Nélida L. Del Estal Sastre
Jueves, 06 de Mayo de 2021
CON LOS CINCO SENTIDOS

Y esto es todo lo que tengo que decir

[Img #52715]Si te caes, te levantas. Si te duele, te levantas también, si amas, se sufre a veces. Mucho.  Si eres mujer, te aseguro que sufres más si cabe. Es ley de vida. Llevo días escuchando tonterías de toda índole y condición, unas más hirientes que otras, intentando controlar lo que ha de salir por mi boca y por mi pluma para no herir unas sensibilidades que de sensibles tienen bien poca cosa.  Aguantando que a las mujeres se nos tome casi como si fuésemos meros trozos de carne con ojos sin sentimientos ni capacidad para discernir lo que está bien de lo que está mal,  lo que nos gusta y de que no; con lo que disfrutamos y lo que nos da asco. No. Por ahí vamos mal, muy mal.

 

Quiero salir a la calle sin tener que llevar en el bolso algo punzante que, encima, si tiene más centímetros de los debidos, está prohibido. También está prohibido el espray o aerosol  de pimienta. Ya me diréis cómo coño me defiendo si me atacan por la calle una panda de desalmados, eso, sin alma. La patada en la entrepierna del que te quiere meter mano sin tu permiso  es un recurso válido si el miedo y el pánico no te paralizan.  Los gritos también son un recurso, si el miedo y el pánico no te paralizan igualmente.

 

Pero es que me  quiero vestir como me dé la santa gana, con  minifalda o vestido corto, ajustado, porque me gusto y porque me quiero y no entiendo que eso signifique que vaya provocando a nadie. Ya está bien. Las mujeres no provocan, visten como les sale ese día, como hace cualquier hombre. Punto. Pero somos también penalizadas por eso. A ver si queréis que vayamos con hábitos hasta los pies y sandalias de esparto para no provocar vuestros instintos, sin maquillar, ni depilar, ni nada que nos haga parecer que somos mujeres, coño. Ya está bien. Joder.

 

En pleno siglo XXI ya no entiendo nada. He luchado para que mi hija no tuviera que salir con miedo a la calle como en mis años de juventud…Pero no he conseguido que eso haya cambiado. Es más, ahora, quizá,  es peor. Los chicos jóvenes, no todos, por favor, no voy a generalizar, pero sí un porcentaje nada desdeñable, tratáis a las chicas como si fueran objetos sin cerebro. Véis demasiado porno en la red. Está al alcance de cualquiera con un dispositivo, tengas 10 años ó 30 u ochenta. Da igual.  La vida real nada tiene que ver con lo que refleja  la pornografía. Una mujer con una vida sexual sana no hace eso que sale en esas películas de gran demanda online y no esperéis ni por un instante que lo haga encima obligada. La red es muy útil, muchísimo, pero también es cruenta porque da acceso a menores y mayores que aún no están formados intelectualmente, a contenidos que nada tienen que ver con el amor, el sexo natural y el respeto que se le debe en todo momento y en todo lugar, tanto al hombre como a la mujer.

 

 No somos el sexo débil, somos la parte débil de la ecuación, máxime cuando en la ecuación hay varios hombres juntos contra una sola mujer, de noche, en la calle. Ayudadnos en lugar de menospreciar nuestro talento e inteligencia. Hacedlo por vuestras hijas y hermanas, por las hijas y las hermanas de todos. Estos tiempos en los que parece que todo vale perjudican al sexo femenino de una manera de la que no os podéis hacer idea. En mis años jóvenes, los hombres enfermos se atrevían menos. Ahora van en grupo y te encuentras sola, tengas 14, 19 o 49 años. Es así. Si en tus redes pones fotografías sintiéndote guapa, es que eres una buscona, ahora bien, ellos pueden hacerse las fotos que les salga de los cojones…Sigue siendo así. No cambiamos así nos maten. ¿Qué tenemos que hacer las mujeres, jóvenes y menos jóvenes pero en edad aún de merecer salir a pasarlo bien? Pues en España, aguantar que te llamen de todo.

 

 Es muy triste que en 2021 se le critique a una mujer por salir guapa, hacerse fotos estando guapa y que otras mujeres le reprochen ese comportamiento absolutamente normal. A veces, queridas, las mujeres somos más papistas que el papa y eso se debe de terminar a la de ya. La educación de nuestras abuelas y madres no es la nuestra. No lo es. Basta. No soporto que un hombre me acose, pero si la que me acosa por mi forma de hablar, pensar o vestir, es una mujer, el asunto ya es absolutamente intolerable, injusto, demencial y surrealista.

 

Sólo quiero que tanto mi hija como yo y todas las mujeres, podamos salir a la calle sin “herramientas” en el bolso, porque esas “herramientas” pesan. Y si da la casualidad de que nos quedamos paralizadas porque nos amenazáis con un cuchillo, entended que no opongamos resistencia e intentemos desconectar, como viendo la escena desde un plano superior, como si no nos ocurriera a nosotras,  para poder pasar menos años de terapia después. Lo digo porque sé de lo que hablo.

Nélida L. del Estal Sastre

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