SEGUNDA B
El Zamora C.F., más cerca de la gloria, tras empatar con el Compostela
A falta de disputarse la última jornada, el 28 de marzo, la escuadra rojiblanca tiene un tanto por ciento muy elavado de jugar la próxima temporada en la Primera División de la RFEF: solo el Racing de Ferrol podría comprometerla
Como se sabe, una victoria del Zamora sobre el Compostela habría valido para ascender a la Primera División de la RFEF; pero se ignora si el empate entre rojiblancos y celestes valdría para que los de Movilla jueguen la próxima temporada en una categoría superior y novedosa. No obstante, hay muchas más probabilidades de que el club que preside Víctor de Aldama ascienda que se quede fuera de los tres mejores del grupo.
Solo el Racing de Ferrol , que suma actualmente 23 puntos, siete menos que el Zamora, pero con dos partidos por jugar, pondría en peligro el ascenso de los rojiblancos. Si bien, debería vencer a los dos últimos en la tabla: Coruxo y Guijuelo. Y la última jornada le enfrenta a Unionistas en Salamanca. Un empate podría favorecer a gallegos y charros y dejar fuera a los rojiblancos si pierden en Riazor, en jornada que se jugará el día 28 de marzo, Domingo de Ramos, a las 12 de la mañana.
Una vez escrito lo anterior, el punto cosechado esta tarde, después de una primera parte pésima, incluido el gol encajado, un fallo que todo portero, a lo largo de su carrera profesional, comete, parece positivo, y escribo parece, a priori, porque todo dependerá de esa última jornada y de lo que vaya sumando el Rácing en los dos partidos que le quedan por disputar, que se jugarán antes de esa última jornada.
Hasta el error de Villanueva, Compostela mandaba sobre el césped del Ruta de la Plata, pero si generar una sola ocasión de peligro. Movilla había dado la titularidad a Ángel Romero, para que jugase de exterior diestro; mientras que Perero se colocaba como ariete, como el hombre más adelantado del Zamora. Meseguer volvía a la titularidad en el lateral derecho, porque Parra -¡cómo se nota su ausencia!- sigue lesionado. Volvía Dani Hernández al equipo y Ramos y Astray se repartían el trabajo en la medular.
El Zamora entregó el balón al cuadro celeste, equipo que desarrolla el fútbol más pulcro del grupo, aunque no generen demasiadas oportunidades en ataque. Los rojiblancos, sin tener la pelota, intentaban dificultar el trenzado fútbol gallego. Pero no fue el equipo agresivo de otras oportunidades. Sus jugadores corrían detrás de la pelota, pero sin robársela al Compostela.
Y, para colmo de males, en el minuto 20, Astray, al que se trató de recuperar durante esta semana, no aguantó más. La lesión le impidió seguir. Movilla dio entrada a Escudero, un punta, para relevar a un centrocampista. Dani Hernández retraso algo su posición y Vallejo centró la suya.
El dominio era forastero, pero sin sustos para Villanueva, hasta ese minuto 23, en que una jugada por la banda derecha ocasionó el tanto visitante, obra de Miki Villar, que, escorado, disparo raso, un tiro que, a priori, debió detener, sin apuros, el meta vasco, pero… el esférico se le coló por debajo de las piernas. Increíble. Mapisa falló en el Helmántico y Villanueva en el Ruta de la Plata. Forma parte de la historia de los futbolistas que eligieron ser cancerberos.
En el minuto 24 el Zamora ya perdía ante la escuadra que mejor fútbol hace del grupo, el fútbol más aseado, con más control de la pelota. Empatar se antojaba trabajo propio de Hércules.
Pero Villanueva pasó de villano a héroe cuando el Zamora andaba como un boxeador groggy: minuto 37, un delantero celeste se queda solo ante el meta vasco, que realiza una salida portentosa para desviar el tiro del rival. Se salvó el partido.
Creo que Movilla imploraba que concluyese la primera entrega de partido, que no conoció ni un solo disparo con intención por parte rojiblanca, para suturar la herida de su equipo, si era posible. Y así fue, porque tras el paso por vestuarios, el Zamora fue otro. Conejo sustituyó a Meseguer para tapar la banda izquierda del ataque gallego y ayudar, en lo posible, a la medular zamorana.
Y llegó el milagro. Minuto 52, saque profundo de banda al área gallega, para que el balón vuele sobre el área chica y llegue, a media altura a Dani Hernández, que entraba solo por la izquierda, para agarrar una tremenda volea que se coló en la portería de Pato. El cuadro rojiblanco vivió su punto de inflexión y paso a dominar el choque, imponiendo su ritmo, quitándole el balón al Compostela.
En el minuto 68, Movilla realizaba dos cambios de una tacada: Coscia, para impedir que el Compostela generase fútbol desde su área, y Sergio García, que tuvo una gran ocasión, pero no encontró puerta. Escudero y Romero fueron los dos hombres sustituidos. Y en el 73, Delmonte saltaba al terreno de juego para sustituir a Dani H.
Tras el gol del Zamora, Yago Iglesias dio entrada a Josiño y más tarde a Roberto Baleato. El partido entraría en cierta calma chicha, porque ninguno de los dos equipos mandaba sobre el césped. Pero en los diez últimos minutos y la prolongación rojiblancos y celestes, con descaro, se conformaron con el reparto de puntos, mientras parte de la grada silbaba. Como buenos hermanos, zamoranos y gallegos se abrazaron al final del encuentro, se desearon suerte y la afición rojiblanca celebraba el más que probable ascenso de categoría. Y en el palco, Víctor de Aldama y el inolvidable Fernando Hierro eran testigos de este descomunal éxito de la plantilla rojiblanca y de su director, David Movilla.
