SIN TAPUJOS
Urge un cambio en el PP de Zamora
Casado debe apostar por personalidades políticas liberales, abiertas y con un proyecto que transforme partido y provincia
El PP de Zamora siempre tuvo comportamientos suicidas. Persiguieron, hasta acabar con él, al político más honrado que parió el partido conservador en nuestra provincia, J. Antolín Martín. Le amargaron la vida a Rosa Valdeón, una mujer excepcional, una persona íntegra, avanzada, progresista en el verdadero sentido del término, no en el podemita y socialista. Esta formación ha demostrado su sectarismo en las últimas décadas. Con Martínez-Maíllo alcanzó su máxima expresión de egolatría. Loco por irse de Zamora, se colocó de mano izquierda o derecha de Rajoy para su propio beneficio, jamás para el desarrollo de nuestra provincia. Sus cuates le defienden por lo del AVE. Falacia. Ese tren llegó por inercia, como la autovía de Zamora a Benavente. Nada.
Ahora, el maíllismo, que no es una ideología, sino una manera de permanecer en política, algo así como el sanchismo, pero provinciano, sigue mandando en el PP de Zamora. Barrios, que ahora se postula para renovarse en la Presidencia de esta provincia, hombre para todo, que ha ido aprendiendo a asirse a la roca del poder, como un percebe de secano, sigue obedeciendo las órdenes de Don Fernando. Pero Casado no creo que esté dispuesto a tolerar más conspiraciones por provincias. Teodoro Egea, según cuenta Graciano Palomo en un extraordinario libro sobre Rajoy y su caída y el ascenso del palentino a la Presidencia del PP nacional, aconsejó a Casado purgar de sorayistas el partido. Pero, Pablo, buena persona, creyó que había que unir y juntar, antes que separar y fracturar. Y dejó una bomba de relojería en Génova. Toca, pues, depurar al PP de la roña política del pasado, de Rajoy y Soraya, las que propiciaron, por su cobardía, por su falta de visión política, la llegada del desgobierno socialcomunista a La Moncloa. De paso, ese dúo estático, esa pareja de ególatras, se cargó a Ciudadanos, el único partido liberal que existía en España.
A lo que voy. No creo que ahora García Egea permita que Barrios vuelva a presidir el PP de Zamora. A no tardar, de acuerdo a los tiempos, aparecerá algún elefante blanco en Víctor Gallego, enviado por Casado para limpiar un partido que ha ido de fracaso en fracaso hasta la derrota final. El PP de Maíllo no puede aspirar ya a obtener dos diputados por esta provincia. Uno se lo quedará Vox, mucho más dinámico, directo y vivo. El PP de Barrios carece de un candidato carismático, preparado, sin pasado, para presidir Diputación o liderar la lista a la Alcaldía de la capital de la provincia. Este PP es pasado rancio. Este PP necesita una purificación política inmediata.
No obstante, todavía hay cuadros válidos en el PP de Zamora, que seguirán trabajando por la provincia y por su partido, como lo han venido haciendo, casi en silencio, a veces con más protagonismo, en otras, realizando el trabajo sucio. Pero ahora Casado necesita un líder en nuestra tierra, una persona de su confianza, que relance al PP en Zamora. Seguir con el maíllismo no es otra cosa que viajar en el túnel del tiempo hacia un pretérito triste, gris y mediocre.
Eugenio-Jesús de Ávila
El PP de Zamora siempre tuvo comportamientos suicidas. Persiguieron, hasta acabar con él, al político más honrado que parió el partido conservador en nuestra provincia, J. Antolín Martín. Le amargaron la vida a Rosa Valdeón, una mujer excepcional, una persona íntegra, avanzada, progresista en el verdadero sentido del término, no en el podemita y socialista. Esta formación ha demostrado su sectarismo en las últimas décadas. Con Martínez-Maíllo alcanzó su máxima expresión de egolatría. Loco por irse de Zamora, se colocó de mano izquierda o derecha de Rajoy para su propio beneficio, jamás para el desarrollo de nuestra provincia. Sus cuates le defienden por lo del AVE. Falacia. Ese tren llegó por inercia, como la autovía de Zamora a Benavente. Nada.
Ahora, el maíllismo, que no es una ideología, sino una manera de permanecer en política, algo así como el sanchismo, pero provinciano, sigue mandando en el PP de Zamora. Barrios, que ahora se postula para renovarse en la Presidencia de esta provincia, hombre para todo, que ha ido aprendiendo a asirse a la roca del poder, como un percebe de secano, sigue obedeciendo las órdenes de Don Fernando. Pero Casado no creo que esté dispuesto a tolerar más conspiraciones por provincias. Teodoro Egea, según cuenta Graciano Palomo en un extraordinario libro sobre Rajoy y su caída y el ascenso del palentino a la Presidencia del PP nacional, aconsejó a Casado purgar de sorayistas el partido. Pero, Pablo, buena persona, creyó que había que unir y juntar, antes que separar y fracturar. Y dejó una bomba de relojería en Génova. Toca, pues, depurar al PP de la roña política del pasado, de Rajoy y Soraya, las que propiciaron, por su cobardía, por su falta de visión política, la llegada del desgobierno socialcomunista a La Moncloa. De paso, ese dúo estático, esa pareja de ególatras, se cargó a Ciudadanos, el único partido liberal que existía en España.
A lo que voy. No creo que ahora García Egea permita que Barrios vuelva a presidir el PP de Zamora. A no tardar, de acuerdo a los tiempos, aparecerá algún elefante blanco en Víctor Gallego, enviado por Casado para limpiar un partido que ha ido de fracaso en fracaso hasta la derrota final. El PP de Maíllo no puede aspirar ya a obtener dos diputados por esta provincia. Uno se lo quedará Vox, mucho más dinámico, directo y vivo. El PP de Barrios carece de un candidato carismático, preparado, sin pasado, para presidir Diputación o liderar la lista a la Alcaldía de la capital de la provincia. Este PP es pasado rancio. Este PP necesita una purificación política inmediata.
No obstante, todavía hay cuadros válidos en el PP de Zamora, que seguirán trabajando por la provincia y por su partido, como lo han venido haciendo, casi en silencio, a veces con más protagonismo, en otras, realizando el trabajo sucio. Pero ahora Casado necesita un líder en nuestra tierra, una persona de su confianza, que relance al PP en Zamora. Seguir con el maíllismo no es otra cosa que viajar en el túnel del tiempo hacia un pretérito triste, gris y mediocre.
Eugenio-Jesús de Ávila

















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.112