SEGUNDA B
El Zamora C.F. puso el arte y el saber ante un Salamanca UDS inocente y romo (2-0)
Los rojiblancos soltaron una enorme primera entrega de partido, en la que marcaron sus dos goles. y pudieron golear a los charros, que intentaron enmendar la plana en la segunda mitad, evidenciando su impotencia.

Salamanca: arte, saber y toros. El equipo que, dicen, heredó la historia de la querida Unión, carece de talento y de ingenio o al menos no lo demostró en el enfrentamiento con el Zamora CF. En la tarde de hoy, no supo cómo jugarle al Zamora, que lidió al toro charro sobre el verde albero del Ruta de la Plata sin exponerse a una cornada en la femoral del fútbol. Los rojiblancos pararon, templaron y mandaron en el morlaco salmantino en una primera parte colosal, dejando todo preparado para las dos orejas y rabo futbolísticos. Y eso que Valentín, el delantero rojiblanco, falló con la espada en tres ocasiones.
Movilla volvió a confiar en casi los mismos de siempre. En esta ocasión, introdujo dos cambios respecto al once inicial ante Unionistas. Titularidad para Valentín y Vallejo, en detrimento de Escudero y Guille Perero.
El Zamora volvió a recordar al de los primeros partidos de esta extraña Liga, al equipo invicto: presión en cada metro cuadrado del campo, agresividad y veloces despliegues hacia el campo contrario. Si bien la entrada como titular de Valentín, más centrado en ataque, permitió que Sergio García se escorase más a la banda derecha, donde se mostró a gusto, aunque no le saliese todo lo que intentó.
El cuadro charro, con hombres experimentados, profesionales del fútbol, gente con un largo recorrido, demostró muy poco en la primera mitad. Su primer acercamiento al área rojiblanca aconteció sobre el minuto 10 y sin consecuencias para Jon Villanueva. Por el contrario, el Zamora percutía una y otra vez en la zona de peligro salmantina, con llegadas claras, que finalizaron en tiros fáciles para el meta visitante, que, cuando podría haber sido batido, contó con la aparición de un compañero que evitó un gol cantado de Valentín.
Sería en el minuto 21 cuando el Zamora recogiese el fruto de su cosecha de gran fútbol, profundo, visceral y bonito. Fue como consecuencia de un saque de esquina magistral, a cargo de Ramos, y un toque sutil, de cabeza, de Juanan, que enorme jugador el charro, que no vio el meta Javi Jiménez. El cuadro rojiblanco se lo merecía por buen juego, por oportunidades, por calidad, por agresividad, por… todo.
Y no tardó en llegar el segundo tanto rojiblanco, obra de un sensacional Carlos Ramos, que agarró un chutazo a media altura desde fuera del área, para batir al anonadado cancerbero charro. En poco más de seis minutos, el Zamora había encarrilado el choque, que tampoco, con tan clara ventaja, se limitó a defender el resultado. Quedaba mucho partido por delante y los rojiblancos querían más. Pero no hubo suerte en esos últimos remates a puerta y la primera entrega concluyó con esos dos goles de ventaja, que, como digo, pudieron ser más por los méritos acumulados por los rojiblancos.
El técnico salmantino, que ya había realizado el primer cambio de su equipo en el minuto 36 la primera mitad, sacando del campo a Owen, punta zurdo, para dar entrada a Amaro, efectuó dos de golpe al iniciarse la segunda entrega del encuentro. De perdidos, al río. Dejó en los vestuarios a Telles y Madrigal para dar oportunidades a Llorente y Uxio.
El Zamora, tras el paso por vestuarios, siguió a lo suyo, a jugar un buen fútbol, a presionar y finiquitar el partido. Valentín lo tuvo en sus botas, pero marró, solo ante Jiménez, en el minuto 55. Instantes después, Carlos Ramos sufría un dolor en su muslo, del ya se había quejado con anterioridad, tanto que se marchó a los vestuarios para que Conejo lo relevara. Corría el minuto 60 de partido. A partir de ese momento, el Zamora transformó su juego. No retrasó líneas, pero dejó hacer a su rival, que tampoco demostró grandes ideas. De hecho, Jon Villanueva se aburrió mucho. Cierto que UDS merodeó más el área rojiblanca, pero los centros desde las bandas nunca encontraron rematador.
En el minuto 69, Movilla decidió cambiar, de una atacada, a sus hombres más avanzados: Sergio y Valentín, por Escudero y Jacobo. Ninguno de los dos nuevos en el césped hizo olvidar a sus compañeros, porque entonces el Zamora se prodigaba menos en ataque. Cronos se comía el tiempo y todo seguía igual, como la vida según Julio Iglesias. Por último, el técnico vasco realizó una nueva sustitución, en este caso, táctica, al dar entrada a un central, Rocha, por Dani Hernández, que esta tarde tuvo detalles de su genialidad, además de luchar como un poseso. Así el cuadro rojiblanco pasó a funcionar con una defensa de cinco, tres centrales y dos laterales, si bien Coque ya no subió al ataque en lo que quedaba del partido, contrariamente a Parra, que buscó combinar con Vallejo, uno de los grandes de este partido, junto al portentoso Juanan y Ramos, mientras estuvo en el campo.
Sin más consideraciones, concluiría el partido, que ha servido al Zamora para romper su racha negativa y encarar el desplazamiento a Santiago como una peregrinación para recoger el jacobeo de tres puntos en la ciudad del apóstol.