Como se sabe, una victoria del Zamora sobre el Compostela habría valido para ascender a la Primera División de la RFEF; pero se ignora si el empate entre rojiblancos y celestes valdría para que los de Movilla jueguen la próxima temporada en una categoría superior y novedosa. No obstante, hay muchas más probabilidades de que el club que preside Víctor de Aldama ascienda que se quede fuera de los tres mejores del grupo.
Solo el Racing de Ferrol , que suma actualmente 23 puntos, siete menos que el Zamora, pero con dos partidos por jugar, pondría en peligro el ascenso de los rojiblancos. Si bien, debería vencer a los dos últimos en la tabla: Coruxo y Guijuelo. Y la última jornada le enfrenta a Unionistas en Salamanca. Un empate podría favorecer a gallegos y charros y dejar fuera a los rojiblancos si pierden en Riazor, en jornada que se jugará el día 28 de marzo, Domingo de Ramos, a las 12 de la mañana.
Una vez escrito lo anterior, el punto cosechado esta tarde, después de una primera parte pésima, incluido el gol encajado, un fallo que todo portero, a lo largo de su carrera profesional, comete, parece positivo, y escribo parece, a priori, porque todo dependerá de esa última jornada y de lo que vaya sumando el Rácing en los dos partidos que le quedan por disputar, que se jugarán antes de esa última jornada.
Hasta el error de Villanueva, Compostela mandaba sobre el césped del Ruta de la Plata, pero si generar una sola ocasión de peligro. Movilla había dado la titularidad a Ángel Romero, para que jugase de exterior diestro; mientras que Perero se colocaba como ariete, como el hombre más adelantado del Zamora. Meseguer volvía a la titularidad en el lateral derecho, porque Parra -¡cómo se nota su ausencia!- sigue lesionado. Volvía Dani Hernández al equipo y Ramos y Astray se repartían el trabajo en la medular.
El Zamora entregó el balón al cuadro celeste, equipo que desarrolla el fútbol más pulcro del grupo, aunque no generen demasiadas oportunidades en ataque. Los rojiblancos, sin tener la pelota, intentaban dificultar el trenzado fútbol gallego. Pero no fue el equipo agresivo de otras oportunidades. Sus jugadores corrían detrás de la pelota, pero sin robársela al Compostela.
Y, para colmo de males, en el minuto 20, Astray, al que se trató de recuperar durante esta semana, no aguantó más. La lesión le impidió seguir. Movilla dio entrada a Escudero, un punta, para relevar a un centrocampista. Dani Hernández retraso algo su posición y Vallejo centró la suya.
El dominio era forastero, pero sin sustos para Villanueva, hasta ese minuto 23, en que una jugada por la banda derecha ocasionó el tanto visitante, obra de Miki Villar, que, escorado, disparo raso, un tiro que, a priori, debió detener, sin apuros, el meta vasco, pero… el esférico se le coló por debajo de las piernas. Increíble. Mapisa falló en el Helmántico y Villanueva en el Ruta de la Plata. Forma parte de la historia de los futbolistas que eligieron ser cancerberos.
En el minuto 24 el Zamora ya perdía ante la escuadra que mejor fútbol hace del grupo, el fútbol más aseado, con más control de la pelota. Empatar se antojaba trabajo propio de Hércules.
Pero Villanueva pasó de villano a héroe cuando el Zamora andaba como un boxeador groggy: minuto 37, un delantero celeste se queda solo ante el meta vasco, que realiza una salida portentosa para desviar el tiro del rival. Se salvó el partido.
Creo que Movilla imploraba que concluyese la primera entrega de partido, que no conoció ni un solo disparo con intención por parte rojiblanca, para suturar la herida de su equipo, si era posible. Y así fue, porque tras el paso por vestuarios, el Zamora fue otro. Conejo sustituyó a Meseguer para tapar la banda izquierda del ataque gallego y ayudar, en lo posible, a la medular zamorana.
Y llegó el milagro. Minuto 52, saque profundo de banda al área gallega, para que el balón vuele sobre el área chica y llegue, a media altura a Dani Hernández, que entraba solo por la izquierda, para agarrar una tremenda volea que se coló en la portería de Pato. El cuadro rojiblanco vivió su punto de inflexión y paso a dominar el choque, imponiendo su ritmo, quitándole el balón al Compostela.
En el minuto 68, Movilla realizaba dos cambios de una tacada: Coscia, para impedir que el Compostela generase fútbol desde su área, y Sergio García, que tuvo una gran ocasión, pero no encontró puerta. Escudero y Romero fueron los dos hombres sustituidos. Y en el 73, Delmonte saltaba al terreno de juego para sustituir a Dani H.
Tras el gol del Zamora, Yago Iglesias dio entrada a Josiño y más tarde a Roberto Baleato. El partido entraría en cierta calma chicha, porque ninguno de los dos equipos mandaba sobre el césped. Pero en los diez últimos minutos y la prolongación rojiblancos y celestes, con descaro, se conformaron con el reparto de puntos, mientras parte de la grada silbaba. Como buenos hermanos, zamoranos y gallegos se abrazaron al final del encuentro, se desearon suerte y la afición rojiblanca celebraba el más que probable ascenso de categoría. Y en el palco, Víctor de Aldama y el inolvidable Fernando Hierro eran testigos de este descomunal éxito de la plantilla rojiblanca y de su director, David Movilla.

















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