Eugenio de Ávila
Martes, 13 de Abril de 2021
CON LOS CINCO SENTIDOS

Soy adicta

[Img #51815]   Sí. No hay mucha gente que lo pueda reconocer abiertamente, pero yo lo digo sin máscara alguna, porque me da la gana y porque no me importa una mierda lo que se piense de mí. Ya no. Soy adicta a ti. Antes sufría por si la imagen o las palabras que salían por mi boca podrían causar algún mal, o pensamiento  controvertido. Tener que justificar hasta cada idea, sueño, aserto o bobada, resulta absolutamente agotador. No hay cuerpo humano que aguante semejante tortura exterior, pero por encima de todo, interior.  

 

    Hace tiempo que ya no me preocupan las diatribas que sobre mi persona se digan o simulen, porque hay mucho imbécil que las echaba por tierra sin argumentos, sólo para joder, como hacen los famosos “haters” de Twitter.  Esos “odiadores” profesionalizados en el mundo de las redes que escupen su veneno tras la apariencia del perfil de un can, un gato, un famoso o su propio rostro. Porque estos personajes no tienen  sentido del ridículo. Hasta cuelgan sus tropelías en pandemia, llámalo fiestas, memes “destroyer”, gincanas  absurdas o retos de gente con el cerebro del tamaño de un jodido maní. Y todos tenemos que lidiar día a día con semejante escoria. Es agotador, lo digo nuevamente porque es realmente así. Te resta energía, día a día, hasta que te das cuenta de que tu cuerpo se está convirtiendo en una especie de osamenta o estructura  de cementerio indio, osamenta seca, abandonada y olvidada, como las barrillas o rodadoras que aparecen en medio de una escena cualquiera de una película del oeste, una tarde de verano…Con un calor abrumador que te seca hasta el cerebro. 

 

    Pues sí, soy adicta, adicta a ti. ¿Qué cojones pensabais que iba a decir? ¿Drogas, alcohol, pastillas? No. No hace falta consumir esas sustancias para ser adicto, se es adicto cuando sin algo o sin alguien no puedes subsistir, cuando, si te falta, asoma tras de ti como una funesta sombra el síndrome de abstinencia. Así que sí, me declaro adicta a ti, a tu aroma de cedro y madera sutilmente edulcorada con vainilla. Adicta a tu voz, a tus manos, a tu lengua como espada en combate con la mía, a tus besos que me arrebatan la respiración porque me llegan hasta la campanilla y me atragantan el alma. 

 

   Me declaro, aquí y ahora, adicta sin solución ni remisión o querencia, a tu piel, a tus ojos, esos umbrales de mi alma que me ponen en mi sitio cuando me desmando o me creo, siquiera sea por un instante, que soy algo importante o superior a cualquier otra cosa. Esos ojos que esbozan una sonrisa cuando perciben mi presencia y que, en soledad, lloran por mi ausencia,  por mi olor y mis estupideces de niña bien. Soy una mujer mayor, muy mayor, en el cuerpo de una joven que no sabe ni lo que quiere, ni cuándo lo quiere. Sólo sabe que quiere o cree tener derecho a todo. Tonta. Ingenua. 

 

   Me declaro abiertamente adicta a tu persona. Nadie lo sabe o lo sabe todo el mundo, ya me es igual. Eres mi debilidad. La persona que me hace poner la rodilla en suelo y clamar por la justicia en el mundo, por el amor al diferente, por el sueño del éxtasis artístico, visual o verbal. Tengo un reconocido Síndrome de Stendhal, una ansiedad que me invade cuando me encuentro cerca de ti. Esa ansiedad que me extirpa un pulmón cuando me encuentro ante la belleza de lo sereno, de lo diáfano, de la verdad sin fisuras ni circunloquios abstractos o absurdos. No me es necesario, aunque quisiera volver a Florencia, para sentir esa quemazón que te zahiere las entrañas porque no encuentra principio ni fin. Sólo sé que soy consciente de mi debilidad humana cuando te hallo cerca, cuando advierto que tu aroma se acoplará a mi carne y mi memoria olfativa no podrá olvidarte jamás. 

 

Nélida L. del Estal Sastre 

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.112

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.