PASIÓN POR ZAMORA
Algo se mueve en Zamora
A estas longitudes de mi vida, después de andar un largo camino, me temo que tengo un esqueleto de hojalata y una carne de cartón. Sospecho que circula sangre de tinta por mis venas y mi epidermis se ha convertido en papel prensa. Y le pregunto a mi otro yo que por qué sigo combatiendo con palabras a los malandrines que postraron a nuestra tierra, la avejentaron, la mancillaron, la trasladaron al tercer mundo. Debo tener un alma adolescente, porque todavía amo a la mujer que se lo merece y entablo batalla con el mal.
Ahora, cuando mi esencia debería guardar reposo, un ocio intelectual, un descanso erótico, sigo dando guerra al caciquismo zamorano, que, antaño, mostraba cierta clase, pero ahora muestra ADN de cucaracha.
Zamora, pues, cuenta con enemigos acérrimos: uno es interior, el que procura que no se avance, que se detenga el progreso, que todo siga igual, porque ellos así viven muy bien. A su favor, juega esa pasividad o apatía antropológica del ciudadano medio. Persona que se cruza de brazos, que critica en bares y cafeterías y que asiste al entierro de su ciudad y provincia sin echar una lágrima, y unos medios de comunicación serviles, que se mantienen merced a la publicidad de las instituciones públicas. La voz de su amo.
Junto a estas fuerzas intrínsecas, domésticas, seculares, hallamos a políticos zamoranos que, vendidos al partido correspondiente, obedecen órdenes de sus jefes, de la jerarquía, aunque perjudiquen a su tierra. No obstante, algo se está moviendo en Zamora. Verbigracia: El Gobierno de Sánchez ha bendecido -¡qué remedio le queda!- la reapertura de Monte La Reina, esencial para el eje Toro-Zamora, grandes beneficiarias de esta inversión militar; y la Biorrefinería Multifuncional de Barcial del Barco, el ingenio de Vicente Merino, que la construirá alguna de las empresas más potentes de España, siempre que algún alto funcionario de la Diputación no siga demorando los trámites de la cesión de los terrenos, y Zamora10, con su inteligente y laborioso gerente, Francisco Prieto Toranzo, dando la cara, no se rinde al caciquismo, aunque soporte una quinta columna destructora en su seno.
Ahora bien, todavía hay quien intenta, a través de los voceros de la prensa local, al servicio del mal, abortar un proyecto que trasformará parte de nuestra provincia. Hoy, pues, la tripulación de este barquito de papel sonríe. El Día de Zamora navega hacia el progreso. Amen.
Postdata: Imprescindible para que nuestra tierra avance, se desarrolle, viva, que la sanidad, bien común, alcance también una mayoría de edad administrativa y científica. Mañana, sábado, manifestación. No debe haber colores políticos, como mucho, el de la sangré, la bandera que se iza en nuestro corazón.
Eugenio-Jesús de Ávila
A estas longitudes de mi vida, después de andar un largo camino, me temo que tengo un esqueleto de hojalata y una carne de cartón. Sospecho que circula sangre de tinta por mis venas y mi epidermis se ha convertido en papel prensa. Y le pregunto a mi otro yo que por qué sigo combatiendo con palabras a los malandrines que postraron a nuestra tierra, la avejentaron, la mancillaron, la trasladaron al tercer mundo. Debo tener un alma adolescente, porque todavía amo a la mujer que se lo merece y entablo batalla con el mal.
Ahora, cuando mi esencia debería guardar reposo, un ocio intelectual, un descanso erótico, sigo dando guerra al caciquismo zamorano, que, antaño, mostraba cierta clase, pero ahora muestra ADN de cucaracha.
Zamora, pues, cuenta con enemigos acérrimos: uno es interior, el que procura que no se avance, que se detenga el progreso, que todo siga igual, porque ellos así viven muy bien. A su favor, juega esa pasividad o apatía antropológica del ciudadano medio. Persona que se cruza de brazos, que critica en bares y cafeterías y que asiste al entierro de su ciudad y provincia sin echar una lágrima, y unos medios de comunicación serviles, que se mantienen merced a la publicidad de las instituciones públicas. La voz de su amo.
Junto a estas fuerzas intrínsecas, domésticas, seculares, hallamos a políticos zamoranos que, vendidos al partido correspondiente, obedecen órdenes de sus jefes, de la jerarquía, aunque perjudiquen a su tierra. No obstante, algo se está moviendo en Zamora. Verbigracia: El Gobierno de Sánchez ha bendecido -¡qué remedio le queda!- la reapertura de Monte La Reina, esencial para el eje Toro-Zamora, grandes beneficiarias de esta inversión militar; y la Biorrefinería Multifuncional de Barcial del Barco, el ingenio de Vicente Merino, que la construirá alguna de las empresas más potentes de España, siempre que algún alto funcionario de la Diputación no siga demorando los trámites de la cesión de los terrenos, y Zamora10, con su inteligente y laborioso gerente, Francisco Prieto Toranzo, dando la cara, no se rinde al caciquismo, aunque soporte una quinta columna destructora en su seno.
Ahora bien, todavía hay quien intenta, a través de los voceros de la prensa local, al servicio del mal, abortar un proyecto que trasformará parte de nuestra provincia. Hoy, pues, la tripulación de este barquito de papel sonríe. El Día de Zamora navega hacia el progreso. Amen.
Postdata: Imprescindible para que nuestra tierra avance, se desarrolle, viva, que la sanidad, bien común, alcance también una mayoría de edad administrativa y científica. Mañana, sábado, manifestación. No debe haber colores políticos, como mucho, el de la sangré, la bandera que se iza en nuestro corazón.
Eugenio-Jesús de Ávila




















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