PRIMERA DIVISIÓN RFEF
El Zamora regala y, además, falla hasta un penalti: derrota por 2-0 en Las Gaunas
Se repite la historia: los rojiblancos pudieron marcar tres goles entre los minutos 2 y 4, y regalan el primer gol del Logroés en otro error infantil, y, con dos goles en contra, en el minuto 84, el portero local, el mejor de los suyos, le para una pena máxima a Luque
Solo puedo recurrir al esoterismo para tratar de explicar los sucesos vividos por el Zamora CF en este inicio de Liga. Lo acontecido esta tarde en Las Gaunas, más de lo mismo. El primer gol me pareció ridículo. Un despeje de chisco, con el talón, impropio de un profesional, acaba en las botas de un centrocampista de cierre que había subido al remate a la salida de un córner, que dispara sin parar la pelota al fondo de la red de Villanueva.
Sin embargo, la salida del cuadro rojiblanco fue extraordinaria. Entre los minutos 2 y 4, el portero riojano realizó tres paradones a cabezazos del ataque visitante. Después, a partir del primer cuarto de hora, cuando marcó el Logroñés, el cuadro local se adueñó del centro del campo para meter a los rojiblancos en su terreno. Movilla había arriesgado con una defensa con tres centrales, con la vuelta a la titularidad de Xisco. Pero el centro del campo se quedó con solo dos hombres, Juanan, con querencia a las labores defensivas, y Ramos, perdido entre tanto riojano. Mientras tanto, solo Parra intentó subir por la banda, porque Jon Rojo apenas se le vio, ni en defensa ni en ataque.
Y casi hasta el final de la primera mitad, el Logroñés jugó como le dio la gana con un Zamora agazapado, despejando a lo que saliera. Solo, en el minuto 38, Kepa, tras una buena jugada, los rojiblancos dieron prueba de estar allí para ganar.
El paso por vestuarios se necesitaba más que nunca. Movilla mostró su enojo con alguno de sus jugadores. De hecho, dejó fuera del choque a Baselga, Xisco y Jon Rojo. Entraron Diego, Garay y Navas. La entrada de los nuevos significó que Kepa pasase al exterior izquierdo; la defensa pasase a jugar con dos centrales, Garay y Piña, mientras del trabajo en la banda diestra se encargó Navas.
El Zamora salió con furia, a por todas. Pasó a ser dominador, a ocupar más el campo rival. El Logroñés realizaba su primer cambio en el 53, tras la lesión de Pelayo, un jugador de defensa que realizó un enorme partido.
En el minuto 60, Diego, con un gran disparo lejano, obligaba a intervenir, otra vez con gran acierto, al cancerbero riojano. Tres minutos después, Luque sustituía a Juanan, mientras el entrenador local realizaba otros dos cambios: Arnedo y Calderón inyectaban nueva fuerza al Logroñés.
Los rojiblancos dominaban, pero la escuadra riojana contragolpeaba con cierto peligro, eso sí, sin obligar a grandes intervenciones a Jon Villanueva. Cosa que sí haría el Zamora, por enésima vez, cuando un enorme disparo de Luque encontraba la rúbrica en el portero riojano, quizá el mejor de su equipo. Quedaban 13 minutos más el alargue. El empate era aún posible.
De hecho, otro doble cambio en el cuadro local indicaba que no las tenía todas consigo. No obstante, dos minutos después, en el 80, en el primer balón que tocaba, tras un centro por la banda derecha marcaba Jon Ander. Alea jacta est. Ahora bien, para colmo de los males rojiblancos, en el minuto 84, el Zamora pudo entrar en el partido, si el portero local no hubiese parado una pena máxima lanzada por Luque, después de un claro penalti cometido sobre Kepa, uno de los mejores entre los de Movilla.
Hasta el último segundo, ya con Adri Herrera en el campo, sustituyendo a Losada, con enorme pundonor, lo intentaron los rojiblancos, pero todo fui inútil, pues un equipo que ha marcado solo tres goles en ocho partidos es imposible que se imponga a sus rivales. Esta plantilla está mal confeccionada. Carecemos de un solo delantero solvente, distintos, porque todos son iguales, y un centro de campo que construya. Así es imposible sumar de tres en tres, ni tan si quiera de uno en uno.
