FASE DE ASCENSO A SEGUNDA A
Un portentoso Zamora CF remonta en León un 2-0, marca en el 90 el 2-3 y nos hace llorar de emoción
Los rojiblancos jugarán la fase de ascenso a Segunda A: perdía 2-0 en el minuto 50, y marcaba el gol de la victoria, obra de Piña, en el minuto 90.

Ocho jugadores, titulares hoy, en el Reino de León, ante la Cultural, que parecía jugarse el ascenso, Jon Villanueva, Parra, Íñigo Piña, Carlos Ramos, Dani Hernández, Raúl Escudero y Guillermo Perero, hace un año aproximadamente, buscaban ascender a Segunda B. Hoy, 9 de mayo, Cristo de Morales, devoción milagrosa, ellos, los antes citados, más el concurso de Crespo, Menéndez, Dani H. Delmonte, Coscia y el resto de miembros de la plantilla rojiblanca, han escrito en el libro de la historia de este club con letras de esfuerzo, fe, orgullo y talento, su capítulo más importante, que quedará, forever and ever, en la memoria de los que amamos a esta entidad y a nuestra tierra.
Y esta gesta hubiera sido imposible si no hubieran llegado al club Víctor de Aldama y Alfredo Ruiz Plaza; a poner su dinero; César Villafañe, director general, con su conocimiento del fútbol, y David Movilla, un entrenador especial, verbo y acción, teoría y práctica, inteligente y sabio, más los antes citados, unos futbolistas que creyeron como los apóstoles en sus parábolas deportivas.
Hoy, en esta mañana plomiza y de lluvia tonta, el Zamora podría haber ganado por ser mejor, superior, de manera holgada, pero no. Los rojiblancos no se conformaron con un tránsito tranquilo hacia la fase de ascenso a Segunda A, sino que, tras una primera parte buena, excepción de los último cinco minutos, cuando el equipo se atolondró, y recibió el primer gol, obra de Luque, que entró en el área de Jon Villanueva con inusitada facilidad, permitieron vivir un final de película de Hitchcock. Pero vayamos por parte. No contemos el final.
![[Img #52798]](https://eldiadezamora.es/upload/images/05_2021/2760_equipo-1.jpg)
Como escribí con anterioridad, el Zamora mandó casi durante toda la primera mitad, con ocasiones, más o menos diáfanas, de Coscia, Dani Hernández y Perero. La Cultural también se enfrentó a los rojiblancos como si se jugara algo, pero no sería hasta los últimos cinco minutos del choque, cuando llevó peligro: Álvaro, en el minuto 40, con un disparo que parecía entrar, lo que, a mi parecer, tocó la mente de algunos jugadores rojiblancos, lo que propició el tanto leonés y apeleló a la defensa rojiblanca. Con esa ventaja mínima y, a sabiendas que Unionistas perdía por 1-0 en los anexos del Nuevo Zorrilla, se pasaba a vestuarios.
Y, tras el descanso, los rojiblancos siguieron tocados de ala. Se olvidaron del balón y, cuando lo tenían, lo regalaban, y así llegó el segundo tanto blanco, obra de Montes. Un tiro a distancia que se coló en la meta de Jon. Todo parecía perdido. Más conociendo las dificultades en ataque del Zamora.
Pero aconteció el principio del milagro, cuando Coscia, el verdugo de la Cultural, cruzaba un excelente tiro a la puerta de Diarrá. Quedaban unos 40 minutos y había que marcar otros dos tantos. Gesta hercúlea. Propia de Prometeo.
El técnico culturalista realizaba dos cambios consecutivos, en el minuto 56, Araujo y Escardó sustituían a Galas y Juan. Quería parar esa potencial reacción del Zamora.

