PRIMERA DIVISIÓN RFEF
El Zamora CF cumplió con su objetivo: había que ganar y ganó al Calahorra (1-0)
Primera victoria de los rojiblancos en el Ruta de la Plata, merced a un penalti sancionado en la prolongación de la primera mitad y transformado por Ramos
La vida es una paradoja. El fútbol, que es la vida sobre el pasto, también. El Zamora CF sumó su primera victoria en el Ruta de la Plata quizá en su partido más flojo. Ganó por un gol a cero, merced a un penalti, clarísimo y tonto, por manos de un defensa en el área, en la prolongación de la primera mitad. Los rojiblancos habían hecho méritos para no digo ganar algún encuentro, pero sí para no haberlos perdido. Y siempre, el portero rival fue el más destacado. Increíble.
Siempre he dicho que hay gente de izquierdas muy conservadora. También hay mucho aficionado al fútbol que no sabe nada de este deporte. Verbigracia: exigir al Zamora CF que realizase esta tarde noche un buen partido corresponde a una persona que ignora de qué va este deporte. Los rojiblancos llevaban cuatro partidos en su feudo sin sumar un solo punto y habiendo marcado un gol. El estado mental individual y, por consiguiente, el colectivo se acercaban al desasosiego, ansiedad y desazón. Cuando la cabeza no piensa correctamente, las piernas tiemblan, como si padeciesen el baile San Vito. Precedentes para un partido que no era una final para el equipo, pero sí decisivo para su técnico, David Movilla, piedra capital.
De hecho, el técnico vasco siguió con su sistema de esta temporada, pero cambió a sus dos laterales habituales: Jon Rojo y Parra. Al vasco lo sustituyó el andaluz Espejo, y al madrileño, Garay. Y los dos nuevos titulares fueron de lo mejor de los rojiblancos.
Carlos Ramos y Juanan, en la medular, con Navas, por la derecha, pero trabajando mucho en tareas defensivas, mientras las dos puntas serían para Diego y Herrera, mientras de la banda izquierda se encargaría Kepa, otro de los destacados en la primera mitad.
La afición recibió a Movilla y al equipo con aplausos, pues se conocía que el encuentro resultaba decisivo para el futuro de la escuadra rojiblanca.
Y la primera acción del partido, que pudo acabar en gol, se produjo antes de transcurrir el primer minuto de juego. Diego, rápido y trabajador, largó un disparo tremendo desde muy lejos que obligo al meta riojano a realizar una enorme intervención.
Pero, a partir de ese instante, el Calahorra, a la chita callando, se fue adueñando de la parcela ancha, merced al gran trabajo de un jugador muy interesante que responde al nombre de Alejandro y apellida Arias, al que los rojiblancos no vieron ni vigilaron en todo el partido. De sus pases y dirección de juego, se alimentó el cuadro azul durante todo el partido.
Pero si Bayarri había realizado una prodigiosa intervención nada más comenzar el choque, Jon Villanueva hacía lo propio en el minuto 7, al sacar por encima del larguero un cabezazo de un delantero rival
Se entró después en una fase insulsa hasta que en el minuto 20 el Zamora, sin imponer el ritmo del encuentro, porque ni Ramos ni Juanan dominaron la parcela ancha, gozó de excelentes oportunidades, que, como suele ser habitual, se marraron. Fueron los mejores minutos de los rojiblancos en todo el partido. Eso duró un cuarto de hora. La primera mitad olía a empate sin goles. Pero hete aquí que, en la prolongación de esa entrega, un minuto, una falta, perpendicular al área riojana, ocasionaba el penalti contra el Calahorra, por manos de un defensa. El Zamora CF, salvado por la campana, cuando Ramos lo transformó. Enorme alegría entre los jugadores y en las gradas.
