Redacción
Lunes, 03 de Mayo de 2021
HABLEMOS

Este gobierno quiere peajes

Carlos Domínguez

[Img #52593]    Sería absurdo ignorarlo. Más allá de la dictadura y la violencia, naturalmente en lo mejorcito de su tradición, socialismo y comunismo han mutado hoy a burocracias sociales y fiscales, depredando bienes y hacienda del ciudadano común. Y en esto, España menos que nadie podía resultar una excepción.

 

   Al parecer, con la excusa de siempre, aquella de la Europa del desastre de las vacunas y el diktat de una eurocracia atrincherada en sus privilegios, el sanchismo, o sea, PSOE y comunistas de aliño, pretende aprobar una enésima imposición en forma de peajes masivos en las autopistas hoy gratuitas, que lo son no precisamente como fruto de la entrega y laboriosidad de las partitocracias y sus tentáculos funcionariales, sino por el trabajo, sudor e infinitas contribuciones de una ciudadanía cada vez más esquilmada y despreciada.

 

   Se hará y pasará porque esa ciudadanía, actualmente apesebrada y obediente gracias al cohecho incívico del Bienestar, según parece está dispuesta a aceptar lo que le echen, sin una mínima reacción para acabar con este disparate, con el experimento socialista y sanchista que conduce directamente a la ruina en todos los órdenes, si no al conflicto civil en el contexto de un cambio de régimen y de ruptura de la unidad nacional.

 

   Lo de los peajes podría tomarse por una nimiedad, una insignificancia comparada con lo que el PSOE de la cogobernanza depara a no tardar a nuestra sociedad. Pero no lo es, al menos porque, en lo que concierne a su realidad cotidiana, debería convencer al ciudadano de a pie, a las clases activas y propietarias que sostienen este país al margen de lo público, de la prebenda y el privilegio funcionarial, sobre el hecho de que, por medio del voto y las urnas, hay que poner fin a este de momento bienio negro, desalojando al PSOE del poder como ya se hiciera con Zapatero.

 

   Vamos, que de Zamora a Las Palmas pasando por Madrid, en esta España cada vez de menos ni un solo voto, excepto el inevitable clientelar o subsidiado, para una izquierda totalitaria, rapaz y abiertamente liberticida. Mas, tratándose de urnas y votos, para un amplio sector del electorado la cuestión es: ¿qué hará la derecha partitocrática con la probable subida de los peajes, en caso de llegar al poder? Ahí un PP heredero de Aznar y Rajoy anticipa por partida doble la callada y la respuesta.

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