Sábado, 29 de Noviembre de 2025

Emilia Casas
Miércoles, 08 de Septiembre de 2021
MUJER

Violencia obstrética

[Img #56547]La “violencia” contra la mujer se asocia con golpes, maltrato psicológico, discriminación, acoso o abuso sexual, sin embargo, existe otro tipo de “violencia” que, según afirmó la OMS el 30 de septiembre de 2014, es un grave problema global de salud pública, que pone en riesgo el bienestar biopsicosocial de madres y bebés: la “violencia obstétrica”.

Se puede entender por “violencia obstétrica” el trato deshumanizador, el abuso de la medicalización y la patologización de los procesos fisiológicos del parto que trae consigo la pérdida de autonomía y de la capacidad de decisión de parte de las mujeres durante su embarazo y parto. Desarrollo de controles rápidos, poco humanizados, omisión por parte del personal de salud del consentimiento informado, oposición al ingreso de un acompañante al trabajo de parto, maltrato verbal y/o psicológico ante las manifestaciones de dolor de la madre durante el trabajo de parto, reproches, críticas y comentarios inapropiados, la episiotomía como rutina, el uso de fórceps o la maniobra de Kristeller (ejercer presión sobre el útero, está desaconsejada por la OMS, el Ministerio de Sanidad y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia), el raspaje de útero sin anestesia, partos inducidos y cesáreas innecesarias o el tacto realizado por más de una persona, son algunas de las modalidades de “violencia obstétrica” que impiden que las mujeres gocen de un parto humanizado.

La primera referencia al término de “violencia obstétrica” apareció en el año 1827, en una publicación en inglés, como crítica a las prácticas en los paritorios. La Organización Mundial de la Salud emitió una declaración el 2014 para alertar y erradicar la falta de respeto durante la atención al parto en los centros de salud, a nivel mundial. Y en la actualidad la considera una violación de los derechos de las mujeres. La Organización de Naciones Unidos (ONU) la calificó en 2019 de fenómeno generalizado. Algunos datos, hechos y efectos de la “Violencia Obstetricia” que se denunciaba en ése informe, mostraban una información valiosa e interesante en este tipo de “violencia sobre la mujer” que ha estado bastante invisibilizada, pero que en los últimos años gracias a la Cuarta Ola del Feminismo está empezando a ver la luz siendo cada vez más denunciada sobre todo por mujeres jóvenes a nivel mundial. En febrero de 2020, España fue condenada por primera vez por el comité antidiscriminación contra la mujer de Naciones Unidas, a indemnizar a una mujer que sufrió este tipo de “violencia”.

En el libro “La violencia obstétrica y el mercado de la sumisión femenina” (Editorial Ménades), Eva Margarita García (doctora en Antropología y que lleva años investigando la violencia obstétrica) explica su origen, qué es y cómo se manifiesta. Todo ello contando con muchas horas de entrevistas a víctimas y profesionales que hacen una radiografía de esta realidad que aún ocurre en España. Hablar de “violencia abstétrica” levanta ampollas entre algunos profesionales en Ginecología, que consideran que se pone en cuestión su labor y criterio. Todo ello es debido a que aún hoy existe una visión androcentrista y masculinizada de la medicina, así como de sus prácticas, aunque en los paritorios haya mujeres dentro de los equipos de ginecología y tocología. Creo que es importante  asumir esta realidad como un problema y formar a los futuros profesionales en esta visión crítica con este tipo de “violencia contra la mujer”. En el momento del nacimiento para los médicos, amistades y familiares de la madre y el bebé, lo único importante es que ambos estén vivos, algo lógico y normal, pero que hace que se le quite hierro a todo lo demás, y no debería ser así. No se da la suficiente importancia a las secuelas que ese tipo de “violencia” vaya a producir en la vida de la mujer; secuelas que, en la inmensa mayoría de los casos, son vividos en silencio y soledad, porque aún hoy la vida sexual y reproductiva de las mujeres es un tema tabú.

Como nota informativa, las gestantes y su núcleo familiar, deben saber que según lo establece la Organización Mundial de la Salud (OMS), “todas las mujeres tienen derecho a recibir el más alto nivel de cuidados en salud durante el embarazo y el parto, lo que incluye el derecho a una atención digna, respetuosa, competente y comprensiva”. Conforme lo señala el Ministerio de Salud, una mujer que no reciba el trato digno, respetuoso y competente que merece en su proceso de embarazo, parto y posparto y perciba que le han sido vulnerados sus derechos como gestante, puede interponer sus peticiones, quejas y reclamos ante la institución prestadora de salud la cual está obligada a recoger y resolver sus inconformidades tal y como lo contempla el Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad en Salud.


Emilia Casas

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