Salamanca: arte, saber y toros. El equipo que, dicen, heredó la historia de la querida Unión, carece de talento y de ingenio o al menos no lo demostró en el enfrentamiento con el Zamora CF. En la tarde de hoy, no supo cómo jugarle al Zamora, que lidió al toro charro sobre el verde albero del Ruta de la Plata sin exponerse a una cornada en la femoral del fútbol. Los rojiblancos pararon, templaron y mandaron en el morlaco salmantino en una primera parte colosal, dejando todo preparado para las dos orejas y rabo futbolísticos. Y eso que Valentín, el delantero rojiblanco, falló con la espada en tres ocasiones.
Movilla volvió a confiar en casi los mismos de siempre. En esta ocasión, introdujo dos cambios respecto al once inicial ante Unionistas. Titularidad para Valentín y Vallejo, en detrimento de Escudero y Guille Perero.
El Zamora volvió a recordar al de los primeros partidos de esta extraña Liga, al equipo invicto: presión en cada metro cuadrado del campo, agresividad y veloces despliegues hacia el campo contrario. Si bien la entrada como titular de Valentín, más centrado en ataque, permitió que Sergio García se escorase más a la banda derecha, donde se mostró a gusto, aunque no le saliese todo lo que intentó.
El cuadro charro, con hombres experimentados, profesionales del fútbol, gente con un largo recorrido, demostró muy poco en la primera mitad. Su primer acercamiento al área rojiblanca aconteció sobre el minuto 10 y sin consecuencias para Jon Villanueva. Por el contrario, el Zamora percutía una y otra vez en la zona de peligro salmantina, con llegadas claras, que finalizaron en tiros fáciles para el meta visitante, que, cuando podría haber sido batido, contó con la aparición de un compañero que evitó un gol cantado de Valentín.
Sería en el minuto 21 cuando el Zamora recogiese el fruto de su cosecha de gran fútbol, profundo, visceral y bonito. Fue como consecuencia de un saque de esquina magistral, a cargo de Ramos, y un toque sutil, de cabeza, de Juanan, que enorme jugador el charro, que no vio el meta Javi Jiménez. El cuadro rojiblanco se lo merecía por buen juego, por oportunidades, por calidad, por agresividad, por… todo.
Y no tardó en llegar el segundo tanto rojiblanco, obra de un sensacional Carlos Ramos, que agarró un chutazo a media altura desde fuera del área, para batir al anonadado cancerbero charro. En poco más de seis minutos, el Zamora había encarrilado el choque, que tampoco, con tan clara ventaja, se limitó a defender el resultado. Quedaba mucho partido por delante y los rojiblancos querían más. Pero no hubo suerte en esos últimos remates a puerta y la primera entrega concluyó con esos dos goles de ventaja, que, como digo, pudieron ser más por los méritos acumulados por los rojiblancos.
El técnico salmantino, que ya había realizado el primer cambio de su equipo en el minuto 36 la primera mitad, sacando del campo a Owen, punta zurdo, para dar entrada a Amaro, efectuó dos de golpe al iniciarse la segunda entrega del encuentro. De perdidos, al río. Dejó en los vestuarios a Telles y Madrigal para dar oportunidades a Llorente y Uxio.
El Zamora, tras el paso por vestuarios, siguió a lo suyo, a jugar un buen fútbol, a presionar y finiquitar el partido. Valentín lo tuvo en sus botas, pero marró, solo ante Jiménez, en el minuto 55. Instantes después, Carlos Ramos sufría un dolor en su muslo, del ya se había quejado con anterioridad, tanto que se marchó a los vestuarios para que Conejo lo relevara. Corría el minuto 60 de partido. A partir de ese momento, el Zamora transformó su juego. No retrasó líneas, pero dejó hacer a su rival, que tampoco demostró grandes ideas. De hecho, Jon Villanueva se aburrió mucho. Cierto que UDS merodeó más el área rojiblanca, pero los centros desde las bandas nunca encontraron rematador.
En el minuto 69, Movilla decidió cambiar, de una atacada, a sus hombres más avanzados: Sergio y Valentín, por Escudero y Jacobo. Ninguno de los dos nuevos en el césped hizo olvidar a sus compañeros, porque entonces el Zamora se prodigaba menos en ataque. Cronos se comía el tiempo y todo seguía igual, como la vida según Julio Iglesias. Por último, el técnico vasco realizó una nueva sustitución, en este caso, táctica, al dar entrada a un central, Rocha, por Dani Hernández, que esta tarde tuvo detalles de su genialidad, además de luchar como un poseso. Así el cuadro rojiblanco pasó a funcionar con una defensa de cinco, tres centrales y dos laterales, si bien Coque ya no subió al ataque en lo que quedaba del partido, contrariamente a Parra, que buscó combinar con Vallejo, uno de los grandes de este partido, junto al portentoso Juanan y Ramos, mientras estuvo en el campo.
Sin más consideraciones, concluiría el partido, que ha servido al Zamora para romper su racha negativa y encarar el desplazamiento a Santiago como una peregrinación para recoger el jacobeo de tres puntos en la ciudad del apóstol.




















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