OBITUARIO
A mi hermano, mi compañero, mi amigo José Ignacio

“Tú no sabías que la muerte es bella / y que se hizo en tu cuerpo”
Estos versos de tu amigo Claudio fueron las últimas palabras que dictaste a tu hija antes de emprender el último viaje. Lucidez hasta el postrero momento de una vida generosa y cabal.
Cuando venía de viaje para despedirme de ti, evocaba mis primeros recuerdos que tengo de ti, son los del primo Zumosol, cómo me defendías en el Insti y yo me sentía cobijado en un hermano tan grande y fuerte. Después, al terminar Preu, mi iniciación en Salamanca fue de tu mano; me llevaste a las tascas y bares que frecuentabas y decías:”este es mi hermano que vendrá a estudiar el próximo año; atendedlo bien”. Los primeros sueldos que ganó, sirvieron para aliviar a los pobres universitarios que estaban a la cuarta pregunta. Su afición al flamenco nos la transmitió a todos. Recuerdo mi entrada en los camerinos del Monumental de Barcelona para saludar a Chocolate, o al japonés que le enseñó en Madrid una misa flamenca compuesta por él, o cuando en el Congreso en 1989 de A. Machado en Sevilla, fuimos a ver un ensayo con Fernanda y Bernarda y El Beni de Cádiz…Sus conocimientos de flamenco, su material impreso y fonográfico que ha legado al Museo Etnográfico de Zamora ya lo catalogan como hombre cabal.
Después he tenido la suerte de compartir con él el Departamento de Lengua y Literatura durante toda nuestra carrera docente, excepto los dos años míos en Toro y él en Valderas y el periodo en que fuiste nombrado Delegado Provincial de Cultura. Porque esa fue tu entrega a la Política con mayúscula. Después compaginarías tu puesto de concejal en nuestro pueblo, Santa Cristina de la Polvorosa, sin perder la vocación docente.
Los institutos Claudio Moyano y Maestro Haedo desde su inicio, nos permitieron vivir juntos, discutir, comentar, trabajar codo con codo. Incluso hasta las actividades extraescolares.
Finalmente nuestra última etapa, la de la enfermedad de su mujer y la suya, sobre todo, la hemos disfrutado intensamente. Nos dio tiempo a hablar de todo: de su Claudio Rodríguez, del fútbol al que nunca había prestado atención, y se hizo “casi forofo” del Zamora, de Tundidor, del vino y de mi hijo… pero cuando hablaba de Flamenco, él hablaba y yo escuchaba.
Te has ido con el arrullo del cante de Camarón que tu hija te tenía puesto muy bajito mientras tú recitabas “tú no sabías que la muerte es bella / triste doncella”.
Buen viaje hermano, Goza de la presencia de Feli, de mamá y papá y de Fernandillo.
“El primer surco de hoy será tu cuerpo”
Fernando Primo

“Tú no sabías que la muerte es bella / y que se hizo en tu cuerpo”
Estos versos de tu amigo Claudio fueron las últimas palabras que dictaste a tu hija antes de emprender el último viaje. Lucidez hasta el postrero momento de una vida generosa y cabal.
Cuando venía de viaje para despedirme de ti, evocaba mis primeros recuerdos que tengo de ti, son los del primo Zumosol, cómo me defendías en el Insti y yo me sentía cobijado en un hermano tan grande y fuerte. Después, al terminar Preu, mi iniciación en Salamanca fue de tu mano; me llevaste a las tascas y bares que frecuentabas y decías:”este es mi hermano que vendrá a estudiar el próximo año; atendedlo bien”. Los primeros sueldos que ganó, sirvieron para aliviar a los pobres universitarios que estaban a la cuarta pregunta. Su afición al flamenco nos la transmitió a todos. Recuerdo mi entrada en los camerinos del Monumental de Barcelona para saludar a Chocolate, o al japonés que le enseñó en Madrid una misa flamenca compuesta por él, o cuando en el Congreso en 1989 de A. Machado en Sevilla, fuimos a ver un ensayo con Fernanda y Bernarda y El Beni de Cádiz…Sus conocimientos de flamenco, su material impreso y fonográfico que ha legado al Museo Etnográfico de Zamora ya lo catalogan como hombre cabal.
Después he tenido la suerte de compartir con él el Departamento de Lengua y Literatura durante toda nuestra carrera docente, excepto los dos años míos en Toro y él en Valderas y el periodo en que fuiste nombrado Delegado Provincial de Cultura. Porque esa fue tu entrega a la Política con mayúscula. Después compaginarías tu puesto de concejal en nuestro pueblo, Santa Cristina de la Polvorosa, sin perder la vocación docente.
Los institutos Claudio Moyano y Maestro Haedo desde su inicio, nos permitieron vivir juntos, discutir, comentar, trabajar codo con codo. Incluso hasta las actividades extraescolares.
Finalmente nuestra última etapa, la de la enfermedad de su mujer y la suya, sobre todo, la hemos disfrutado intensamente. Nos dio tiempo a hablar de todo: de su Claudio Rodríguez, del fútbol al que nunca había prestado atención, y se hizo “casi forofo” del Zamora, de Tundidor, del vino y de mi hijo… pero cuando hablaba de Flamenco, él hablaba y yo escuchaba.
Te has ido con el arrullo del cante de Camarón que tu hija te tenía puesto muy bajito mientras tú recitabas “tú no sabías que la muerte es bella / triste doncella”.
Buen viaje hermano, Goza de la presencia de Feli, de mamá y papá y de Fernandillo.
“El primer surco de hoy será tu cuerpo”
Fernando Primo



















José Manuel Matellán | Sábado, 03 de Julio de 2021 a las 20:55:09 horas
Fernando, de nuevo mi abrazo más profundo, sincero y emocionado.
Sois una buena familia que habéis marcado mi vida. Y estoy agradecido.
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