SEGUNDA B
El Zamora CF regala dos goles al Unionistas y firma su segunda derrota
Los rojiblancos superaron a los charros en la primera mitad, pero no encontraron puerta; después, dos errores de Jon Villanueva y la inferioridad en el juego aéreo, tanto en ataque como en defensa, condicionaron la derrota.

En el fútbol, y también en la vida, se pasa de héroe a villano, de poeta a prosista, de verdugo a reo en un santiamén. Jon Villanueva, uno de los futbolistas más loados del Zamora Club de Fútbol, que hace tan solo ocho días, el domingo pasado, realizó cuatro intervenciones prodigiosas en Vigo, ante el filial del Celta, hoy protagonizó dos acciones que provocaron la victoria de Unionistas, que hasta ese instante, primer minuto tras el descanso, había sido inferior al cuadro rojiblanco durante buena parte de la primera entrega del partido.
El meta vasco despejó al centro del área un balón centrado desde la derecha, pecado que un especialista en guardar arcos nunca puede cometer. Viana, que había salido al campo nada más iniciarse la segunda mitad, aprovechó el regalo. El Zamora acusó el golpe. Pero todavía había tiempo para remontar. Ahora bien, otra falta, desde el lateral derecho del ataque charro la iba a lanzar el autor del primer tanto. Viana golpeaba el balón que sorprendió a Jon, mal situado, por lo que el esférico se colocó por el palo más largo a la ejecución de la pena. Con dos cero en contra. El cuadro rojiblanco se desmoronó en un querer y no poder. El propio Movilla también movió el banquillo con precipitación. Verbigracia: dejar a Sergio en el vestuario tras el descanso, para sustituirlo por Valentín. Cierto que al zamorano no le salió nada en la primera mitad. Y un segundo cambio cuando el Zamora perdía por un gol: Dani Hernández se iba a la ducha para que entrase Abel. Había mucho tiempo para enderezar la situación. Pero el técnico vasco también se vio superado por las circunstancias. Incluso antes de que marcase Unionistas el segundo tanto, también Escudero tomó las de Villadiego. En su lugar, entró al terreno Adri Herrera.

A decir verdad, el Zamora CF fue mejor en casi los 45 primeros minutos. Juego un buen partido, con numerosos lanzamientos a puerta, cuatro de Carlos Ramos; incursiones por la diestra de Guille, que superó a su par en numerosas ocasiones, aunque sus centros no encontrasen rematador. Unionistas, desaparecido desde el minuto 10 de partido, volvió a mostrar cierto peligro a falta de un cuarto de hora para el finiquito de la primera entrega, al aprovechar esos clásicos errores en la salida de la pelota de los rojiblancos. Pero la cosa no fue a mayores.
Y ya he contado los sucesos acontecidos en la reanudación. Solo queda decir que Movilla realizó todos los cambios que permite la normativa, así como también lo hizo el técnico charro. El Zamora llegaba, lanzaba saques de esquina, entraba por diestra y siniestra, pero nadie acertaba a enganchar un balón rumbo a la red.

Esta plantilla, en definitiva, tiene un enorme déficit en el juego aéreo, esencial en el fútbol moderno. Porque en defensa sufre más que el nazareno en la cruz cuando se trata de abortar saques de esquina o centros al área. Y, en ataque, carece de un ariete clásico que fije a los centrales del enemigo y se imponga en pelotas que toman altura. Con ese hándicap se ha iniciado la competición. Porque este equipo juega bien al fútbol, tiene un orden excelente y sabe lo que tiene que hacer en cada momento. Pero concede en exceso en ese fútbol estático y presenta nula potencia en ataque. Hay tiempo para corregir errores, pero me temo que esta plantilla carece de futbolistas que revolucionen esa carencia decisiva para entrar en la elite del grupo.

En el fútbol, y también en la vida, se pasa de héroe a villano, de poeta a prosista, de verdugo a reo en un santiamén. Jon Villanueva, uno de los futbolistas más loados del Zamora Club de Fútbol, que hace tan solo ocho días, el domingo pasado, realizó cuatro intervenciones prodigiosas en Vigo, ante el filial del Celta, hoy protagonizó dos acciones que provocaron la victoria de Unionistas, que hasta ese instante, primer minuto tras el descanso, había sido inferior al cuadro rojiblanco durante buena parte de la primera entrega del partido.
El meta vasco despejó al centro del área un balón centrado desde la derecha, pecado que un especialista en guardar arcos nunca puede cometer. Viana, que había salido al campo nada más iniciarse la segunda mitad, aprovechó el regalo. El Zamora acusó el golpe. Pero todavía había tiempo para remontar. Ahora bien, otra falta, desde el lateral derecho del ataque charro la iba a lanzar el autor del primer tanto. Viana golpeaba el balón que sorprendió a Jon, mal situado, por lo que el esférico se colocó por el palo más largo a la ejecución de la pena. Con dos cero en contra. El cuadro rojiblanco se desmoronó en un querer y no poder. El propio Movilla también movió el banquillo con precipitación. Verbigracia: dejar a Sergio en el vestuario tras el descanso, para sustituirlo por Valentín. Cierto que al zamorano no le salió nada en la primera mitad. Y un segundo cambio cuando el Zamora perdía por un gol: Dani Hernández se iba a la ducha para que entrase Abel. Había mucho tiempo para enderezar la situación. Pero el técnico vasco también se vio superado por las circunstancias. Incluso antes de que marcase Unionistas el segundo tanto, también Escudero tomó las de Villadiego. En su lugar, entró al terreno Adri Herrera.

A decir verdad, el Zamora CF fue mejor en casi los 45 primeros minutos. Juego un buen partido, con numerosos lanzamientos a puerta, cuatro de Carlos Ramos; incursiones por la diestra de Guille, que superó a su par en numerosas ocasiones, aunque sus centros no encontrasen rematador. Unionistas, desaparecido desde el minuto 10 de partido, volvió a mostrar cierto peligro a falta de un cuarto de hora para el finiquito de la primera entrega, al aprovechar esos clásicos errores en la salida de la pelota de los rojiblancos. Pero la cosa no fue a mayores.
Y ya he contado los sucesos acontecidos en la reanudación. Solo queda decir que Movilla realizó todos los cambios que permite la normativa, así como también lo hizo el técnico charro. El Zamora llegaba, lanzaba saques de esquina, entraba por diestra y siniestra, pero nadie acertaba a enganchar un balón rumbo a la red.

Esta plantilla, en definitiva, tiene un enorme déficit en el juego aéreo, esencial en el fútbol moderno. Porque en defensa sufre más que el nazareno en la cruz cuando se trata de abortar saques de esquina o centros al área. Y, en ataque, carece de un ariete clásico que fije a los centrales del enemigo y se imponga en pelotas que toman altura. Con ese hándicap se ha iniciado la competición. Porque este equipo juega bien al fútbol, tiene un orden excelente y sabe lo que tiene que hacer en cada momento. Pero concede en exceso en ese fútbol estático y presenta nula potencia en ataque. Hay tiempo para corregir errores, pero me temo que esta plantilla carece de futbolistas que revolucionen esa carencia decisiva para entrar en la elite del grupo.



















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.106