Francisco Iglesias Carreño
Lunes, 10 de Enero de 2022
NUESTRA HISTORIA

¡Zamora tomada al asalto!

[Img #60910]Es bastante usual aquí, y entre los zamoranos, que no damos excesiva importancia a situaciones y/u hechos que conforman nuestra familiaridad cotidiana  e incluso nuestra asidua convivencialidad -.- aquello de: ¡siempre los hemos tenido ahí!-.-, son unas pinceladas más de nuestro permanente paisaje, pero resulta que, y en la observancia desde otras latitudes, toman el carácter y rango de muy importantes en algunos casos y/o, en otros supuestos, de categoricamente extraordinarios.

El que más o el que menos de los zamoranos, se ha asomado en el cerco de las murallas y ha contemplado, en la lejanía del horizonte, el amplio espacio que circunda la ciudad leonesa de Zamora bastión hispánico de la Corona Leonesa.

Decíamos hace unos años: “Desde la imponente altura de las murallas de la urbe leonesa de Zamora, la visión del campo exterior, en la madrugada del día  10-1-1809, tenía que ser tremendamente impactante, viendo ante sí el despliegue bélico de un ejército francés, proveniente del este, que rodeaba la ciudad y copaba todos los caminos de salida de la misma”.

O sea, el día 10-1-1809,  nuestra ahora ciudad de Zamora, se encontraba cercada por el ejército francés de Napoleón Bonaparte, el cual no andaba muy lejos de la misma, teniendo ante la fuerza bélica del entonces mejor ejército de Europa.

También apostrofávamos con: “ Los casi 8.000 habitantes de Zamora, en el comienzo del Siglo XIX, seguramente no habrían contemplado, en toda su vida, una ambientación bélica de tales magnitudes y menos aún, por circunstancias sobrevenidas, que ellos eran el objeto mediato de tal atención, ¡de tal y tan singular atención !, de índole militar”.

  Todo tenía una situación precedente: “La tales circunstancias que afectaban a los zamoranos ya se conculcaron en los días anteriores al día 10 de enero, pues no en vano, el anterior día 5 del mes, y a raíz de informaciones/averiguaciones /contactos-.-. seguramente focalizadas en los últimos días del año viejo (¡menudo año el de 1808!) -.- que habían llegado hasta la ciudad, sobre presencia cercana de tropas francesas (avanzada de) en el pueblo de Monfarracinos del Pan, provenientes de la Comarca de Tierra de Campos Góticos, y que, en escaso número, vivaqueaban en el municipio, se organizó una partida voluntaria ciudadana que efectuó un golpe de mano en el lugar con éxito completo”.

Algunas fuentes especulan que lo del día 5-1-1809, ya fue una especie de añagaza, tanto para atraer a los zamoranos fuera del recinto amurallado, como en un posible `dar facilidades´ en la escaramuza.

Tras el intento de Monfarracinos del Pan del 5-1-1809, viene ya, de forma seguida, la parte que podría entenderse como más seria, fuerte e impactante: “ Después de aquello, y de forma mediata el día 6, vino la tragedia de la Batalla de Villagodio, el día de Reyes, donde ante un mayor contingente (se citan del orden de 2.000 soldados franceses) de enemigos y plenamente organizados [la Brigada del general Maupetit], la aguerrida formación zamorana, de apenas unos 800 voluntarios (dirigida por el comandante retirado  Agustín Manso), y desprovistos de material bélico de artillería,  dejó sobre las proximidades del cauce del río Valderaduey (que les había servido de parapeto), la trágica cifra de 130 muertos, y una riestra abundante de heridos”.

Aquí, se encontraba la Puerta de San PabloAlgunas fuentes describen los dantescos epílogos de la Batalla de Villagodio, que reseñamos:” Los relatos nos cuentan que, en el mantenimiento defensivo precautorio del cierre de las `Puertas de la Murallas´ (que las más próximas serían Puerta Nueva, Puerta San Pablo, Puerta de Santiago, Puerta de San Torcuato, y tal vez la Puerta de La Feria en la Plaza de La Puebla del arrabal de San Lázaro), los heridos de la Batalla de Villagodio fueron izados por medio de cuerdas/sogas/maromas, en la tarde y noche del  día 6 y madrugada del día 7, hasta lo alto de las murallas, para ser atendidos dentro de la ciudad. Ello da, por una parte, amplia idea de la situación de cercamiento a que se encontraba sometida la ciudad leonesa de Zamora por las tropas francesas, pero también nos dice, por otro lado, sobre la obvia y evidente falta de sintonía entre la dirección oficial de la ciudad y el pueblo llano de la misma, y que, hilando el razonamiento anterior, se pudiera querer transmitir tal disintonía  hacia los invasores para salvaguardia personal de algunos interesados”.

