ANÁLISIS
"La paja en el ojo ajeno": no puede ser el discurso
El discurso político se está pervirtiendo tanto, y a tal velocidad, que poco va a quedar, en breve, de credibilidad en una gran mayoría de los políticos. He de reconocer que me gusta la política, que la tengo por imprescindible, pero que, cada vez más, la especial atención con que la seguía y la reflexión con que intentaba analizarla están decayendo gravemente, víctima de los esperpentos que, cada vez más a menudo, se nos muestran.
Ahora, al escuchar a cualquiera de los líderes, busco, en primer lugar, para seguir prestándole mi atención, que no esté criticando, en el adversario político, lo mismo que, en la misma intervención, defiende en partido propio, razón suficiente para su propio desprestigio. Los ciudadanos no debemos consentir en el discurso político y, al contrario, empezar a rechazar cualquier intervención que haga hincapié en “ver la paja en el ojo ajeno”, mientras excusa la viga en el propio.
Tras el denominado “terremoto político” de ayer con el aleteo de una mariposa en Murcia y sus repercusiones, casi instantáneas, en la política nacional, lo primero que se oye oficialmente de boca del ínclito lanzador de huesos de aceitunas pepero, es que la moción de censura es una “burda y sucia maniobra” de la Moncloa, a la vez que él, Teodoro, ya prepara el viaje a Murcia para “arreglar” el roto, a la manera del PP, e intentar y conseguir comprar las voluntades del número de diputados murcianos de C’s que se necesiten para mantener el poder en esa Comunidad.
Curiosamente, antes de trascurridas las primeras 24 horas del anuncio de la moción de censura, 3 de los firmantes de la misma, miembros de Ciudadanos, los exactamente necesarios, reniegan de su primera decisión y abdica de su firma, plasmada horas antes libremente, y apoyan, de nuevo, al Gobierno de García Miras, todo ello, previos sus nombramientos como Consejeros de dicho gobierno del que antes no formaban parte.
El mismo Presidente de Murcia al intenta descalificar, poco democráticamente, la censura, calificándola de un intento de cambio de sillones, la consigue detener comprando esos apoyos usando como moneda esos sillones que acaba de señalar su cambio como negativo, pero consiguiendo mantener el suyo por encima de la moral de compradores y vendidos en un claro acto de corrupción política de transfuguismo.
En un sistema como el que tenemos, parlamentario, no vale con ganar las elecciones, es verdad, se han de buscar pactos de mayorías para poder gobernar. Por eso cualquier pacto entre partidos es legítima, como lo es, y tan democrática como la política de pactos, por mucho que el PP la descalifique cuando va contra ellos, cualquier moción de censura que intente el cambio de cualquier gobierno. Lo que no es democrático, nada ético y no debería permitirse, es el transfuguismo, es decir, presentarse por un partido y obtenido el escaño con esas siglas, desobedecerlo y votar en interés de otro.
El Partido Popular, amén de desacreditarse como formación política, acaba de incumplir con su, ésta sí, sucia maniobra, en menos que se “lanza un tito de aceituna”, el acuerdo anti trasfuguismo que tiene firmado con el resto de partidos, la última vez, hace un año, más o menos. Pero cuando peligra lo más mínimo su permanencia en el poder, el PP echa mano de estrategias mafiosas con la escasa moral que lo caracteriza.
Otra “paja en ojo ajeno” de estos días, es oír a Ayuso afirmar que convoca elecciones para que “los madrileños no caigan bajo un gobierno formado en los despachos”. Sólo recordarle que fue Ángel Gabilondo quien ganó las elecciones madrileñas y su presidencia, como le recordaba Alzina a la propia Ayuso en la entrevista que le hizo ayer, se forjó en las negociaciones de los despachos de la Asamblea que ahora le parecen tan perversas.
Un concepto, el de “paja en ojo ajeno” que se está, desgraciadamente extendiendo a los medios y los tertulianos que califican de oportunismo la moción de censura en Madrid, mientras afirman que debe prevalecer la disolución caprichosa de la Asamblea, según declaración de intenciones de la propia Ayuso: “porque sospechaba la presentación de una moción inminente”.
Dicen quienes se decantan por el adelanto electoral que, de permitirse el desarrollo de la moción, acabaría con la prerrogativa de cualquier presidente de convocar elecciones anticipadas. No caen, sin embargo, en la cuenta de que el argumento es reversible y utilizable para los que piensan lo contrario: “Nunca se podría presentar una moción de Censura si se consiente al presidente de turno convocar, con preferencia, elecciones, ya que anula “de facto” la censura. Así las cosas, aplíquese la preferencia temporal que emane de la normativa.
Del mismo modo que critico, como corrupción, la “compra” en Murcia de los diputados díscolos que ponían en peligro el gobierno del PP, me parecería igual de corrupto y de más gravedad porque me decepcionarían más a nivel personal, que, presentada la moción en Castilla y León por el Partido Socialista, se intentara “convencer” a los procuradores necesarios para alcanzar el gobierno. Si Ciudadanos no apoya la moción socialista o no da libertad de voto a sus representantes, la Moción de Censura no será viable y decaerá, siendo más deseable una derrota honrosa que una victoria alejada de las vías democráticas.
Las prácticas inmorales no pertenecen a la izquierda y se han de desechar en todo momento, así que no nos avergoncéis, paisanos.
