Eugenio de Ávila
Domingo, 18 de Abril de 2021
FASE DE ASCENSO A SEGUNDA A

Partido de época ante la Cultural para una victoria colosal del Zamora CF: 3-2

Dos acciones espléndidas de Coscia, la primera con el pie, la segunda con la testa, colocaron a los rojiblancos con un dos a cero en el minuto 7; después el Zamora realizó su mejor fútbol, aunque la Cultural fue mejor en la segunda entrega.

Coscia, en el instante de disparar a puerta para marcar el primer gol (Esteban Pedrosa)

 

El Zamora C.F. es un rebelde con causa. El expolio del árbitro gallego en el anexo del Nuevo Zorrilla había herido a los rojiblancos, que anhelaba volver a la cancha cuanto antes para demostrar su categoría, mostrar su orgullo y ganar con buen fútbol, lucha, esfuerzo y fuerza, jamás con favores. Y lo tuvo que pagar la Cultural, el equipo de la provincia hermana que, en el minuto siete ya perdía por dos goles a cero, merced a dos zarpazos del león rojiblanco, a cargo de un Coscia extraordinario, que, con dos acciones de ariete clásico, la primera, al minuto y treinta segundos, al revolverse en el área chica, y lanzar un tiro imponente, tras un pase desde la izquierda de Ramos. Y, seis minutos después, al cabecear, magistralmente, de arriba abajo, un centro de Vallejo desde la derecha. La Cultural, anonadada, quedó tocada, y los 300 aficionados que se acercaron al Ruta de la Plata, con la boca abierta del susto.

 

David Movilla es un arquitecto, porque dispone las cargas sobre ese edificio que es su equipo de acuerdo a la resistencia de materiales con los que cuenta, para darle altura deportiva, futbolística. Le quedan pocas vigas en perfecto estado, pero las apaña con inteligencia y talento. Hoy, en su once inicial había un par de jugadores tocados: Delmonte, que llevaba sin entrenar tres semanas, por una bursitis, y Dani Hernández, también aquejado de molestias. Y no debemos olvidarnos de Crespo, el sobrio central zurdo, que también fue duda. De hecho, en el banquillo se quedó Perero, también con problemas físicos.

 

Con las piezas que le restan para construir su equipo, el técnico vasco levantó un primer piso, primera parte, excelente. Vallejo, extraordinario jugador, regresaba al exterior diestro, mientras que Del Monte y Ramos se colocaron en la medular. Arriba Escudero y un piso más alto, metido en la defensa azul –así vestía esta tarde la Cultural-, con un Dani Hernández que se movía entre la media punta y la banda zurda, dejando a Escudero la derecha.  El cuarteto central, los clásicos, con Menéndez en el lateral zurdo.

 

 

Tras el dos a cero, el Zamora, con un ritmo de apisonadora, fue creando más ocasiones de gol, como un disparo de Menéndez que buscaba la puerta contraria, rechazado por un defensa, o un vicegol, después de una preciosa jugada de los rojiblancos, muy elaborada, de derecha a izquierda, con calidad, talento y saber. La Cultura, desquiciada, no sabía qué hacer. De hecho, su primera acción en ataque con algún peligro llegó en el minuto 39. Pero hubo un punto de inflexión, dos minutos antes,  en el partido, cuando Idiakez realizaba un doble cambio: Kawaya, un extremo musculoso, explosivo, hábil, y Bravo, exterior zurdo, sustituían a Abad y Theresin.

 

Después dos acciones decisivas: el gol de los leoneses, en el primer disparo a puerta del cuadro visitante, merced a un disparo precioso de Castañeda (minuto 39), y, en la siguiente jugada, penalti a favor del Zamora, gracias a una acción de Coscia, omnipresente, que toca en la mano de un zaguero. Pena máxima que transformaría Dani Hernández. Ventaja rojiblanca para concluir una primera parte extraordinaria por parte del  Zamora y flojísima de la Cultural.

 

 

La segunda entrega empezó, sin embargo, con susto para el cuadro de Movilla, porque marcaba la Cultural, aunque en fuera de juego. Primer aviso. Idiákez adelantó las líneas de su equipo, porque no tenía nada que perder y, además, las entradas de Kawaya y Bravo inyectaron mayor capacidad ofensiva. El cuadro leonés empezó a mostrar su potencial.

 

Movilla se vio obligado a realizar la primera sustitución en el minuto 56, porque Delmonte, que había estado a un buen nivel, no aguantaba más. Perero sustituiría al argentino. Así, Vallejo pasaría a la medular, para acompañar a Ramos, mientras el Guille se encargaría de la ofensiva diestra rojiblanca.

 

Aunque la Cultural dominaba, el Zamora pudo sentenciar en tres acciones. La primera en un saque de esquina que paseó por la línea de portería leonesa sin que nadie acertase a meterla dentro del marco (minuto 64), un paradón de Zubiaurre, a tiro de Menéndez, tras gran jugada de Vallejo y Perero, en acción que comenzó en la derecha y concluyó en la otra banda (minuto 67) y un cabezazo, fortísimo, que se fue por encima del larguero, de Piña, tras un saque de esquina (69 minutos).

 

En el minuto 71, Movilla realizaba otros dos cambios en la construcción de su edificio para la victoria: Dani H por Menéndez y Romero por Escudero. Idiákez también se vio obligado a realizar una primera sustitución, tras la lesión de Rodas, y Escardó por Héctor.

 

La Cultural dominaba, pero tampoco exigió grandes intervenciones a Villanueva, hasta que llegó el segundo tanto, un tiro raso, tras rechazar la defensa rojiblanca un centro desde la izquierda, de Bravo. Minuto 78. Quedaban 12 minutos, más los siete de propina que dio el árbitro, el vasco Aimar Velasco, la antítesis de su colega gallego en la anterior jornada.

 

Tocaba resistir, como Leonidas en las Termópilas a los ejércitos persas de Jerjes. Movilla ejecutó dos cambios finales, uno que dio origen a que parte de la grada alucinara, porque Mapisa, portero, saltaba al campo por Coscia, mientras Meseguer sustituía a Dani Hernández, que ya lo había dado todo y, además, de una calidad excelente.

 

Mapisa se colocó en punta, con el objetivo de prolongar los saques profundos de Jon Villanueva, porque el Zamora ya no quería, ni podía, jugar la pelota en la medular. Y, tal y como imaginó Movilla, el jugador africano sacó provecho de su envergadura, de su estatura, con dos acciones que pudo resolver Perero ante el meta leonés

 

Fueron siete minutos de ansiedad y angustia para la afición rojiblanca los que el colegiado vasco prolongó el tiempo reglamentario, aunque la Cultural no gozò de grandes ocasiones, ni Villanueva se viera muy comprometido.

 

Con esta victoria, necesaria para seguir soñando, el Zamora finiquitó un partido colosal, pleno de esfuerzo, orgullo, y calidad en algunos momentos del choque.

 

Los rojiblancos, como si se tratasen de profesionales del circo, buscan ya el más difícil todavía. De momento, empate a 34 puntos con Celta B y Cultural. Y el domingo, a Burgos, el líder. Todo es posible para esta escuadra espartana.

 

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.10

Todavía no hay comentarios

El Día de Zamora

Ir al contenido
Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.