PRIMERA DIVISIÓN RFEF
El ZamoraCF empata en el descuento con el Extremadura en un partido surrealista
El segundo gol del Extremadura nació en un saque de esquina, infantil, de los rojiblancos, que conllevo errores colectivos de la zaga y Mapissa, y el tanto del empate del Zamora, de penalti como el primero, aconteció en el descuento
En ya en mi extensa e intensa labor periodista, parte de cual dediqué a escribir sobre fútbol, jamás había vivido una temporada del Zamora CF tan surrealista, berlanguiana, inefable como la actual en la Primera División RFEF. Si me faltaba algo por ver, esta tarde, en el Francisco de la Hera ya quedé ahíto de hechos extraños que escapan a la razón. Me explico. El segundo gol de los extremeños, gestado en un saque infantil de un córner, y escribo infantil, porque solo un niño habría podido ejecutar un saque de esquina con tanta debilidad en el golpeo, y que propicio una serie de errores, increíbles, en cadena, de la defensa y Mapissa, que salió casi hasta el centro del campo para romper el contragolpe local. Después, el tanto del empate rojiblanco, en el descuento, nacido en otro fallo de la defensa extremeña que dio lugar a una pena máxima que transformó Luque. Dos penaltis y dos goles.
Y he de escribir que el Zamora de Yago jugó alguno de los mejores momentos de la temporada. Hubo fútbol excelente en el ecuador de la primera mitad, pero, como siempre, se erró en los últimos pases, centros y remates.
Iglesias decidió repetir el mismo equipo que eliminó al Extremadura. Me extrañó. Porque, a priori, podría pensarse que los once de la Copa notarían el esfuerzo realizado hace unos días.
Y los rojiblancos salieron a ganar, jugando la pelota desde su defensa, con buenas combinaciones, llegadas al área rival, pero sin encontrar puerta. De hecho, el mejor disparo del Zamora fue obra de Parra, que obligo a Pedro López a realizar una extraña intervención.
El Extremadura solo llevó peligro cuando el Zamora le regaló pases o cometió errores. Pero me pareció un equipo flojito, sin nivel, pero con dureza en exceso. En la segunda parte, el árbitro se tragó dos expulsiones por doble amonestación a Elías y González. Descarado el colegiado.
El técnico local, como su equipo no carburaba con el sistema inicial, realizó su primer cambio en el minuto 46, nada más salir de vestuarios. Vargas dejó el campo para dar entrada a Villacañas.
Y, en el minuto 51, penalti a favor del Zamora, por manos clarísimas en el área de un defensa azulgrana. Luque transformó.
El cuadro de Yago Iglesias se encontró entonces con un Extremadura duro, que presionaba y golpeaba, por arriba y por abajo, mientras el árbitro miraba hacia el otro lado. No es que el equipo local dominase al Zamora, pero sí impuso su juego tosco y rudo. Si bien Mapisa apenas tuvo trabajo.
El primer cambio de los rojiblancos llegó en el minuto 60, cuando Dani Hernández sustituía a Kepa, que volvió a ser el delantero incisivo y habilidoso de siempre. Y siete minutos después otros dos: Ramos y Diego salían por Jorge Fernández y Losada.
Entonces, el colegiado empezó a echarle una mano al cuadro de Almendralejo. Así, una entrada de amarilla de Elías, que ya tenía cartulina amarilla, no quiso verla; poco después el central González zancadilleaba a Diego cuando se iba solo hacia la portería local. Ni tan si quiera la sancionó.
Un contragolpe local, con errores en la marca de la zaga rojiblanca propiciaba el empate. A partir del empate, el Extremadura mordió, empujó, se fue a por todo. Entonces el ZamoraCF regaló el segundo gol, que ya conté en el primer párrafo de esta crónica.
Baselga sustituía a Navas, que quedó lesionado tras recibir un golpe del defensa roca extremeño, después de haber hecho un jugadón. Baselga lo sustituía. El Zamora CF agotó los cinco cambios. Tras esa formidable acción del ataque rojiblanco, se saca un córner, de manera infantil, que propició los sucesivos errores colectivos de la zaga visitante, para que el Extremadura se adelantase en el marcador.
Para colmo de males, Juanan salía del campo, quejándose de una lesión muscular. El cuadro rojiblanco perdía y se quedaba con diez hombres. Minuto 84.
Entonces llegó lo imposible. El segundo penalti favorable al Zamora CF, en otra acción ridícula de un defensor local, que se quedó con la camiseta de Diego en el área. La pena máxima la transformó, de nuevo, Luque. Empate a dos. ¿Justo? No lo sé. Pero afirmo que el cuadro rojiblanco jugó esta tarde los mejores minutos de esta inaudita e inefable temporada. Ahora bien, considero que el Zamora nunca tuvo un rival tan flojo como el Extremadura para sumar tres puntos. A mí el puntito me supo a poco.