Desde la situación de ciudad cercada, la población aguardaría el impasse del desenlace, y en ello decimos: “No tenemos otro relato que aquel que sitúa, en la mañana del día 10-1-1809, a las tropas francesas ir al asalto de la ciudad de Zamora, ni de los preparativos del mismo que, de forma generalizada, se hacían después de un bombardeo artillero masivo, ya que la más mínima  precaución del ejército atacante sería contar con las máximas garantías para sus destacamentos de zapadores. Lo que sí narran los relatos de tal hecho de armas es que la ciudad de Zamora, desprotegida de artillería propia, fue tomada al asalto”.

Una secuenciación de acontecimientos, se ha producido sobre la ciudad de Zamora, que han ido, de forma gradual agravando su importancia, de aqui: “ La ocupación francesa de Zamora,  se produce en el invierno de 1809, después de  dos hechos de armas previos y por la característica militar  de ser tomada por los adversarios, de forma fehaciente, la maniobra militar del cerco de la urbe y la planificación logística de un estratégico asalto, que lograr entrar, por la acción artillera francesa, en esta urbe leonesa a través del decaimiento defensivo, por bombardeo sobre la Puerta de San Pablo”.

Resituar todo el acontecer del asalto del ejército francés a la ciudad de Zamora en el invierno de 1809, es atisbar imaginativamente lo que hemos leído y/o visto tanto por narraciones literarias como por diversos films, donde el dramatismo está instalado en cada hoja y/o secuencia.

 Queda explícita la certeza del procedimiento empleado por la brigada francesa:” Está ambientación del 10-1-1809, ubica a la ciudad leonesa de Zamora, de forma elogiosa y hasta heroica, entre aquellas poblaciones que: (a) fueron cercadas por el ejército invasor francés durante la Guerra de la Independencia, (b) no capituló-..- no existe constancia de tal hecho-.- (c) no fue doblegada por el cerco de cuatro días-.- no costa que parlamentase con el enemigo-.-, (d) fue tomada al asalto. Ocupando un lugar destacado,  en el proceso histórico de aquellos momentos, junto a las hermanas ciudades leonesas de Astorga y Ciudad Rodrigo, cimeras que fueron, por la Corona Leonesa, en la defensa de la España Nación.”

Viene ahora hacer una posible efeméride de tal crucial momento: ” Recordar la Zamora del comienzo del año 1809, de aquel invierno, de los sufrimientos que debieron pasar nuestros antepasados, de sus muy importantes trágicos hechos luctuosos, con las pérdidas de tantos familiares y convecinos, que seguramente sobrepasaran, en el computo de todos los hechos bélicos, los cuatro centenares, es también un modo de hacer presente, ahora en todos nosotros, sus descendientes, su memoria integral (humana, social y cívica), que es nuestra raíz histórica, y también, claro está, de situar en el balance del relato historiográfico lo que ellos hicieron, la forma como lo llevaron a efecto y la manera como se implicaron en la común defensa del solar patrio”.

Estamos ahora a 10-1-2022 y sabemos, ¡lo sabemos todos!, lo que hay en el ambiente general de España, por eso consideramos importante, ¡muy importante!, el hablar de la Zamora leonesa del 10-1-1809, donde unos pocos de los nuestros, de nuestro plena y extensamente definido aquí, dieron por si mismos ejemplo público que sirvió para entonces  y que, en enn nuestra consideración y sostenido criterio, ha permanecido en el tiempo a lo largo del proceso histórico, y por ello, ¡ y con ello!, también sirve igualmente para el momento de hora.                                                    

Es hora ya, de que los hechos de la Guerra de la Independencia, de las tres provincias leonesas: Salamanca, Zamora y León, estén por sus propios méritos en el curriculum educativo de los niños y niñas de toda la Región  Reino Leonés.

                                                                                                                                                                                                                                               Decir que sean  excelsas loas y glorias directas, de expreso reconocimiento desde el hoy de la posverdad y las tribulaciones de varios,  hacia la ciudad leonesa de Zamora de aquel concreto ayer, por tal y tan concreto patriótico manifiesto ejemplo público, es tal vez quedarse cortos, por ello enfatizamos, aún más si cabe, nuestras propias opiniones sobre la ejemplaridad de los ciudadanos zamoranos de aquel entonces, unos leoneses y siempre españoles más, del  invernal día del 10-1-1809.

 

 

Francisco Iglesias Carreño                                                                                                                                                                                               Del Instituto de Estudios Zamoranos FLORIÁN D´OCAMPO

 

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