PADRASTO ESTATAL
Abortar el fascismo siniestro
Estaban frente a la clínica con pancartas, rezando rosarios. Vino la policía y se los llevó como si fueran criminales, solo porque estaban ahí disponibles para hablar con quien quisiera consultarles. Prohibido estar, eso era "hostigar", ver a alguien que me puede mostrar otro lado de la realidad ha de ser penado. Así quieren hacer con la nueva ley. No solo acecha hoy la tiranía desde la derecha, sino también desde la siniestra, sutil e intensa izquierda, cual virus que muta desde Stalin con nuevos métodos.
Una supuesta nueva moral laica nos ha impuesto con sus predicadores y otra funesta Inquisición nació para perseguir a los réprobos que piensan de modo diverso. Se quejan desde el gobierno porque quieren facilitar el aborto. Ajenos a quienes rechazan matar pues lo consideran un ser humano -estudiaron medicina para dar la vida-, el gobierno parece describir al feto como mero amasijo de células y quiere forzar a los médicos y enfermeras eliminando la objeción de conciencia.
Son muchos quienes objetan y no quieren participar en esos "crímenes institucionalizados" contra la infancia, dicen. Ellos, sin embargo, saben qué es la vida y la muerte, ¿no es llamativo que tantos médicos se opongan? Se habla del derecho a decidir sobre el propio cuerpo ¿y con la vacunación? Ahí no. Pero, ¿y si no se trata solo del propio cuerpo? En España pagamos con nuestros impuestos los abortos, pues son gratuitos hasta las catorce semanas después de concebir.
El gobierno quiere forzar a plantillas que enteramente objetan por motivos de conciencia, ya que hay industrias privadas de abortos, carnicerías, donde se realizan la mayoría de estas intervenciones, con apoyo público. A sus puertas acuden tranquilos grupos de personas esperando a quien se acerque para hablar con ellos y así disuadirles. A veces solo rezan delante.
El gobierno propone penalizar a quienes informan ¿y los piquetes de las huelgas o a cualquier grupo que públicamente hable? La libertad de expresión cada vez está más restringida. Proponen penalizar con un año de cárcel a quienes "hostiguen o coarten la libertad" de quien quiere interrumpir su embarazo; matar a su hijo, según otros. Libertad para informar no, para estar, tampoco.
También quieren eliminar el permiso de los progenitores para abortar con dieciséis años. Abortar podrían; votar o conducir no. Esta es nuestra realidad, somos adultos para ciertas cosas, para otras, el padrastro estatal nos ha de dirigir hasta la conciencia. Un nuevo fascismo siniestro se propone abortar nuestras conciencias. Obligado silencio y a pagar con nuestros sueldos -impuestos- abortos cuando apenas tenemos nacimientos. ¿Por qué no ayudar a quienes dudan y tal vez querrían ser madres a gestar y cuidar de los hijos de sus entrañas? Todo es entraña ya. Salvemos al perrito y al gatito. Bracitos y pies de triturados fetos, a la basura.
Ilia Galán
Estaban frente a la clínica con pancartas, rezando rosarios. Vino la policía y se los llevó como si fueran criminales, solo porque estaban ahí disponibles para hablar con quien quisiera consultarles. Prohibido estar, eso era "hostigar", ver a alguien que me puede mostrar otro lado de la realidad ha de ser penado. Así quieren hacer con la nueva ley. No solo acecha hoy la tiranía desde la derecha, sino también desde la siniestra, sutil e intensa izquierda, cual virus que muta desde Stalin con nuevos métodos.
Una supuesta nueva moral laica nos ha impuesto con sus predicadores y otra funesta Inquisición nació para perseguir a los réprobos que piensan de modo diverso. Se quejan desde el gobierno porque quieren facilitar el aborto. Ajenos a quienes rechazan matar pues lo consideran un ser humano -estudiaron medicina para dar la vida-, el gobierno parece describir al feto como mero amasijo de células y quiere forzar a los médicos y enfermeras eliminando la objeción de conciencia.
Son muchos quienes objetan y no quieren participar en esos "crímenes institucionalizados" contra la infancia, dicen. Ellos, sin embargo, saben qué es la vida y la muerte, ¿no es llamativo que tantos médicos se opongan? Se habla del derecho a decidir sobre el propio cuerpo ¿y con la vacunación? Ahí no. Pero, ¿y si no se trata solo del propio cuerpo? En España pagamos con nuestros impuestos los abortos, pues son gratuitos hasta las catorce semanas después de concebir.
El gobierno quiere forzar a plantillas que enteramente objetan por motivos de conciencia, ya que hay industrias privadas de abortos, carnicerías, donde se realizan la mayoría de estas intervenciones, con apoyo público. A sus puertas acuden tranquilos grupos de personas esperando a quien se acerque para hablar con ellos y así disuadirles. A veces solo rezan delante.
El gobierno propone penalizar a quienes informan ¿y los piquetes de las huelgas o a cualquier grupo que públicamente hable? La libertad de expresión cada vez está más restringida. Proponen penalizar con un año de cárcel a quienes "hostiguen o coarten la libertad" de quien quiere interrumpir su embarazo; matar a su hijo, según otros. Libertad para informar no, para estar, tampoco.
También quieren eliminar el permiso de los progenitores para abortar con dieciséis años. Abortar podrían; votar o conducir no. Esta es nuestra realidad, somos adultos para ciertas cosas, para otras, el padrastro estatal nos ha de dirigir hasta la conciencia. Un nuevo fascismo siniestro se propone abortar nuestras conciencias. Obligado silencio y a pagar con nuestros sueldos -impuestos- abortos cuando apenas tenemos nacimientos. ¿Por qué no ayudar a quienes dudan y tal vez querrían ser madres a gestar y cuidar de los hijos de sus entrañas? Todo es entraña ya. Salvemos al perrito y al gatito. Bracitos y pies de triturados fetos, a la basura.
Ilia Galán




















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