El Zamarat se encomienda a finales de infarto para ganar partidos
67-55 ante un Cáceres que no desmereció e, incluso, pudo ganar al partido

Puede decirse que el partido empezó igual que terminó, si exceptuamos, claro está, los puntos que cada equipo iba anotando en su casillero. Nos referimos a la igualdad imperante, que no daba a entender la posición de cada cual en la clasificación general.
El primer cuarto reflejó un 19-16 después de alternancia en el marcador, empates incluidos.
El segundo cuarto continuó igual, aunque hubo momentos espesos por ambos equipos, en los que el marcador no tenía novedades, de tal manera que cuando faltaban 4 minutos para el descanso, un empate a 24 era parte de lo que habían ofrecido ambos equipos. Después, la cosa mejoró algo para acabar en un 31-35 que suponía un parcial de 12-19 para las visitantes.
En el tercer cuarto y a falta de 7:45 para acabarlo, las cacereñas avisaban, poniéndose en un 31-37 que sembraba dudas en el pabellón, aunque en un minuto, las de Carbajal empataban a 37, iniciándose otro periodo de igualdad y alternancia en el marcador. A falta de 1:17, las anfitrionas se ponían a 6 puntos (50-44) pero en el tiempo restante no anotaron, permitiendo que el inicio del último cuarto empezara con un ajustado 50-49 y todo por decidir.
Tras el anterior parcial de 19-14, ambos equipos se encaminaron hacia un final que, como se presumía, dada la igualdad hasta aquel momento, iba a ser de infarto. Comenzaron las visitantes con un parcial de 0-5 y 50-54 en el global, que se convertiría en 51-57 poco después y 56-60 a falta de 4:15, neutralizado por un parcial de 5-0, que volvía a poner al Zamarat por delante (61-60), con 3:50 para acabar y ya por delante en el marcador hasta el final. Siguieron momentos de nerviosismo de jugadoras, banquillos y árbitros -muy protestados por ambas partes- algo que no fue bueno para el espectáculo.
Finalmente, 67-65, luego de que las cacereñas tuvieran el partido a su alcance con la última posesión del balón, pero no acertaron y otra victoria para las de Carbajal, esta vez ante un rival que no entra en la lucha directa, pero que recordó su pasado de Liga Endesa, con una gran Satorre en sus filas, una “jugona” de muchos kilates. A quien esto escribe, le causó extrañeza la aportación de Ezeigbo, que se cargó enseguida de 4 personales y no estuvo nunca en el partido. También a quien esto escribe le pareció ver caras largas entre la nigeriana y su entrenador, pero todo visto desde una distancia que puede llevar a un error de apreciación. Veremos.

Puede decirse que el partido empezó igual que terminó, si exceptuamos, claro está, los puntos que cada equipo iba anotando en su casillero. Nos referimos a la igualdad imperante, que no daba a entender la posición de cada cual en la clasificación general.
El primer cuarto reflejó un 19-16 después de alternancia en el marcador, empates incluidos.
El segundo cuarto continuó igual, aunque hubo momentos espesos por ambos equipos, en los que el marcador no tenía novedades, de tal manera que cuando faltaban 4 minutos para el descanso, un empate a 24 era parte de lo que habían ofrecido ambos equipos. Después, la cosa mejoró algo para acabar en un 31-35 que suponía un parcial de 12-19 para las visitantes.
En el tercer cuarto y a falta de 7:45 para acabarlo, las cacereñas avisaban, poniéndose en un 31-37 que sembraba dudas en el pabellón, aunque en un minuto, las de Carbajal empataban a 37, iniciándose otro periodo de igualdad y alternancia en el marcador. A falta de 1:17, las anfitrionas se ponían a 6 puntos (50-44) pero en el tiempo restante no anotaron, permitiendo que el inicio del último cuarto empezara con un ajustado 50-49 y todo por decidir.
Tras el anterior parcial de 19-14, ambos equipos se encaminaron hacia un final que, como se presumía, dada la igualdad hasta aquel momento, iba a ser de infarto. Comenzaron las visitantes con un parcial de 0-5 y 50-54 en el global, que se convertiría en 51-57 poco después y 56-60 a falta de 4:15, neutralizado por un parcial de 5-0, que volvía a poner al Zamarat por delante (61-60), con 3:50 para acabar y ya por delante en el marcador hasta el final. Siguieron momentos de nerviosismo de jugadoras, banquillos y árbitros -muy protestados por ambas partes- algo que no fue bueno para el espectáculo.
Finalmente, 67-65, luego de que las cacereñas tuvieran el partido a su alcance con la última posesión del balón, pero no acertaron y otra victoria para las de Carbajal, esta vez ante un rival que no entra en la lucha directa, pero que recordó su pasado de Liga Endesa, con una gran Satorre en sus filas, una “jugona” de muchos kilates. A quien esto escribe, le causó extrañeza la aportación de Ezeigbo, que se cargó enseguida de 4 personales y no estuvo nunca en el partido. También a quien esto escribe le pareció ver caras largas entre la nigeriana y su entrenador, pero todo visto desde una distancia que puede llevar a un error de apreciación. Veremos.




















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