CON LOS CINCO SENTIDOS
El amor
Nelida del Estal Sastre
Hoy hice el amor. Mi cuerpo y mi mente se solazaron a la par, sin tapujos Hoy estabas tú y estaba yo. Estábamos juntos, deseosos de amarnos y olernos, como animales en celo, pero en la mente de humanos con modales. Intercambiamos palabras y miradas, hasta que nuestros ojos ya no pudieron aguantar un minuto más sin rozar la piel del otro.
Hoy te amé, no sé si en el estricto sentido literal de la palabra o en lo que yo, de manera subjetiva considero como tal. Solo sé que soy consciente de que te amé, te hice mío y tú, aún sin saberlo, me hiciste tuya.
No sé cuánto durará esta vida finita que se nos da a los humanos que poblamos este raído planeta, caduco y aburrido, desunido y vacío de amor y de cariño. No sé si mis días serán de una duración determinada por un dios o por el hombre. Ni lo sé ni me importa. Quiero vivir. Si es a tu lado, que me vengan las diez plagas de Egipto en una enorme que circuncide mis labios, que me los corte y los retuerza, que extraiga la sangre palpitante de mis papilas gustativas; que me quede sin aliento para respirar y tenga que coger el aire de tu pecho.
Hoy nos amamos y sentimos que el mundo era bonito y pequeño, muy nuestro. Hoy nos amamos y, al mirarnos a los ojos, sentimos que no somos tan perecederos si juntamos nuestra saliva, nuestros besos y mis abrazos de fresa con los tuyos de almizcle.
Hoy, amor, el mundo se hizo bonito.
Hoy hice el amor. Mi cuerpo y mi mente se solazaron a la par, sin tapujos Hoy estabas tú y estaba yo. Estábamos juntos, deseosos de amarnos y olernos, como animales en celo, pero en la mente de humanos con modales. Intercambiamos palabras y miradas, hasta que nuestros ojos ya no pudieron aguantar un minuto más sin rozar la piel del otro.
Hoy te amé, no sé si en el estricto sentido literal de la palabra o en lo que yo, de manera subjetiva considero como tal. Solo sé que soy consciente de que te amé, te hice mío y tú, aún sin saberlo, me hiciste tuya.
No sé cuánto durará esta vida finita que se nos da a los humanos que poblamos este raído planeta, caduco y aburrido, desunido y vacío de amor y de cariño. No sé si mis días serán de una duración determinada por un dios o por el hombre. Ni lo sé ni me importa. Quiero vivir. Si es a tu lado, que me vengan las diez plagas de Egipto en una enorme que circuncide mis labios, que me los corte y los retuerza, que extraiga la sangre palpitante de mis papilas gustativas; que me quede sin aliento para respirar y tenga que coger el aire de tu pecho.
Hoy nos amamos y sentimos que el mundo era bonito y pequeño, muy nuestro. Hoy nos amamos y, al mirarnos a los ojos, sentimos que no somos tan perecederos si juntamos nuestra saliva, nuestros besos y mis abrazos de fresa con los tuyos de almizcle.
Hoy, amor, el mundo se hizo bonito.

















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