La escuadra azul salió con ganas de igualar el marcador, mientras el Zamora CF empezaba a trabajar más en defensa y buscar algún contragolpe. Los rojiblancos apenas tenían el balón. Se jugaba desde la portería a buscar el campo contrario y allí que se las apañaran los hombres más avanzados. Se fiaba el éxito a acciones individuales. Diego, en este sentido, realizó una gran jugada en el minuto 59. Poco después, Movilla realizaba el primer cambio, de los cinco que después utilizó. Juanan salía del campo, evidentemente casando, lógico, tras tanto meses convaleciente de su grave lesión, para dar entrada a Astray. Un minuto después hacía lo propio el entrenador del Calahorra. Dejaba el campo García para ser sustituido por Imanol.
A partir de ese instante, ambos entrenadores buscaron oxigenar a sus respectivos equipos, porque el esfuerzo físico resultaba tremendo. El técnico vasco introdujo otros dos cambios para resistir los minutos finales del cuadro riojano, que mandaba, pero sin que Jon Villanueva tuviera que hacer maravillas. El caso es que Dani Hernández relevaba a Navas y Losada a Diego.
A medida que el partido se acercaba a finalización, el nerviosismo en el césped se trasladó a la grada. La gente padecía el dominio del rival. Las gradas temblaban viendo a los suyos dominados por los riojanos.
Movilla realizaba sus últimos dos cambios. Sacó a los más fatigados, casos de Ramos y Herrera, para oxigenar al equipo con Luque y Baselga.
Lo único destacable hasta el finiquito un gol anulado a Losada por fuera de juego, que desde mi posición no observé, y las constante pérdidas de tiempos de los rojiblancos, tan exageradas que el árbitro gallego prolongó el partido, además de los seis mostrados en el marcador, uno más de propina, por lesión de Jon Villanueva, que fue atendido por los fisios rojiblancos. Y ahí l tensión alcanzó su máximo nivel. No hubo infartos, pero se dieron todas las condiciones en el césped para que algún corazón se detuviera.
24 de octubre de 2021. Otra fecha histórica. Primera victoria del Zamora CF en su feudo en la temporada del estreno de una nueva categoría. A partir de ahora, hay que encontrar el camino del triunfo tanto fuera como en casa. La próxima jornada requiere otra gesta: ganar en Riazor
La vida es una paradoja. El fútbol, que es la vida sobre el pasto, también. El Zamora CF sumó su primera victoria en el Ruta de la Plata quizá en su partido más flojo. Ganó por un gol a cero, merced a un penalti, clarísimo y tonto, por manos de un defensa en el área, en la prolongación de la primera mitad. Los rojiblancos habían hecho méritos para no digo ganar algún encuentro, pero sí para no haberlos perdido. Y siempre, el portero rival fue el más destacado. Increíble.
Siempre he dicho que hay gente de izquierdas muy conservadora. También hay mucho aficionado al fútbol que no sabe nada de este deporte. Verbigracia: exigir al Zamora CF que realizase esta tarde noche un buen partido corresponde a una persona que ignora de qué va este deporte. Los rojiblancos llevaban cuatro partidos en su feudo sin sumar un solo punto y habiendo marcado un gol. El estado mental individual y, por consiguiente, el colectivo se acercaban al desasosiego, ansiedad y desazón. Cuando la cabeza no piensa correctamente, las piernas tiemblan, como si padeciesen el baile San Vito. Precedentes para un partido que no era una final para el equipo, pero sí decisivo para su técnico, David Movilla, piedra capital.
De hecho, el técnico vasco siguió con su sistema de esta temporada, pero cambió a sus dos laterales habituales: Jon Rojo y Parra. Al vasco lo sustituyó el andaluz Espejo, y al madrileño, Garay. Y los dos nuevos titulares fueron de lo mejor de los rojiblancos.
Carlos Ramos y Juanan, en la medular, con Navas, por la derecha, pero trabajando mucho en tareas defensivas, mientras las dos puntas serían para Diego y Herrera, mientras de la banda izquierda se encargaría Kepa, otro de los destacados en la primera mitad.
