Eugenio de Ávila
Jueves, 11 de Noviembre de 2021
RES PÚBLICA

El político, un lobo para el ciudadano

[Img #58865]Desde que España entró en Europa, en Zamora se cerraron más de 4.000 explotaciones de vacas de leche. Francia no quería ni un solo producto lácteo español. El martes, unos 200 empresarios que viven del blanco producto, se manifestaron en nuestra ciudad. Están hartos, como un servidor, de estar hartos de recibir por cada litro de leche cantidades ínfimas, por debajo del precio que cuesta producirla. Una verdadera ruina. A mayor producción, más quiebra. A los agricultores, primos hermanos, les viene sucediendo de idéntica manera. En esta provincia, donde el sector primario es esencial, nos conducen al abismo económico. ¿De qué van a vivir nuestros ganaderos y agricultores a partir de ya? ¿Los comprarán las instituciones con subvenciones, ese pan duro de hoy y hambre de mañana?

 

Ganaderos, agricultores, pequeños empresarios, autónomos, trabajadores, jóvenes, mayores con pensiones de miseria, amas de casa…¡Quién vive bien en Zamora! Quizá los funcionarios, aunque también protestan cuando es menester. En España, en Castilla y León, por doquier, solo disfrutan de la vida los políticos y las políticas –me estoy haciendo al lenguaje inclusivo-, tanto los que ordenan y mandan como los que se oponen. Gran chollo ser diputado nacional y senador. Por cierto, de qué sirve la Cámara Alta. Sinceramente, para que más profesionales de la res pública gocen de esta bicoca política. Imagínese usted que solo se fueran elegibles tres diputados en nuestra provincia, no los siete actuales. Pues se devorarían entre ellos a la hora de nominar a los candidatos al Congreso.

 

No son solo los ganaderos de leche de vaca los que se hallan ante la bancarrota, con las consecuencias económicas y laborales que supondría para esta provincia el cierre de más explotaciones, sino también los propietarios de rebaños de ovejas, dejados de la mano de los políticos, cuando se privilegia al lobo, como ha hecho el Ministerio de Transición Ecológica, a cuya ministra parece importarle más el enemigo de Caperucita Roja que la madre del corderito de Nórit. Aunque camino hacia la misantropía, considero que el ser humano es más importante que el lobo, el lince o el oso pardo. Pero yo no vivo de la res pública. Yo no soy político en el sentido peyorativo del término, no obstante, lo sea como ciudadano, como hombre que vive en una polis.

 

Nunca como ahora esta provincia ha dependido tanto de las medidas que adopte el Gobierno central, al que alabo su decisión de elegir Monte la Reina para su proyecto militar; pero le afeo que otro Ministerio, el de Transición Ecológica, ponga en peligro en futuro de nuestros ganaderos, que arrastraría, cual efecto domino, a las industrias que transforman leche de vaca y de oveja en productos alimentarios. Si los ganaderos abandonan sus establos y rebaños, cerrarán las factorías y sus trabajadores se irán al paro. Así de claro.

 

O los ciudadanos cambiamos a esta casta política, a la que tanto fustigaba Pablo Iglesias, para después mezclarse con ella, o Zamora y España se encaminan hacia la quiebra económica y demográfica. Cuando la ética solo se contempla como Filosofía, el hombre político pasa a transformarse en un lobo para el ciudadano.

Eugenio-Jesús de Ávila

 

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