Eugenio de Ávila
Miércoles, 17 de Marzo de 2021
SEGUNDA B

Gesta histórica del Zamora C.F.

Esteban PedrosaTodavía emocionado –alguna furtiva lágrima ha corrido, no ha mucho tiempo, por mis mejillas, con el ascenso del  Zamora Club de Fútbol, escribo este artículo con la tinta que guardaba en mi corazón desde que mi padre, Antonio de Ávila Comín, falleciese. Él que existirá en otra dimensión, habrá celebrado más que nadie el ascenso de su amado club. Porque el Zamora, lo rija unos u otros, ahora por el hombre, todavía muy joven, que salvó a esta entidad de la mediocridad, de la desaparición quizá, Víctor de Aldama, forma parte de mi familia. Y, cuando escribo del club rojiblanco, no se me pida objetividad, porque viva dentro de mí, de mi familia y es mi familia. No creo, aunque los sentimientos ni se pesan, ni se miden, que haya un solo periodista en esta ciudad y su provincia, ni medio de comunicación como El Día de Zamora, a los que llegue tan dentro el club rojiblanco.

 

Califico este ascenso como gesta histórica, porque en menos de un año, el club ascendió dos peldaños en esta escalera al cielo del fútbol. Casi con la misma plantilla que arrasó en Tercera División, ese vasco noble, inteligente y perfecto conocedor, tanto del fútbol como de la retórica, que responde al nombre y apellido de David Movilla,  subió a este equipo dónde ningún aficionado, ni tan si quiera el más soñador, habría imaginado.

 

Y no me olvido  hoy, 17 de marzo de 2021, de aquellos futbolistas rojiblancos que cayeron en la batalla, con lesiones gravísimas: Juanan, un charro zamorano o un hijo de Doña Urraca nacido en Helmántica, en la amada ciudad hermana de Salamanca; como su paisano Coque, más Adri Herrera, y los que todavía padecen algún tipo de lesión por darle todo sobre el césped en la defensa de unos colores, de un sentimiento, de una forma de entender el fútbol y el deporte.  Ni de los que jugadores que quedaron atrás, ante todo Valentín. Ni por supuesto, de César Villafañe, el leonés, director general de la entidad rojiblanca, ni de ninguno de los directivos que acompañan aún a Víctor de Aldama en esta aventura deportiva, ni tampoco de Didia Liedo, que surcó en esa nave sin velamen las procelosas aguas de la Tercera División, cuando no había un duro en las arcas rojiblancas y nadie creía en el Zamora C.F. Y, por supuesto, de los patrocinadores, públicos y privados, con especial énfasis en la Caja Rural de Zamora, siempre cercana a cualquier manifestación social, cultural y deportiva que surja del alma zamorana.

 

Todavía resta un partido, en el estadio de Riazor para concluir la Liga Regular, y después la fase de ascenso a la Segunda A, en la que nos encontraremos con Burgos, Valladolid Promesas y Cultural. Yo ya no exijo nada a esta plantilla y a su cuerpo técnico. Disfrutaremos lo que nos quede por delante, pero ya sin prisas, sin objetivos, sin demandas utópicas. Este club, cuando llego el Grupo Vida, agonizaba en el cochambroso lecho de la Tercera División.

 

Gracias por emocionarme y haberme provocado unas cuantas lágrimas de felicidad en medio de una pandemia vírica que nos ha robado vida y esperanza.

Eugenio-Jesús de Ávila

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.42

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.