Eugenio de Ávila
Lunes, 17 de Enero de 2022
NOCTURNOS

Y ella se aburrió de mí

[Img #61159]En verdad, no me cansé de que ella no me quisiera, me harté yo de intentar esculpir el mármol de su alma para crear la estatua de la pasión eterna.  No me siento despechado. Prefirió a otro tipo de hombre. Yo ya estoy mayor para convertir el poco tiempo que me queda en una nueva demostración  de mi capacidad de seductor. No tengo edad para presumir de nada, ni tan si quiera de años, porque todavía no tengo los suficientes para seducir ancianas en residencias de la tercera edad. Todo llegará.

 

Cuando la conocí, me impactó su hermosura. Cuando la traté, me sorprendió su talento, su cultural, su ingenio. No me quedó otra opción que enamorarme. La razón me pidió que me alejase de ella, que ni amistad, ni otras consideraciones afectivas; que mi alma, que nunca había sufrido de amores, sino disfrutado de pasiones, ya no respondería a una decepción amorosa, porque, en principio, no estaba vacunado para soportar esa enfermedad infecciosa del desamor, y, para afrontar los años que me separan de la vejez, hay que ir desnudo de afectos, vacío de sentimientos, hueco por dentro, como el cerebro de un político.

 

Hay en mi vida un antes y un después. Ella. Era otro antes de conocerla. Soy uno distinto a aquel yo desde que escuche su dulce voz, casi un trino; al que recorrió con mi mirada su rostro de ligeros trazos, suave, en el que el conjunto se imponía a cualquier manifestación individual de sus componentes: los ojos no eran más bellos que sus mejillas, ni la boca más bonita que su nariz, ni las pestañas tenían que envidiar a sus cejas. Todas sus facciones habían sido colocadas por el mismo esteta que diseñó  el universo. La hermosura de la simetría. La poesía de las matemáticas.

 

De su cuerpo, prefiero no escribir, porque despierta en mí un erotismo juvenil, capaz de destruir la poca energía que me queda por gastar. ¡Cuántas veces mi mente calenturienta imaginó cómo la habría amado, qué éxtasis habría alcanzado, cercanos al placer de parar el tiempo para convertirme en Cronos gozando con Venus!

 

Solo sé que si hubiera tenido 20 años menos, que no son nada, según cantaba Gardel, me habría vuelto loco de amor por esa mujer: ni Schopenhauer, ni el marxismo, ni Mahler, ni Bach, ni Visconti, ni los Impresionistas, ni Machado, ni Cernuda ni Lorca…ella y el amor.

 

Y si me despreciaba, hubiera remedado a Judas, porque conocer a una dama tan hermosa, bañada en cultura, desbordante en talento e ingenio, y no poder disfrutarla, ni conducirla al nirvana desde la postura del sol hasta el alba, te invita a dejar de ser antes que a vivir sin ninguna razón. Yo no podría haber traicionado al amor, ni engañado a la belleza.

 

Ya soy mayor y no me queda nada por lo que vivir. Aguardo la muerte como la flor del almendro a la laboriosa abeja. Antes  néctar para transformarme en miel que almendra olvidada en la tierra seca.

 

No me cansé de ella, más bien se hartó de mí.

 

Eugenio-Jesús de Ávila

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.145

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.