Miércoles, 21 de Enero de 2026

Redacción
Viernes, 30 de Abril de 2021
POSTALES DESDE EL FARO

Historia de una vuelta

Patricio Cuadra

[Img #52411]Cuando iniciamos el camino de ida, ni siquiera se nos preparó para hacerlo, lo hicimos del mismo modo que los antiguos exploradores, a ciegas, sin apenas instrumentos de orientación, avanzando por zonas no cartografiadas. Y ahora, al parecer, estamos retomando el sendero de vuelta. Lo vamos haciendo a golpe de vacuna, con el anhelo de alcanzar la llamada por unos “inmunidad de grupo” y por otros “inmunidad de rebaño”, ya seamos considerados una pluralidad de seres o una porción de ganado. Pero sin entrar a valorar esas cuestiones terminológicas, la cuestión es que esa vuelta usted y yo la estamos haciendo también de la misma manera que hicimos la ida. Descartando las siempre presentes excepciones, y si cree que es una de ellas puede dejar de seguir leyendo, cada uno de nosotros nos enfrentamos a aquella marcha sin estar adiestrados, solos al principio y desatendidos después.


Un viaje extraño por sendas que, pese a recorrer todos los días, nos eran ignotas. Un trayecto sin movernos de nuestras casas, transitando por el pasillo de acá para allá, de una habitación a otra, errando sin desplazarnos salvo apenas unos metros. Pero había que volver, ya saben la teoría del “eterno retorno”, esa que plantea una repetición del mundo en donde este se extingue para volver a crearse. Si en la ida muchos se quedaron en la cuneta, el regreso parece que va a ser igual. Cada uno lo hará con sus propios medios, los afortunados, privilegiados siempre hubo, apenas se mancharán de polvo los zapatos mientras que a otros se les despellejarán los pies por el sendero, se les deshilachará el espíritu, o, simplemente, no llegarán.


Se preguntaba Frodo Bolsón al final de “El Retorno del Rey”: ¿Cómo se retoma el hilo de toda una vida?¿Cómo seguir adelante cuando en tu corazón empiezas a entender que no hay regreso posible, que hay cosas que el tiempo no puede enmendar, aquellas que hieren muy dentro, que dejan cicatriz?”.


Les confieso que no tengo respuesta a tales preguntas, que si ni siquiera puedo orientarles en el viaje de vuelta, mucho menos soy capaz de augurar cómo seguirá nuestra vida, la de cada uno, una vez la marcha haya concluido. Quizá sí pueda aventurarme a decirles que el viaje no terminará con esa ansiada inmunidad, que después de la salud física quedará restañar la mental, la económica… y desde luego, no estaremos más juntos ni seremos más fuertes. Quizá todo lo contrario.

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