Y gol del ariete rojiblanco, se transformó el juego del Zamora, que empezó a generar oportunidades, hasta empatar el partido en el minuto 59, tras una gran jugada de un portentoso Perero, con disparo que rechazó el meta local y que remachó Escudero. La proeza empezaba a gestarse.
A partir de la igualada, la Cultural desapareció: solo había un equipo en el Reino de León, aunque los blancos se empleaba como si les fuera la vida en el empeño.
Movilla realizó el primer cambio en el minuto 62, sacando a Crespo y introduciendo en el césped a Dani H. Mientras el técnico local seguía haciendo transformaciones en su once, que, por lo visto, no le dieron resultado alguno.
Desde el minuto 74, con una ocasión clarísima de Dani Hernández, se sucedieron las oportunidades de marcar, de alcanzar el tanto de la fase de Ascenso. Las tuvieron Coscia, a centro de Perero (minuto 84), Menéndez, con un disparo brutal que se perdió por encima del larguero (minuto 85), Coscia, de nuevo (minuto 87).
Aquello parecía poner punto final a esta temporada inmaculada. Imposible. Ese tanto necesario, rezado, implorado no llegaba, aunque el Zamora había cercado el área leonesa.Pero surgió un saque de esquina para que se produjese un barullo en la zona de peligro local, momento en el que Piña, un jugador fundamental, antes, ahora y después, conectase un tiro que se alojaba en la portería de la Cultural. Y, además, se conocía la derrota de Unionistas en Pucela. La locura con lágrimas, la locura en el césped, la locura en las gradas entre los cientos de aficionados zamoranos y la locura y las lágrimas ante la televisión. Abrazos y emociones entre amigos y socios rojiblancos. Mejillas húmedas, risas que se comían las lágrimas. El fútbol es como el amor. Y el Zamora nos ha enamorado después de tantos años de miserias deportivas y económicas.
Los cientos de aficionados rojiblancos lo cantaron al término del partido: "¡Estamos orgullosos de nuestros jugadores! Yo, también.
Y, sin parar, mañana sorteo para iniciar la fase definitiva a Segunda A. Este equipo, desmembrado, tocado por lesiones gravísimas, pero orgulloso, nos ha hecho reír y llorar. Gracias por devolvernos la emoción, la sonrisa del alma.
Postdata: Mi padre, Antonio de Ávila Comín, allá dónde more, lo estará festejando.

Ocho jugadores, titulares hoy, en el Reino de León, ante la Cultural, que parecía jugarse el ascenso, Jon Villanueva, Parra, Íñigo Piña, Carlos Ramos, Dani Hernández, Raúl Escudero y Guillermo Perero, hace un año aproximadamente, buscaban ascender a Segunda B. Hoy, 9 de mayo, Cristo de Morales, devoción milagrosa, ellos, los antes citados, más el concurso de Crespo, Menéndez, Dani H. Delmonte, Coscia y el resto de miembros de la plantilla rojiblanca, han escrito en el libro de la historia de este club con letras de esfuerzo, fe, orgullo y talento, su capítulo más importante, que quedará, forever and ever, en la memoria de los que amamos a esta entidad y a nuestra tierra.
Y esta gesta hubiera sido imposible si no hubieran llegado al club Víctor de Aldama y Alfredo Ruiz Plaza; a poner su dinero; César Villafañe, director general, con su conocimiento del fútbol, y David Movilla, un entrenador especial, verbo y acción, teoría y práctica, inteligente y sabio, más los antes citados, unos futbolistas que creyeron como los apóstoles en sus parábolas deportivas.
Hoy, en esta mañana plomiza y de lluvia tonta, el Zamora podría haber ganado por ser mejor, superior, de manera holgada, pero no. Los rojiblancos no se conformaron con un tránsito tranquilo hacia la fase de ascenso a Segunda A, sino que, tras una primera parte buena, excepción de los último cinco minutos, cuando el equipo se atolondró, y recibió el primer gol, obra de Luque, que entró en el área de Jon Villanueva con inusitada facilidad, permitieron vivir un final de película de Hitchcock. Pero vayamos por parte. No contemos el final.
![[Img #52798]](https://eldiadezamora.es/upload/images/05_2021/2760_equipo-1.jpg)
Como escribí con anterioridad, el Zamora mandó casi durante toda la primera mitad, con ocasiones, más o menos diáfanas, de Coscia, Dani Hernández y Perero. La Cultural también se enfrentó a los rojiblancos como si se jugara algo, pero no sería hasta los últimos cinco minutos del choque, cuando llevó peligro: Álvaro, en el minuto 40, con un disparo que parecía entrar, lo que, a mi parecer, tocó la mente de algunos jugadores rojiblancos, lo que propició el tanto leonés y apeleló a la defensa rojiblanca. Con esa ventaja mínima y, a sabiendas que Unionistas perdía por 1-0 en los anexos del Nuevo Zorrilla, se pasaba a vestuarios.
Y, tras el descanso, los rojiblancos siguieron tocados de ala. Se olvidaron del balón y, cuando lo tenían, lo regalaban, y así llegó el segundo tanto blanco, obra de Montes. Un tiro a distancia que se coló en la meta de Jon. Todo parecía perdido. Más conociendo las dificultades en ataque del Zamora.
Pero aconteció el principio del milagro, cuando Coscia, el verdugo de la Cultural, cruzaba un excelente tiro a la puerta de Diarrá. Quedaban unos 40 minutos y había que marcar otros dos tantos. Gesta hercúlea. Propia de Prometeo.
El técnico culturalista realizaba dos cambios consecutivos, en el minuto 56, Araujo y Escardó sustituían a Galas y Juan. Quería parar esa potencial reacción del Zamora.

