Eugenio de Ávila
Domingo, 04 de Julio de 2021
PASIÓN POR ZAMORA

¡Cómo se puede ser optimista en Zamora!

[Img #54759]Acabada mi labor, sobre las dos de la tarde de un día laborable, y, en mi camino hacia mi casa, me crucé con una política zamorana, buena gente, muy suya, como yo soy muy mío. Me pidió, con cierta sorna, que escribiera artículos más positivos. Le respondí que me resulta imposible tras pasear todos los días por nuestras arterias comerciales: San Torcuato y Santa Clara. No hubo tiempo para el debate, para la dialéctica. Pero mis argumentos hubiesen sido tan contundentes como que yo no puedo ser optimista cuando hay casi 12.000 zamoranos sin empleo; cuando vivo en la capital de una provincia que muestra el menor índice de actividad económica de toda España, la más envejecida, la más olvidada por todos los gobiernos habidos y por haber que se instalaron en La Moncloa.  A mí me podría ir bien, pero a otros muchos zamoranos, no. Y, como eso es así, algo empírico, yo, con perdón, tengo que escribir de lo que veo, palpo, intuyo. Ser optimista en Zamora debería traducirse como sentimiento cercano al egoísmo.

 

Yo no soy como muchos políticos, casi siempre conservadores, a los que les molestó siempre que Zamora creciese, que se llenase de trabajadores, de militares, de más y más gente, porque ellos viven en un paraíso, mientras la gran mayoría “disfruta” de la paz del camposanto. Un servidor escribe lo que piensa y me trae sin cuidado que el poder me persiga o me adule. Expreso lo que siento. Y quiero cruzarme con más y más trabajadores en las calles de esta anciana ciudad, y encontrármelos en bares y cafeterías, y en las gradas del Ruta de la Plata, y en reivindicaciones sociales y económicas frente a las instituciones. Esta tierra tiene que mostrar callo y oler a sudor.

 

Quizá esa buena persona  que me rogó que escribiese en positivo sobre nuestra tierra sepa más cosas que yo sobre el futuro de Zamora, de ahí su optimismo. Pero hay datos que me impiden mostrarme como periodista animoso, entusiasta y hasta eufórico. Conozco a muchos pequeños empresarios que cerraron su negocio, que se fueron al paro, que pidieron créditos y apenas lo han podido devolver.

 

 Sé de mucha gente que carece de trabajo, que las está pasando putas para llegar a fin de mes. Tampoco ignoro que hay muchos jubilados que cobran pensiones de subsistencia, que demasiados jóvenes se han ido y se preparan para marcharse y nunca más volver. Y pienso, además, en nuestra hostelería, en las salas cinematográficas, en los teatros y en cómo aliviarán sus economías con un invierno que se anuncia.

 

Y no sé nada de Monte La Reina, que conllevaría una revolución demográfica y económica para la ciudad y Toro, solo que, si los zamoranos no pagamos 80 millones de euros al Gobierno de los parias, al ejecutivo sanchista, no habrá nada qué hacer para que vengan militares a nuestra tierra, a vivir aquí, con todo lo que ello significaría, como ya he informado, para la economía y demografía zamorana . Y lo de la transformación en autovía de la N-122 entre Zamora y Alcañices no se concretará en esta legislatura, y eso que gobiernan los amigos de los humildes y de los pobres, y  no conozco españoles más sencillos y paupérrimos que los zamoranos en nuestra nación en quiebra moral y política.

 

Solo me ha devuelto  la sonrisa  la compra por parte de la Diputación de los terrenos de Barcial del Barco a Iberdrola, porque marca un punto de inflexión en la historia de nuestra provincia. Ahora tengo dos héroes: Vicente Merino Febrero por su valentía, fe y paciencia, durante cerca de tres lustros de batallas con políticos y empresarios “amigos”, para que su proyecto se hiciese realidad, y Francisco José Requejo, como político que apoyó esa idea extraordinaria, porque sin su presencia en la Presidencia de la Diputación, Merino seguiría con su peto y espaldar, con su adarga y corcel, peleando con molinos de viento, con los gigantes de la política regional.

 

Y sigo esperando una revolución cívica, con Viriatos, con Zamora10, con las plataformas que afloran por toda la provincia para evitar el caos demográfico y la compra de las fotovoltaicas de nuestras tierras, como sucedió con Iberduero tiempo ha. Pero espero sentado a que el PSOE y el PP, dos partidos estáticos, reaccionarios, obedientes hasta el masoquismo con las decisiones de sus gobiernos, coadyuven al resurgir de nuestra ciudad y su provincia. Empírico.

 

No soy como el ínclito Zapatero, un optimista antropológico. Una persona inteligente nunca puede ser optimista, a no ser que su egoísmo y su incapacidad intelectual se lo permitan. Quizá si fuera político criticaría a periodistas como yo que escriben y dicen lo que piensan y jamás escriben al dictado del que ordena manda. Soy así.

Eugenio-Jesús de Ávila

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