Marino Carazo Martín
El discurso político se está pervirtiendo tanto, y a tal velocidad, que poco va a quedar, en breve, de credibilidad en una gran mayoría de los políticos. He de reconocer que me gusta la política, que la tengo por imprescindible, pero que, cada vez más, la especial atención con que la seguía y la reflexión con que intentaba analizarla están decayendo gravemente, víctima de los esperpentos que, cada vez más a menudo, se nos muestran.
Ahora, al escuchar a cualquiera de los líderes, busco, en primer lugar, para seguir prestándole mi atención, que no esté criticando, en el adversario político, lo mismo que, en la misma intervención, defiende en partido propio, razón suficiente para su propio desprestigio. Los ciudadanos no debemos consentir en el discurso político y, al contrario, empezar a rechazar cualquier intervención que haga hincapié en “ver la paja en el ojo ajeno”, mientras excusa la viga en el propio.
Tras el denominado “terremoto político” de ayer con el aleteo de una mariposa en Murcia y sus repercusiones, casi instantáneas, en la política nacional, lo primero que se oye oficialmente de boca del ínclito lanzador de huesos de aceitunas pepero, es que la moción de censura es una “burda y sucia maniobra” de la Moncloa, a la vez que él, Teodoro, ya prepara el viaje a Murcia para “arreglar” el roto, a la manera del PP, e intentar y conseguir comprar las voluntades del número de diputados murcianos de C’s que se necesiten para mantener el poder en esa Comunidad.
Curiosamente, antes de trascurridas las primeras 24 horas del anuncio de la moción de censura, 3 de los firmantes de la misma, miembros de Ciudadanos, los exactamente necesarios, reniegan de su primera decisión y abdica de su firma, plasmada horas antes libremente, y apoyan, de nuevo, al Gobierno de García Miras, todo ello, previos sus nombramientos como Consejeros de dicho gobierno del que antes no formaban parte.
El mismo Presidente de Murcia al intenta descalificar, poco democráticamente, la censura, calificándola de un intento de cambio de sillones, la consigue detener comprando esos apoyos usando como moneda esos sillones que acaba de señalar su cambio como negativo, pero consiguiendo mantener el suyo por encima de la moral de compradores y vendidos en un claro acto de corrupción política de transfuguismo.
En un sistema como el que tenemos, parlamentario, no vale con ganar las elecciones, es verdad, se han de buscar pactos de mayorías para poder gobernar. Por eso cualquier pacto entre partidos es legítima, como lo es, y tan democrática como la política de pactos, por mucho que el PP la descalifique cuando va contra ellos, cualquier moción de censura que intente el cambio de cualquier gobierno. Lo que no es democrático, nada ético y no debería permitirse, es el transfuguismo, es decir, presentarse por un partido y obtenido el escaño con esas siglas, desobedecerlo y votar en interés de otro.
El Partido Popular, amén de desacreditarse como formación política, acaba de incumplir con su, ésta sí, sucia maniobra, en menos que se “lanza un tito de aceituna”, el acuerdo anti trasfuguismo que tiene firmado con el resto de partidos, la última vez, hace un año, más o menos. Pero cuando peligra lo más mínimo su permanencia en el poder, el PP echa mano de estrategias mafiosas con la escasa moral que lo caracteriza.
Otra “paja en ojo ajeno” de estos días, es oír a Ayuso afirmar que convoca elecciones para que “los madrileños no caigan bajo un gobierno formado en los despachos”. Sólo recordarle que fue Ángel Gabilondo quien ganó las elecciones madrileñas y su presidencia, como le recordaba Alzina a la propia Ayuso en la entrevista que le hizo ayer, se forjó en las negociaciones de los despachos de la Asamblea que ahora le parecen tan perversas.
Un concepto, el de “paja en ojo ajeno” que se está, desgraciadamente extendiendo a los medios y los tertulianos que califican de oportunismo la moción de censura en Madrid, mientras afirman que debe prevalecer la disolución caprichosa de la Asamblea, según declaración de intenciones de la propia Ayuso: “porque sospechaba la presentación de una moción inminente”.
Dicen quienes se decantan por el adelanto electoral que, de permitirse el desarrollo de la moción, acabaría con la prerrogativa de cualquier presidente de convocar elecciones anticipadas. No caen, sin embargo, en la cuenta de que el argumento es reversible y utilizable para los que piensan lo contrario: “Nunca se podría presentar una moción de Censura si se consiente al presidente de turno convocar, con preferencia, elecciones, ya que anula “de facto” la censura. Así las cosas, aplíquese la preferencia temporal que emane de la normativa.
Del mismo modo que critico, como corrupción, la “compra” en Murcia de los diputados díscolos que ponían en peligro el gobierno del PP, me parecería igual de corrupto y de más gravedad porque me decepcionarían más a nivel personal, que, presentada la moción en Castilla y León por el Partido Socialista, se intentara “convencer” a los procuradores necesarios para alcanzar el gobierno. Si Ciudadanos no apoya la moción socialista o no da libertad de voto a sus representantes, la Moción de Censura no será viable y decaerá, siendo más deseable una derrota honrosa que una victoria alejada de las vías democráticas.
Las prácticas inmorales no pertenecen a la izquierda y se han de desechar en todo momento, así que no nos avergoncéis, paisanos.
Marino Carazo Martín

























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