IGLESIA CATÓLICA
Inaugurado y bendecido el nuevo teatro del seminario San Atilano
D. Fernando Valera, obispo de Zamora, ofreció este nuevo espacio a la sociedad zamorana, para realización de actos culturales. además de los propios de la Iglesia
Han pasado casi 4 años desde que se solicitó el permiso de obras en el Ayuntamiento de Zamora, un 31 de mayo de 2017, para la construcción del nuevo teatro del seminario San Atilano, que hoy, 4 de mayo de 2021, inauguró y bendijo D. Fernando Valera, obispo de Zamora, que, además, informó de las razones que llevaron al obispado a realizarlas: “Se ideó para el seminario menor de Zamora así como para la Casa de la Iglesia; por tanto, el coste de la obra ha sido al 50%. La obra ha durado cuatro años y el costo total ha sido de 1.550.001 euros. El año 2019, el depósito del seminario se agotó y, desde la novena certificación, se ha ido acumulando también cierta deuda. Ahora mismo se deben 376.721 euros. El teatro está ideado para las actividades propias del seminario menor así como las asociaciones que están presentes en la Iglesia de Zamora, pero quiere ser también un servicio a la sociedad zamorana. Es decir, vamos no solo a tener una actividad pastoral, sino también una apertura de la Iglesia a la sociedad en actividades culturales. Se llevará a cabo conforme terminemos todas las restricciones propias de la pandemia. Por tanto, es un lugar que quiere ser un servicio a la vida cultural, religiosa y al servicio que requiere la vida pastoral”.
Enfatizó el pastor de la Diócesis que el teatro quiere ser, además de un servicio al seminario, “el corazón de toda la Diócesis, sino también a toda la sociedad, actividades de la Iglesia y culturales, que entren en nuestro ideario de servicio a la sociedad y al hombre en este siglo XXI”.
La primera actividad de realizará el próximo 20 de mayo, con las Jornadas de Teología, que otros años se celebran en enero, con una conferencia sobre el discernimiento que se denomina “Ver con el corazón”: “Vamos a tener dos modalidades, la presencial, con el aforo que se permita en ese momento, y online”, comentó D.Fernando Valera.
Pedro Fagúndez, director del seminario, agradeció la presencia del obispo y a todas las personas que participaron en la creación de este nuevo teatro: “Este es el legado que nos dejaron en el seminario, que se ha intentado adaptar a las circunstancias y al momento actual”.
El arquitecto del proyecto, explicó las características del teatro: “Hace una década se sustituyó toda la cubierta de la zona en la que nos encontramos, porque se encontraba muy mal y se colocó un tablero y teja nuevos. También se realizó una renovación completa de los revestimientos de las fachadas. Posteriormente, en una segunda fase, se realizaron unas intervenciones que afectaron a la planta inferior, por debajo del teatro. Había una necesidad de adecuar las cocinas a las exigencias sanitarias. Después detectamos problemas muy graves en la estructura de hormigón. Por lo tanto, se procedió a consolidar lo que quedaba por hacer. La última fase, además del salón de actos, las normativas municipales nos obligaron a extender la intervención a las dos plantas del edificio dónde se daba un uso educativo. Esto reportó problemas importantes. Después hubo que tener en cuenta los temas acústicos, tanto en el interior del edificio, como la contaminación acústica al exterior. Hubo que hacer un nuevo forjado para el graderío y bajar la cimentación al firme. Todo reportó problemas añadidos importantes, lo que obligó a un desarrollo lento del proyecto”.
Han pasado casi 4 años desde que se solicitó el permiso de obras en el Ayuntamiento de Zamora, un 31 de mayo de 2017, para la construcción del nuevo teatro del seminario San Atilano, que hoy, 4 de mayo de 2021, inauguró y bendijo D. Fernando Valera, obispo de Zamora, que, además, informó de las razones que llevaron al obispado a realizarlas: “Se ideó para el seminario menor de Zamora así como para la Casa de la Iglesia; por tanto, el coste de la obra ha sido al 50%. La obra ha durado cuatro años y el costo total ha sido de 1.550.001 euros. El año 2019, el depósito del seminario se agotó y, desde la novena certificación, se ha ido acumulando también cierta deuda. Ahora mismo se deben 376.721 euros. El teatro está ideado para las actividades propias del seminario menor así como las asociaciones que están presentes en la Iglesia de Zamora, pero quiere ser también un servicio a la sociedad zamorana. Es decir, vamos no solo a tener una actividad pastoral, sino también una apertura de la Iglesia a la sociedad en actividades culturales. Se llevará a cabo conforme terminemos todas las restricciones propias de la pandemia. Por tanto, es un lugar que quiere ser un servicio a la vida cultural, religiosa y al servicio que requiere la vida pastoral”.
Enfatizó el pastor de la Diócesis que el teatro quiere ser, además de un servicio al seminario, “el corazón de toda la Diócesis, sino también a toda la sociedad, actividades de la Iglesia y culturales, que entren en nuestro ideario de servicio a la sociedad y al hombre en este siglo XXI”.
La primera actividad de realizará el próximo 20 de mayo, con las Jornadas de Teología, que otros años se celebran en enero, con una conferencia sobre el discernimiento que se denomina “Ver con el corazón”: “Vamos a tener dos modalidades, la presencial, con el aforo que se permita en ese momento, y online”, comentó D.Fernando Valera.
Pedro Fagúndez, director del seminario, agradeció la presencia del obispo y a todas las personas que participaron en la creación de este nuevo teatro: “Este es el legado que nos dejaron en el seminario, que se ha intentado adaptar a las circunstancias y al momento actual”.
El arquitecto del proyecto, explicó las características del teatro: “Hace una década se sustituyó toda la cubierta de la zona en la que nos encontramos, porque se encontraba muy mal y se colocó un tablero y teja nuevos. También se realizó una renovación completa de los revestimientos de las fachadas. Posteriormente, en una segunda fase, se realizaron unas intervenciones que afectaron a la planta inferior, por debajo del teatro. Había una necesidad de adecuar las cocinas a las exigencias sanitarias. Después detectamos problemas muy graves en la estructura de hormigón. Por lo tanto, se procedió a consolidar lo que quedaba por hacer. La última fase, además del salón de actos, las normativas municipales nos obligaron a extender la intervención a las dos plantas del edificio dónde se daba un uso educativo. Esto reportó problemas importantes. Después hubo que tener en cuenta los temas acústicos, tanto en el interior del edificio, como la contaminación acústica al exterior. Hubo que hacer un nuevo forjado para el graderío y bajar la cimentación al firme. Todo reportó problemas añadidos importantes, lo que obligó a un desarrollo lento del proyecto”.



















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