PRIMERA DIVISIÓN RFEF
El Zamora CF fue mejor, pero regaló el empate a una flojísima Cultural
Los rojiblancos debieron sumar tres puntos, pero obsequiaron a su rival con el segundo tanto, cuando jugaban con diez desde el minuto 46.
El Zamora, como el hombre del casino provinciano de Antonio Machado, conoce el secreto de la filantropía. Escribir sobre los partidos de los rojiblancos es como llorar lágrimas negras. No ha habido jornada en la que con Movilla o Iglesias no se haya obsequiado al rival, con uno o dos goles. Hoy, fue uno de esos encuentros. Vale que fuera la Cultural, un equipo hermano, por cierto, el más flojo de todos los que visitaron el Ruta de la Plata en esta temporada inaudita e inefable. Cuando los leoneses, con diez hombres, se había encerrado en su campo, con los rojiblancos jugando buen fútbol, como mandan los cánones, por las bandas, centros el área, cambios de juego, los centrales y Mapisa obsequiaron con el segundo tanto a los blancos. Después, zafarrancho de combate, y empate en el tiempo de descuento. Pero, puntito a puntito, solo se llega al descenso.
El Zamora empezó bien, mejor que la Cultural. Marcó pronto. Minut0 13. En un barullete en el área leonesa, que concreto Losada, de cabeza, bajo palos. La escuadra visitante no había hecho nada de particular. Pero cuatro minutos después, en una acción aislada, un penalti tonto de Parra, al que le dio la pelota en la mano, empataba la escuadra del Reino de León.
A partir de ese instante, la Leonesa adelantó líneas y empezó a tener la pelota, pero jugando en horizontal, se profundizar, sin exigir a Mapisa, salvo un disparo muy duro en balón perdido a la salida de un saque de esquina.
Primera parte sosa, sin calor ni en las gradas, ni pasión en el césped. Un empate sin color ni sabor.
Y tras el paso por vestuarios, el técnico visitante realiza el primer cambio, e instante después, expulsión, por segunda amarilla, de Moreno. A partir de ese instante, la Cultural se refugia en su campo para aguantar el asalto de los rojiblancos, que, con un hombre más, jugaron para ganar. Lo intentaron de todas las maneras, se sacaron diez córners, innumerables centros. Yago realizó varios cambios hasta a llegar a tener cuatro delanteros centros en el área rival. Primero entraron Baselga y Dani Hernández por Luque y Navas (minuto 61). El zamorano jugó de media punta, mientras el aragonés se ocupó del extremo diestro. El Zamora metió otra marcha. Se olía a gol. Pero todavía quedaba el regalo de todos los partidos. Aconteció en el minuto 63, cuando un balón perdido lo aprovecha Vitoria para anotar el segundo tanto culturalista. Un chiste. De nuevo, errores individuales, falta de atención, de concentración, condenaban la gran labor colectiva del equipo.
Tres minutos después, otros dos cambios en el Zamora: salían Kepa y Losada para dar entrada a Diego y Herrera. Más infantería para derribar la muralla leonesa. Ocasiones clarísimas para empatar, que desaprovechan los rojiblancos, con vicegoles, que la grada cantó. Mientras, por si faltaba más munición, también entró Coscia, otro ariete, por Parra. Al abordaje.
El entrenador leonés realizó otros dos cambios para perder tiempo y oxigenar a su equipo. Pero el Zamora recibiría el premio a su esfuerzo y mejor fútbol en el minuto 86. La Cultural se defendía como gato panza arriba, despejaba como le fuera, sin mucho sentido. En una de esas pérdidas, aceraba Herrera a rematar, de cabeza, para batir a Sostres. Quedaban cuatro minutos para el tiempo reglamentario, más el alargue, que se suponía fuese de cinco minutos. El árbitro, muy malo, solo concedió tres, tiempo suficiente para que el Zamora marcase el tercero. Pero este equipo carece de fortuna. Un mal de ojo. Habrá que ir a una bruja buena
El Zamora, como el hombre del casino provinciano de Antonio Machado, conoce el secreto de la filantropía. Escribir sobre los partidos de los rojiblancos es como llorar lágrimas negras. No ha habido jornada en la que con Movilla o Iglesias no se haya obsequiado al rival, con uno o dos goles. Hoy, fue uno de esos encuentros. Vale que fuera la Cultural, un equipo hermano, por cierto, el más flojo de todos los que visitaron el Ruta de la Plata en esta temporada inaudita e inefable. Cuando los leoneses, con diez hombres, se había encerrado en su campo, con los rojiblancos jugando buen fútbol, como mandan los cánones, por las bandas, centros el área, cambios de juego, los centrales y Mapisa obsequiaron con el segundo tanto a los blancos. Después, zafarrancho de combate, y empate en el tiempo de descuento. Pero, puntito a puntito, solo se llega al descenso.
El Zamora empezó bien, mejor que la Cultural. Marcó pronto. Minut0 13. En un barullete en el área leonesa, que concreto Losada, de cabeza, bajo palos. La escuadra visitante no había hecho nada de particular. Pero cuatro minutos después, en una acción aislada, un penalti tonto de Parra, al que le dio la pelota en la mano, empataba la escuadra del Reino de León.
A partir de ese instante, la Leonesa adelantó líneas y empezó a tener la pelota, pero jugando en horizontal, se profundizar, sin exigir a Mapisa, salvo un disparo muy duro en balón perdido a la salida de un saque de esquina.
Primera parte sosa, sin calor ni en las gradas, ni pasión en el césped. Un empate sin color ni sabor.
Y tras el paso por vestuarios, el técnico visitante realiza el primer cambio, e instante después, expulsión, por segunda amarilla, de Moreno. A partir de ese instante, la Cultural se refugia en su campo para aguantar el asalto de los rojiblancos, que, con un hombre más, jugaron para ganar. Lo intentaron de todas las maneras, se sacaron diez córners, innumerables centros. Yago realizó varios cambios hasta a llegar a tener cuatro delanteros centros en el área rival. Primero entraron Baselga y Dani Hernández por Luque y Navas (minuto 61). El zamorano jugó de media punta, mientras el aragonés se ocupó del extremo diestro. El Zamora metió otra marcha. Se olía a gol. Pero todavía quedaba el regalo de todos los partidos. Aconteció en el minuto 63, cuando un balón perdido lo aprovecha Vitoria para anotar el segundo tanto culturalista. Un chiste. De nuevo, errores individuales, falta de atención, de concentración, condenaban la gran labor colectiva del equipo.
Tres minutos después, otros dos cambios en el Zamora: salían Kepa y Losada para dar entrada a Diego y Herrera. Más infantería para derribar la muralla leonesa. Ocasiones clarísimas para empatar, que desaprovechan los rojiblancos, con vicegoles, que la grada cantó. Mientras, por si faltaba más munición, también entró Coscia, otro ariete, por Parra. Al abordaje.
El entrenador leonés realizó otros dos cambios para perder tiempo y oxigenar a su equipo. Pero el Zamora recibiría el premio a su esfuerzo y mejor fútbol en el minuto 86. La Cultural se defendía como gato panza arriba, despejaba como le fuera, sin mucho sentido. En una de esas pérdidas, aceraba Herrera a rematar, de cabeza, para batir a Sostres. Quedaban cuatro minutos para el tiempo reglamentario, más el alargue, que se suponía fuese de cinco minutos. El árbitro, muy malo, solo concedió tres, tiempo suficiente para que el Zamora marcase el tercero. Pero este equipo carece de fortuna. Un mal de ojo. Habrá que ir a una bruja buena





















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