La afición recibió a Movilla y al equipo con aplausos, pues se conocía que el encuentro resultaba decisivo para el futuro de la escuadra rojiblanca.
Y la primera acción del partido, que pudo acabar en gol, se produjo antes de transcurrir el primer minuto de juego. Diego, rápido y trabajador, largó un disparo tremendo desde muy lejos que obligo al meta riojano a realizar una enorme intervención.
Pero, a partir de ese instante, el Calahorra, a la chita callando, se fue adueñando de la parcela ancha, merced al gran trabajo de un jugador muy interesante que responde al nombre de Alejandro y apellida Arias, al que los rojiblancos no vieron ni vigilaron en todo el partido. De sus pases y dirección de juego, se alimentó el cuadro azul durante todo el partido.
Pero si Bayarri había realizado una prodigiosa intervención nada más comenzar el choque, Jon Villanueva hacía lo propio en el minuto 7, al sacar por encima del larguero un cabezazo de un delantero rival
Se entró después en una fase insulsa hasta que en el minuto 20 el Zamora, sin imponer el ritmo del encuentro, porque ni Ramos ni Juanan dominaron la parcela ancha, gozó de excelentes oportunidades, que, como suele ser habitual, se marraron. Fueron los mejores minutos de los rojiblancos en todo el partido. Eso duró un cuarto de hora. La primera mitad olía a empate sin goles. Pero hete aquí que, en la prolongación de esa entrega, un minuto, una falta, perpendicular al área riojana, ocasionaba el penalti contra el Calahorra, por manos de un defensa. El Zamora CF, salvado por la campana, cuando Ramos lo transformó. Enorme alegría entre los jugadores y en las gradas.
La escuadra azul salió con ganas de igualar el marcador, mientras el Zamora CF empezaba a trabajar más en defensa y buscar algún contragolpe. Los rojiblancos apenas tenían el balón. Se jugaba desde la portería a buscar el campo contrario y allí que se las apañaran los hombres más avanzados. Se fiaba el éxito a acciones individuales. Diego, en este sentido, realizó una gran jugada en el minuto 59. Poco después, Movilla realizaba el primer cambio, de los cinco que después utilizó. Juanan salía del campo, evidentemente casando, lógico, tras tanto meses convaleciente de su grave lesión, para dar entrada a Astray. Un minuto después hacía lo propio el entrenador del Calahorra. Dejaba el campo García para ser sustituido por Imanol.
A partir de ese instante, ambos entrenadores buscaron oxigenar a sus respectivos equipos, porque el esfuerzo físico resultaba tremendo. El técnico vasco introdujo otros dos cambios para resistir los minutos finales del cuadro riojano, que mandaba, pero sin que Jon Villanueva tuviera que hacer maravillas. El caso es que Dani Hernández relevaba a Navas y Losada a Diego.
A medida que el partido se acercaba a finalización, el nerviosismo en el césped se trasladó a la grada. La gente padecía el dominio del rival. Las gradas temblaban viendo a los suyos dominados por los riojanos.
Movilla realizaba sus últimos dos cambios. Sacó a los más fatigados, casos de Ramos y Herrera, para oxigenar al equipo con Luque y Baselga.
Lo único destacable hasta el finiquito un gol anulado a Losada por fuera de juego, que desde mi posición no observé, y las constante pérdidas de tiempos de los rojiblancos, tan exageradas que el árbitro gallego prolongó el partido, además de los seis mostrados en el marcador, uno más de propina, por lesión de Jon Villanueva, que fue atendido por los fisios rojiblancos. Y ahí l tensión alcanzó su máximo nivel. No hubo infartos, pero se dieron todas las condiciones en el césped para que algún corazón se detuviera.
24 de octubre de 2021. Otra fecha histórica. Primera victoria del Zamora CF en su feudo en la temporada del estreno de una nueva categoría. A partir de ahora, hay que encontrar el camino del triunfo tanto fuera como en casa. La próxima jornada requiere otra gesta: ganar en Riazor





















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