Advierto: Movilla no es culpable de esta situación. No hay mejor técnico para este equipo. Pensar en destituirlo lo juzgaría como un enorme error.
Solo puedo recurrir al esoterismo para tratar de explicar los sucesos vividos por el Zamora CF en este inicio de Liga. Lo acontecido esta tarde en Las Gaunas, más de lo mismo. El primer gol me pareció ridículo. Un despeje de chisco, con el talón, impropio de un profesional, acaba en las botas de un centrocampista de cierre que había subido al remate a la salida de un córner, que dispara sin parar la pelota al fondo de la red de Villanueva.
Sin embargo, la salida del cuadro rojiblanco fue extraordinaria. Entre los minutos 2 y 4, el portero riojano realizó tres paradones a cabezazos del ataque visitante. Después, a partir del primer cuarto de hora, cuando marcó el Logroñés, el cuadro local se adueñó del centro del campo para meter a los rojiblancos en su terreno. Movilla había arriesgado con una defensa con tres centrales, con la vuelta a la titularidad de Xisco. Pero el centro del campo se quedó con solo dos hombres, Juanan, con querencia a las labores defensivas, y Ramos, perdido entre tanto riojano. Mientras tanto, solo Parra intentó subir por la banda, porque Jon Rojo apenas se le vio, ni en defensa ni en ataque.
Y casi hasta el final de la primera mitad, el Logroñés jugó como le dio la gana con un Zamora agazapado, despejando a lo que saliera. Solo, en el minuto 38, Kepa, tras una buena jugada, los rojiblancos dieron prueba de estar allí para ganar.
El paso por vestuarios se necesitaba más que nunca. Movilla mostró su enojo con alguno de sus jugadores. De hecho, dejó fuera del choque a Baselga, Xisco y Jon Rojo. Entraron Diego, Garay y Navas. La entrada de los nuevos significó que Kepa pasase al exterior izquierdo; la defensa pasase a jugar con dos centrales, Garay y Piña, mientras del trabajo en la banda diestra se encargó Navas.
El Zamora salió con furia, a por todas. Pasó a ser dominador, a ocupar más el campo rival. El Logroñés realizaba su primer cambio en el 53, tras la lesión de Pelayo, un jugador de defensa que realizó un enorme partido.
En el minuto 60, Diego, con un gran disparo lejano, obligaba a intervenir, otra vez con gran acierto, al cancerbero riojano. Tres minutos después, Luque sustituía a Juanan, mientras el entrenador local realizaba otros dos cambios: Arnedo y Calderón inyectaban nueva fuerza al Logroñés.
Los rojiblancos dominaban, pero la escuadra riojana contragolpeaba con cierto peligro, eso sí, sin obligar a grandes intervenciones a Jon Villanueva. Cosa que sí haría el Zamora, por enésima vez, cuando un enorme disparo de Luque encontraba la rúbrica en el portero riojano, quizá el mejor de su equipo. Quedaban 13 minutos más el alargue. El empate era aún posible.
De hecho, otro doble cambio en el cuadro local indicaba que no las tenía todas consigo. No obstante, dos minutos después, en el 80, en el primer balón que tocaba, tras un centro por la banda derecha marcaba Jon Ander. Alea jacta est. Ahora bien, para colmo de los males rojiblancos, en el minuto 84, el Zamora pudo entrar en el partido, si el portero local no hubiese parado una pena máxima lanzada por Luque, después de un claro penalti cometido sobre Kepa, uno de los mejores entre los de Movilla.
Hasta el último segundo, ya con Adri Herrera en el campo, sustituyendo a Losada, con enorme pundonor, lo intentaron los rojiblancos, pero todo fui inútil, pues un equipo que ha marcado solo tres goles en ocho partidos es imposible que se imponga a sus rivales. Esta plantilla está mal confeccionada. Carecemos de un solo delantero solvente, distintos, porque todos son iguales, y un centro de campo que construya. Así es imposible sumar de tres en tres, ni tan si quiera de uno en uno.
Advierto: Movilla no es culpable de esta situación. No hay mejor técnico para este equipo. Pensar en destituirlo lo juzgaría como un enorme error.





















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