Después, el fútbol tampoco quiso paliar ese revés de la vida.
A través de la televisión, vi al peor Zamora de esta corta temporada. Si exceptúo el primer cuarto de hora, justo tras el tiro al palo, en falta directa, de Ramos, el filial del Celta desarboló a los rojiblancos, que, salvo una ligera reacción al inicio de la segunda entrega y en el tramo final del choque, no exhibieron su verdadero potencial.
Pero eso es pasado. Y, domingo, a partir de las 17.30 horas, el Zamora vuelve a la batalla por quedar entre los primeros en esta guerra que ha montado la Federación para reestructurar la Segunda B.
No tengo duda de que el Zamora invicto, el que ganó y empató ante equipos importantes del grupo, ganaría a Unionistas este domingo, como también escribo que, si los rojiblancos muestran las carencias defensivas de Barreiro, los charros sumarán una clara victoria.
Movilla recuperará a Piña, cuya baja por sanción se notó demasiado en Vigo. La defensa rojiblanca dio demasiadas opciones a los celestes para que superaran a Jon Villanueva, que realizó cuatro intervenciones prodigiosas en la primera mitad. Los dos goles encajados fueron obsequios de los zagueros rojiblancos.
Insisto en que esta epidemia vírica ha cambiado el fútbol, le ha robado espectáculo, interés y arruinará a los clubes. Aquí, en el Ruta de la Plata, se darán cita poco más de mil personas. Nada. En circunstancias normales, unos 2.000 aficionados charros se habrían desplazado a nuestra ciudad. Tal como están las cosas, no ha lugar. Pero, como comenté con anterioridad, la victoria, con virus, también vale tres puntos.
Un partido en Segunda B entre Zamora Club de Fútbol y el Unionistas de Salamanca, uno de los dos clubes charros creados tras la desaparición de la Unión, reuniría en el Ruta de la Plata a unas 4.000 personas o más; pero esta segunda ola del coronavirus solo permite que poco más de mil socios rojilblancos asistan a este derbi regional, más otras cien entradas que se deberían vender en la mañana de hoy, vía online. Una verdadera pena que un encuentro clásico, una rivalidad de décadas, quede reducido a su mínima expresión. No obstante, sigue habiendo tres puntos en juego, once jugadores en cada equipo y una competición muy igualada.
El Zamora CF conocía su primera derrota en Vigo en una jornada que empezó de la peor forma, porque el padre de David Movilla fallecía en Bilbao. Después, el fútbol tampoco quiso paliar ese revés de la vida.
A través de la televisión, vi al peor Zamora de esta corta temporada. Si exceptúo el primer cuarto de hora, justo tras el tiro al palo, en falta directa, de Ramos, el filial del Celta desarboló a los rojiblancos, que, salvo una ligera reacción al inicio de la segunda entrega y en el tramo final del choque, no exhibieron su verdadero potencial.
Pero eso es pasado. Y, domingo, a partir de las 17.30 horas, el Zamora vuelve a la batalla por quedar entre los primeros en esta guerra que ha montado la Federación para reestructurar la Segunda B.
No tengo duda de que el Zamora invicto, el que ganó y empató ante equipos importantes del grupo, ganaría a Unionistas este domingo, como también escribo que, si los rojiblancos muestran las carencias defensivas de Barreiro, los charros sumarán una clara victoria.
Movilla recuperará a Piña, cuya baja por sanción se notó demasiado en Vigo. La defensa rojiblanca dio demasiadas opciones a los celestes para que superaran a Jon Villanueva, que realizó cuatro intervenciones prodigiosas en la primera mitad. Los dos goles encajados fueron obsequios de los zagueros rojiblancos.
Insisto en que esta epidemia vírica ha cambiado el fútbol, le ha robado espectáculo, interés y arruinará a los clubes. Aquí, en el Ruta de la Plata, se darán cita poco más de mil personas. Nada. En circunstancias normales, unos 2.000 aficionados charros se habrían desplazado a nuestra ciudad. Tal como están las cosas, no ha lugar. Pero, como comenté con anterioridad, la victoria, con virus, también vale tres puntos.



















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