Y gol del ariete rojiblanco, se transformó el juego del Zamora, que empezó a generar oportunidades, hasta empatar el partido en el minuto 59, tras una gran jugada de un portentoso Perero, con disparo que rechazó el meta local y que remachó Escudero. La proeza empezaba a gestarse.
A partir de la igualada, la Cultural desapareció: solo había un equipo en el Reino de León, aunque los blancos se empleaba como si les fuera la vida en el empeño.
Movilla realizó el primer cambio en el minuto 62, sacando a Crespo y introduciendo en el césped a Dani H. Mientras el técnico local seguía haciendo transformaciones en su once, que, por lo visto, no le dieron resultado alguno.
Desde el minuto 74, con una ocasión clarísima de Dani Hernández, se sucedieron las oportunidades de marcar, de alcanzar el tanto de la fase de Ascenso. Las tuvieron Coscia, a centro de Perero (minuto 84), Menéndez, con un disparo brutal que se perdió por encima del larguero (minuto 85), Coscia, de nuevo (minuto 87).
Aquello parecía poner punto final a esta temporada inmaculada. Imposible. Ese tanto necesario, rezado, implorado no llegaba, aunque el Zamora había cercado el área leonesa.Pero surgió un saque de esquina para que se produjese un barullo en la zona de peligro local, momento en el que Piña, un jugador fundamental, antes, ahora y después, conectase un tiro que se alojaba en la portería de la Cultural. Y, además, se conocía la derrota de Unionistas en Pucela. La locura con lágrimas, la locura en el césped, la locura en las gradas entre los cientos de aficionados zamoranos y la locura y las lágrimas ante la televisión. Abrazos y emociones entre amigos y socios rojiblancos. Mejillas húmedas, risas que se comían las lágrimas. El fútbol es como el amor. Y el Zamora nos ha enamorado después de tantos años de miserias deportivas y económicas.
Los cientos de aficionados rojiblancos lo cantaron al término del partido: "¡Estamos orgullosos de nuestros jugadores! Yo, también.
Y, sin parar, mañana sorteo para iniciar la fase definitiva a Segunda A. Este equipo, desmembrado, tocado por lesiones gravísimas, pero orgulloso, nos ha hecho reír y llorar. Gracias por devolvernos la emoción, la sonrisa del alma.
Postdata: Mi padre, Antonio de Ávila Comín, allá dónde more, lo estará festejando.



















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