Irene Alfageme
Martes, 13 de Abril de 2021
LA COLUMNA DE DOÑA ELVIRA

Besos, que no cesen

[Img #51783]

 

Empecemos hablando de besos. Y, ¿si los guardamos todos en una caja, qué pasa? Que no se dieran nunca. Y la vida sin besos, no es. Muchas personas esconden los besos que quieren dar; qué más da que sean mil, cien, o cientos de miles de besos los que quieras darle a una o varias personas, hazlo. No lo escondas. ¿Acaso tu vida está en esa cajita pequeña marrón donde escondes todos los besos que quieres dar y no te atreves? Ya lo decía el poeta Catulo, en su Poema V; sus versos finales traducidos del latín son estos:

 

 

“Dame mil besos, después cien,
luego otros mil, luego otros cien,
después hasta dos mil, después otra vez cien;
luego, cuando lleguemos a muchos miles,
perderemos la cuenta, no la sabremos nosotros
ni el envidioso, y así no podrá maldecirnos
al saber el total de nuestros besos.”

 

Y es que es eso: besos, besos y más besos.

 

No escondamos el amor en las cajas personales de cada uno, demostrémoslo. Si quieres dar, da; si no quieres, no, pero aun así no lo guardes, tenlo preparado para que salga disparado, cual Cupido y su flecha, en la dirección que quieras. Y muy importante, no te arrepientas de dar, luego te quedará en el recuerdo: esos besos que dabas a tu familia cuando eras pequeño que tenían poca fuerza, pero que su amor era infinito; tus primeros besos de amor; de la verdadera amistad…todos esos besos que sientes, en los que cierras los ojos y haces que el beso que te den recorra todo tu cuerpo, toda tu alma… y aún suyo, lo conviertes en tuyo; y ahora, sí, lo puedes guardar.

 

En estos momentos quiero adjuntar un poema de Bécquer:

 

“Por una mirada, un mundo;

por una sonrisa, un cielo;

por un beso... ¡Yo no sé

qué te diera por un beso!”

 

Y es que este gran poeta sabe bien lo que dice.

 

En definitiva, los besos son amor, ternura, cariño...; pero también anhelo, tristeza, nostalgia…ese echar de menos que con un beso termina. ¡Qué precioso momento! 

 

Los besos también pueden estar en los sueños. Y es que por dar (o recibir) que no cesen; en sueños, realidad…Y ahora, creo que sueño, y un beso doy; y, al igual que en la orilla del mar rompen las olas, en mi frente rompieron los besos.

 

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