En ya en mi extensa e intensa labor periodista, parte de cual dediqué a escribir sobre fútbol, jamás había vivido una temporada del Zamora CF tan surrealista, berlanguiana, inefable como la actual en la Primera División RFEF. Si me faltaba algo por ver, esta tarde, en el Francisco de la Hera ya quedé ahíto de hechos extraños que escapan a la razón. Me explico. El segundo gol de los extremeños, gestado en un saque infantil de un córner, y escribo infantil, porque solo un niño habría podido ejecutar un saque de esquina con tanta debilidad en el golpeo, y que propicio una serie de errores, increíbles, en cadena, de la defensa y Mapissa, que salió casi hasta el centro del campo para romper el contragolpe local. Después, el tanto del empate rojiblanco, en el descuento, nacido en otro fallo de la defensa extremeña que dio lugar a una pena máxima que transformó Luque. Dos penaltis y dos goles.
Y he de escribir que el Zamora de Yago jugó alguno de los mejores momentos de la temporada. Hubo fútbol excelente en el ecuador de la primera mitad, pero, como siempre, se erró en los últimos pases, centros y remates.
Iglesias decidió repetir el mismo equipo que eliminó al Extremadura. Me extrañó. Porque, a priori, podría pensarse que los once de la Copa notarían el esfuerzo realizado hace unos días.
Y los rojiblancos salieron a ganar, jugando la pelota desde su defensa, con buenas combinaciones, llegadas al área rival, pero sin encontrar puerta. De hecho, el mejor disparo del Zamora fue obra de Parra, que obligo a Pedro López a realizar una extraña intervención.
El Extremadura solo llevó peligro cuando el Zamora le regaló pases o cometió errores. Pero me pareció un equipo flojito, sin nivel, pero con dureza en exceso. En la segunda parte, el árbitro se tragó dos expulsiones por doble amonestación a Elías y González. Descarado el colegiado.
El técnico local, como su equipo no carburaba con el sistema inicial, realizó su primer cambio en el minuto 46, nada más salir de vestuarios. Vargas dejó el campo para dar entrada a Villacañas.
Y, en el minuto 51, penalti a favor del Zamora, por manos clarísimas en el área de un defensa azulgrana. Luque transformó.
El cuadro de Yago Iglesias se encontró entonces con un Extremadura duro, que presionaba y golpeaba, por arriba y por abajo, mientras el árbitro miraba hacia el otro lado. No es que el equipo local dominase al Zamora, pero sí impuso su juego tosco y rudo. Si bien Mapisa apenas tuvo trabajo.
El primer cambio de los rojiblancos llegó en el minuto 60, cuando Dani Hernández sustituía a Kepa, que volvió a ser el delantero incisivo y habilidoso de siempre. Y siete minutos después otros dos: Ramos y Diego salían por Jorge Fernández y Losada.
Entonces, el colegiado empezó a echarle una mano al cuadro de Almendralejo. Así, una entrada de amarilla de Elías, que ya tenía cartulina amarilla, no quiso verla; poco después el central González zancadilleaba a Diego cuando se iba solo hacia la portería local. Ni tan si quiera la sancionó.
Un contragolpe local, con errores en la marca de la zaga rojiblanca propiciaba el empate. A partir del empate, el Extremadura mordió, empujó, se fue a por todo. Entonces el ZamoraCF regaló el segundo gol, que ya conté en el primer párrafo de esta crónica.
Baselga sustituía a Navas, que quedó lesionado tras recibir un golpe del defensa roca extremeño, después de haber hecho un jugadón. Baselga lo sustituía. El Zamora CF agotó los cinco cambios. Tras esa formidable acción del ataque rojiblanco, se saca un córner, de manera infantil, que propició los sucesivos errores colectivos de la zaga visitante, para que el Extremadura se adelantase en el marcador.
Para colmo de males, Juanan salía del campo, quejándose de una lesión muscular. El cuadro rojiblanco perdía y se quedaba con diez hombres. Minuto 84.
Entonces llegó lo imposible. El segundo penalti favorable al Zamora CF, en otra acción ridícula de un defensor local, que se quedó con la camiseta de Diego en el área. La pena máxima la transformó, de nuevo, Luque. Empate a dos. ¿Justo? No lo sé. Pero afirmo que el cuadro rojiblanco jugó esta tarde los mejores minutos de esta inaudita e inefable temporada. Ahora bien, considero que el Zamora nunca tuvo un rival tan flojo como el Extremadura para sumar tres puntos. A mí el puntito me supo a poco.






















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