Mª Soledad Martín Turiño
Lunes, 17 de Mayo de 2021
ZAMORANA

Consideraciones en el mes de mayo

[Img #53123]Mayo, el mes de las flores, cuando los campos verdean, brotan los árboles y el suelo se tapiza con mil florecillas que surgen de la nada para alegrarnos la vista, el cielo es más azul y los días se alargan para disfrutar de sus horas con la placidez que proporciona el buen tiempo.

 

La gente está ávida por salir, viajar, distraerse y olvidar el año de encierro y este virus pertinaz que aún nos persigue; sin embargo, aunque la razón y la responsabilidad individual se suponen, no siempre se cumplen y así asistimos al lamentable espectáculo de diásporas de jóvenes que toman calles y plazas de la mano del botellón con la excusa de que quieren ser libres y, parece que solo logran la tan ansiada libertad quitándose mascarillas, no respetando la distancia social, bebiendo y bailando en medio de las calles.

 

Me entristece que todo quede en tan poco; que no tengamos memoria, que pensemos –al menos una parte de la población lo hace- que quienes enferman y mueren son los otros, que ellos son inmunes. Me apena, digo, porque hay una gran cantidad de jóvenes sensatos que también quieren divertirse, salir y socializar, pero tienen la suficiente cordura y juicio para posponer esas salidas un tiempo, o hacerlo con las debidas precauciones. Es peligroso demonizar las actuaciones generales por comportamientos de unos pocos, como lo es culpar a la juventud por actos de conjuntos aislados.

 

Es evidente que el covid nos ha puesto a prueba como sociedad, a prueba de paciencia, de resiliencia (esa hermosa palabra que está tan de moda); nos ha cambiado la vida y nos ha robado un año que, en algunos tramos de edad, resulta significativo y más importante que en otros; sin embargo, esto no se ha acabado. Las variantes afloran y los contagiados por ellas también, por lo que hemos de ser precavidos y confiar en esas vacunas que tardaron en llegar y ahora parece que están cogiendo ritmo, aunque me parece demencial que los centros de salud estén cerrados sábados, domingos y fiestas de guardar perdiendo la oportunidad de vacunar los siete días de la semana y descargar trabajo a los denominados vacunódromos instalados en varias ciudades que sí llevan un buen ritmo.

  

Se acerca el verano y tras él, supongo que aumentará el repunte de casos (ya ocurrió en Navidad y Semana Santa); las vacunas ahora parecen ser la panacea, pero estamos muy lejos aún de conseguir la inmunidad de grupo por mucho que un exultante presidente del gobierno salga a los medios a decir que a finales de agosto lo habremos conseguido. No me lo creo, es cuestión de echar cuentas y a mí no me salen los cálculos. Se acerca el verano –repito- y si no se remedia cuanto antes, aumentado la plantilla de profesionales de la salud: médicos, enfermeras, celadores, auxiliares…etc. ellos colapsarán y nosotros asumiremos las consecuencias. Este personal formado por diferentes grupos de gente que han trabajado sin descanso en condiciones precarias, se han contagiado también, muchos han muerto, y el resto sigue al pie del cañón: debilitados, exhaustos, decepcionados y sin un futuro esperanzador en forma de relevos que les permitan descansar unos días de vacaciones o caer enfermos y que no se resientan los demás compañeros trabajando a doble turno. Estaría bien que pensáramos en ellos, que a instancias políticas, desde los diecisiete reinos de taifas en los que se ha convertido ese país tras finalizar el estado de alarma, cada presidente autonómico abogara por estos profesionales, reforzara las plantillas y se creara incluso a nivel nacional un gran pacto de estado para cuidarlos fomentando sus capacidades, valorando lo mucho y bien que han actuado en condiciones lastimosas, careciendo de lo más básico; que se aumentaran sueldos y contratos dignos porque han demostrado de sobra que lo merecen.

 

Del mismo modo que los profesionales de la salud, no quiero olvidarme de esos otros que siempre han estado en la sombra y son vitales: epidemiólogos, virólogos, analistas de laboratorio y todos aquellos que desde sus trabajos anónimos estudian cómo combatir esta lacra mundial en la que se ha convertido el coronavirus. Ellos también merecen reconocimiento, financiación para seguir investigando y un compromiso por parte del gobierno para que talentos que fueron y son no sigan yéndose a otros países porque aquí, en casa, no reciben el reconocimiento que merecen.

 

Estamos en Mayo, mes de las flores, época de clima suave que propicia el salir y tomar el sol; pero en mayo no ha cambiado nada con respecto a abril o a junio. Espero y deseo que el ritmo de vacunación continúe, que se solucionen los problemas con esa vacuna que a muchos nos han inyectado sin saber cuál será la segunda dosis ni cuando la recibiremos. Toca esperar, como siempre, a ver si este rebaño de gente, sometidos a la voluntad de quienes mandan, consigue la tan anhelad inmunidad.    

 

Mª Soledad Martín Turiño

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.112

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

El Día de Zamora

Ir al contenido
Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.