Eugenio de Ávila
Viernes, 28 de Enero de 2022
ZAMORANO

Carta a Pedro Sánchez: presidente del Gobierno de España

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Nunca un presidente del Reino de España nos dedicó, como usted, tantas visitas. Como zamorano, pero no como socialista, lo tendré siempre en cuenta, más si se cumple la promesa de Monte la Reina y la transformación de la N-122, una carretera nacional impropia de la cuarta potencia europea. Además, tampoco me enfadaría que nos hiciera algún favor más, como la cesión de los terrenos de Adif en la Estación del Ferrocarril al Ayuntamiento o poder viajar desde la capital de la provincia y la bella Sanabria por autovía, otra carretera, la actual, infame, con un puente, bautizado como el de la Estrella, que produce vergüenza ajena cuando los vehículos se ven obligados a detenerse en uno de los accesos, porque resulta imposible que dos coches transiten al unísona de izquierda a derecha o de la diestra a la siniestra.

 

Creo que usted, presidente, sí se acuerda de Zamora y la tiene en su memoria, porque lo demuestra y Antidio Fagúndez, además,  es un pelma con cierto toque evangélico: “Pedid y se os dará. Y sé también que prefiere a la gente sencilla que a la aristocracia de la sangre y del dinero. Zamora es una provincia humilde, aunque no es pobre, pero los zamoranos padecemos un caciquismo endémico desde la Restauración canovista, cuando los borbones, para nuestra desgracia, tras la descarriada I República, ocuparon, de nuevo, el trono.  Alfonso XII, más conocido como el “Pacificador”, hijo de Isabel, pero no de su marido Francisco de  Asís Borbón, al que no le gustaban la señoras, de acuerdo con Cánovas del Castillo y de los militares, reinaría en España entre 1874 y 1885. Perdón por la digresión histórica, una querencia propia de una de mis profesiones, la que nunca ejercí como funcionario público.

 

A lo que iba. Nuestra provincia, como conocerá perfectamente, presenta la menor actividad económica de España, la que ha perdido más habitantes en la última década y la más envejecida. Por estos pagos, hay poco ricos, pero multimillonarios. En general, empresarios que se enriquecieron merced a sus amistades con ciertos políticos, que nunca he sabido si se conformaron con conceder obras a dedo o también formaba parte del chollo. La clase media alquila su tiempo al Estado, funcionarios. Si Zamora sigue con su actual deriva, sobrarán en poco tiempo. La burguesía comercial se halla en plena decadencia. Las grandes firmas zamoranos desaparecieron. Agricultores y ganaderos trabajan para ir tirando, con enormes dificultades. Desde que entramos en lo que se llamó Mercado Común, se cerraron más de cuatro mil explotaciones ganaderas. Los jóvenes del agro, universitarios en su mayoría, se fueron a estudiar y nunca más volvieron a su lar, porque aquí apenas hay labor para licenciados en ciencias y en letras. El campo zamorano juega con el silencio, habla con las nubes para lavarse la cara, se distrae con aves y fauna salvaje,  y se sabe pariente del desierto demográfico. Los cereales echan de menos a las amapolas y recuerdan cuando se les segaba con la hoz. No obstante, los pocos agricultores que todavía acarician las tierras con sus tractores, siembre y recogen, forman parte de la clase más progresista de esta provincia. De vez en cuando, se enfadan, porque tanto esfuerzo ofrece escasos frutos económicos.

 

Como le conté en anterior párrafo, aquí hay unos 60.000 jubilados, la mayor parte cobran pensiones escasas, para llegar a fin de mes con dificultades y sin permitirse ni grandes, ni medianos lujos. Sé que usted quiere subirles la paga, pero España tampoco da más de sí. Y deberían todos ustedes, los políticos, llegar a un acuerdo para arreglar un problema que se enquistará y terminará por enfermar y expulsar el pus de la injusticia.

 

Trabajadores hay pocos. No hay proletariado en Zamora. No existen fábricas, aunque hay excelentes firmas que transforman materias primas, riquísimas, que produce nuestra tierra. Los obreros zamoranos ganan poco. Quizá se haya abusado de este proletariado, porque los sindicatos solo, salvo alguna excepción, se preocupan más de los funcionarios públicos que de los trabajadores del sector privado. La gente joven sin preparación universitaria también se irán de Zamora, porque aquí hay poco trabajo y mal pagado.

 

Este es el panorama social, demográfico y económico que presenta esta provincia, presidente Pedro Sánchez. Y, cuando una geografía presenta tal deterioro, solo el Estado posee capacidad económica para sacarla del tercermundismo, reactivarla y provocar progreso económico y social.

 

Por esa razón, Excmo. Sr. Pedro Sánchez, le pido, como periodista provinciano que soy, más zamorano que ácrata y  liberal, que tenga en cuenta que Zamora forma parte de los parias de España, de esa famélica legión de la que se habla en la Internacional. Y asume que aquí se vota al PP como por inercia, no porque se tenga nada que agradecer a estos políticos conservadores o centristas, porque no les gusta que se les considere de derechas. Por eso le pido a usted, como presidente del Gobierno que nos eche una mano desde La Moncloa. No quiero que la capital de la provincia se convierte en museo de la historia y la provincia en un desierto demográfico.

 

Mañana acudiré al acto en el Ramos Carrión. Lo hago como periodista. Tomaré nota de las promesas que ofrezca a la parroquia y se lo tendré en cuenta. Y, si no cumple con su palabra, se lo afearé.

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