ZAMORANA
El silencio encubridor
La gente echada pa´lante habla de que hay que tener redaños, ser valiente, ir a por todas y a muerte hasta la consecución de un objetivo. Eso implica recibir negativas, tratar con envidiosos que intentarán todo para frenar la idea, escuchar frases decepcionantes para disuadirnos de llevarla a cabo e incluso toparse con un muro tras otro para que las fuerzas decaigan y se abandone el proyecto.
¡Cuántas veces hemos sufrido estos inconvenientes que nos han hecho abandonar, hacernos a un lado y frenar un sueño que nos ilusionaba o renunciar a un proyecto al que habíamos dedicado tiempo e intención, porque era preferible transigir, ser uno más o no destacar para que no nos cortaran la cabeza!
Este preámbulo viene a colación de las muchas y buenas ideas que zamoranos amantes de su tierra ponen sobre la mesa casi a diario para que los organismos correspondientes las lleven a cabo, sin recibir a cambio sino la ilusión de ver materializados esos planes con el único objetivo de que Zamora sea un lugar de encuentro, una ciudad vital, una capital con menos carencias, más bella o, simplemente, menos olvidada; sin embargo son precisamente esas buenas ideas a cambio de nada las que molestan a los arribistas, las que tumban los envidiosos, las que se archivan en la papelera matándolas antes incluso de nacer.
Existen numerosos ejemplos de opciones que podrían ponerse en práctica en nuestra provincia, a coste cero, tan solo con un poco de atención y publicidad para que se conozcan: desde embellecer la ciudad con fuentes, jardines o esculturas, hasta descubrir los defectos visibles que rompen la estética de la urbe como reitera sistemáticamente y con acierto el director de este periódico; hasta invitar a ponentes y estudiosos a dar conferencias y llenar aforos para que los zamoranos estén al día de lo que se escribe o investiga sobre nuestra tierra; por supuesto sin olvidar a esos personajes zamoranos ilustres en sus centenarios, aniversarios etc. con el fin de revivir su persona y sus obras.
Ejemplos hay cientos; solo hace falta gente dispuesta a escuchar y organismos que salgan de sus despachos, bajen a las calles y comprueben in situ las necesidades de los ciudadanos. Con este objeto, quisiera que todos: desde el Ayuntamiento, la Diputación y la Junta de Castilla y León –por mencionar únicamente las instituciones locales y autonómicas- estuvieran alerta a nuevos proyectos, planes y propósitos de personas públicas o anónimas que tan solo quieren lo mejor para Zamora y los zamoranos. Es capital que les escuchen, reflexionen y acepten propuestas alcanzables para que salgamos de este ostracismo ancestral en el que vivimos sumergidos. El silencio se convierte en olvido y eso es justamente lo que no queremos que siga ocurriendo, porque Zamora merece ser una ciudad viva y dinámica.
Mª Soledad Martín Turiño
La gente echada pa´lante habla de que hay que tener redaños, ser valiente, ir a por todas y a muerte hasta la consecución de un objetivo. Eso implica recibir negativas, tratar con envidiosos que intentarán todo para frenar la idea, escuchar frases decepcionantes para disuadirnos de llevarla a cabo e incluso toparse con un muro tras otro para que las fuerzas decaigan y se abandone el proyecto.
¡Cuántas veces hemos sufrido estos inconvenientes que nos han hecho abandonar, hacernos a un lado y frenar un sueño que nos ilusionaba o renunciar a un proyecto al que habíamos dedicado tiempo e intención, porque era preferible transigir, ser uno más o no destacar para que no nos cortaran la cabeza!
Este preámbulo viene a colación de las muchas y buenas ideas que zamoranos amantes de su tierra ponen sobre la mesa casi a diario para que los organismos correspondientes las lleven a cabo, sin recibir a cambio sino la ilusión de ver materializados esos planes con el único objetivo de que Zamora sea un lugar de encuentro, una ciudad vital, una capital con menos carencias, más bella o, simplemente, menos olvidada; sin embargo son precisamente esas buenas ideas a cambio de nada las que molestan a los arribistas, las que tumban los envidiosos, las que se archivan en la papelera matándolas antes incluso de nacer.
Existen numerosos ejemplos de opciones que podrían ponerse en práctica en nuestra provincia, a coste cero, tan solo con un poco de atención y publicidad para que se conozcan: desde embellecer la ciudad con fuentes, jardines o esculturas, hasta descubrir los defectos visibles que rompen la estética de la urbe como reitera sistemáticamente y con acierto el director de este periódico; hasta invitar a ponentes y estudiosos a dar conferencias y llenar aforos para que los zamoranos estén al día de lo que se escribe o investiga sobre nuestra tierra; por supuesto sin olvidar a esos personajes zamoranos ilustres en sus centenarios, aniversarios etc. con el fin de revivir su persona y sus obras.
Ejemplos hay cientos; solo hace falta gente dispuesta a escuchar y organismos que salgan de sus despachos, bajen a las calles y comprueben in situ las necesidades de los ciudadanos. Con este objeto, quisiera que todos: desde el Ayuntamiento, la Diputación y la Junta de Castilla y León –por mencionar únicamente las instituciones locales y autonómicas- estuvieran alerta a nuevos proyectos, planes y propósitos de personas públicas o anónimas que tan solo quieren lo mejor para Zamora y los zamoranos. Es capital que les escuchen, reflexionen y acepten propuestas alcanzables para que salgamos de este ostracismo ancestral en el que vivimos sumergidos. El silencio se convierte en olvido y eso es justamente lo que no queremos que siga ocurriendo, porque Zamora merece ser una ciudad viva y dinámica.
Mª Soledad Martín Turiño

















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