LA COLUMNA DE DOÑA ELVIRA
En una librería encontré a los amores de mi vida
![[Img #58837]](https://eldiadezamora.es/upload/images/11_2021/1146_psx_20211111_110211.jpg)
En una librería descubrí al amor de mi vida, mientras paseaba por sus pasillos estrechos, llenos de historias que un día leyeron aquellos que se atrevieron a descubrir el tesoro que contenían.
En una librería descubrí al amor de mi vida, mientras no quitaba ojo a cada uno de los forros que los libros llevan para protegerse de los más descuidados, pero amantes de ellos.
En una librería descubrí al amor de mi vida, cuando estaba ojeando las primeras páginas de unos cuantos libros, mientras su olor tan característico recorría mis fosas nasales en busca de un escalofrío que logró conseguir.
A la par de todo esto, otros transeúntes que por allí estaban- también en su propio mundo- encontraban su amor; o eso quise pensar yo, ya que, ¿qué hacían ahí sino?
Allí, en aquella librería, llena de lugares, todavía miles por descubrir, conocí a Daniel, aventurero por naturaleza…
…pero también a Sofía, maestra costurera; a Juan, un hombre al que lo romántico le asustaba; a Martín, gran chef de España; o a Lucía, inquieta motorista…
Allí, en aquella librería, encontré a los amores de mi vida. Y allí, en aquella librería, están presentes todos los que en un futuro lo serán.
Y es que las librerías son lo que tienen: la sorpresa de lo desconocido que puedes encontrar en cada uno de los tomos allí presentes y que protagonizan cada uno de los huecos que esta tiene. Las librerías son fruto del amor, pasión y del sentir más real que los seres humanos tenemos. Nos aguardan allí los mayores tesoros que nos acompañan cualquier día del año, sin excepción. Y es que quién se atreva a navegar por sus pasillos en busca de su amor, bienvenido sea.
![[Img #58837]](https://eldiadezamora.es/upload/images/11_2021/1146_psx_20211111_110211.jpg)
En una librería descubrí al amor de mi vida, mientras paseaba por sus pasillos estrechos, llenos de historias que un día leyeron aquellos que se atrevieron a descubrir el tesoro que contenían.
En una librería descubrí al amor de mi vida, mientras no quitaba ojo a cada uno de los forros que los libros llevan para protegerse de los más descuidados, pero amantes de ellos.
En una librería descubrí al amor de mi vida, cuando estaba ojeando las primeras páginas de unos cuantos libros, mientras su olor tan característico recorría mis fosas nasales en busca de un escalofrío que logró conseguir.
A la par de todo esto, otros transeúntes que por allí estaban- también en su propio mundo- encontraban su amor; o eso quise pensar yo, ya que, ¿qué hacían ahí sino?
Allí, en aquella librería, llena de lugares, todavía miles por descubrir, conocí a Daniel, aventurero por naturaleza…
…pero también a Sofía, maestra costurera; a Juan, un hombre al que lo romántico le asustaba; a Martín, gran chef de España; o a Lucía, inquieta motorista…
Allí, en aquella librería, encontré a los amores de mi vida. Y allí, en aquella librería, están presentes todos los que en un futuro lo serán.
Y es que las librerías son lo que tienen: la sorpresa de lo desconocido que puedes encontrar en cada uno de los tomos allí presentes y que protagonizan cada uno de los huecos que esta tiene. Las librerías son fruto del amor, pasión y del sentir más real que los seres humanos tenemos. Nos aguardan allí los mayores tesoros que nos acompañan cualquier día del año, sin excepción. Y es que quién se atreva a navegar por sus pasillos en busca de su amor, bienvenido sea.


















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