PRIMERA DIVISIÓN RFEF
El Zamora CF pierde su primera final en Lezama ante el Bilbao Ath: 1-0
El Zamora marcó en dos ocasiones, pero sus goles se anularon por sendos fuera de juego; y remató mucho, pero con enorme inocencia, mientras el filial vasco anotó su gol en un error en la medular y una genialidad de Malcon Ares
Con sinceridad, porque no soy político y siempre me conduzco con la verdad: el partido que nos ha dejado esta noche el Zamora CF en Lezama no merecería más que un párrafo, y además, corto, porque el futbol desplegado hoy por el equipo que vistió de alivio de luto, el rojiblanco, alcanzó cotas bajísimas, parecido al disputado el pasado domingo y en Calahorra.
Un equipo filial, por la edad de sus componentes, suele pecar de ingenuidad, de candidez. Eso suele ser lo clásico. Pero el flojo, como dirían los platenses, fue el Zamora; el cándido fue el cuadro de Yago Iglesias, que se acercó al marco del potero Aguirrezabala en varias ocasiones, pero con remates de niño de Primera Comunión.
El filial del Athletic Club fue más agresivo que el Zamora y, además, defendió mejor, aunque en ataque solo mostrase peligro por parte del extremo zurdo, Malcon Ares, autor de un gol de talento, al aprovechar un error grave en la medular. Artola, quizá el más veterano de Bilbao Athletic, jugó por donde quiso, manejo los tiempos, peleó, aparecía arriba y abajo, sin que ningún jugador visitante fuese capaz de pararlo.
El Zamora tuvo sus ocasiones: una de Yanis, que se plantó solo delante del meta vasco, con vaselina que acabó en gol, pero fue anulado por un fuera de juego muy justito; y la de Herrera, que batió a Aguirrezabala, pero también se anuló su tanto por encontrarse en situación antirreglamentaria.
Con empate sin goles, concluyó la primera mitad. Tras el descanso, más de lo mismo, con un Zamora que parecía irse a por el partido, pero sin dominar la medular, mientras que los locales fiaban su suerte a las genialidades de Malcon Ares. Pero tampoco Jon Villanueva se vio muy exigido.
Hasta que llegó el error en la medular que aprovechó el espigado exterior zurdo bilbaíno para batir al portero vasco del Zamora. Minuto 58. Acusaron los rojiblancos el gol. Durante unos minutos aó el poste izquierdo, en balón rechazado a la salida un saque de esquina. La suerte del Zamora se hallaba en las acciones por banda de ambos exteriores, Kepa y Yanis, los mejores, porque Herrera apenas vio la pelota, y los hombres de la medular tampoco se quitaban de encima las marcas de sus rivales.
Iglesias intentó, de prisa y corriendo, que su equipo sufriera un punto de inflexión, porque en cinco minutos realizó otros tantos cambios: Losada y Dani Hernández sustituyeron, en el minuto 70, a Herrera y Jorge Fernández, y cinco minutos después saltaron al campo Diego, Dongoun y Molina, y se iban a los vestuarios Yanis, Parra y Xisco. El Zamora se fue al abordaje, si bien, con más pasión que inteligencia. Muchos centros y escasos remates. La defensa local desbarató las intenciones de remate de los zamoranos, que nunca encontraron remates francos.
Los cambios de Pachi Salinas también buscaron refrescar la fuerza y agresividad de los suyos, cosa que consiguió.
Los cinco minutos de prolongación tampoco sirvieron para que el Zamora metiese a los jóvenes cachorros en su área, que sumaron tres puntos vitales para seguir soñando con la salvación.
Los rojiblancos, en su línea de los últimos encuentros. Pero peor, porque antes se tenían ocasiones y se marraban, pero ahora ni eso, y las dos más claras de esta noche terminaron en sendos fueras de juego. Habrá que seguir trabajando, confiando y…rezando.
Perdón, porque me he pasado escribiendo de un partido que no lo mereció.
Con sinceridad, porque no soy político y siempre me conduzco con la verdad: el partido que nos ha dejado esta noche el Zamora CF en Lezama no merecería más que un párrafo, y además, corto, porque el futbol desplegado hoy por el equipo que vistió de alivio de luto, el rojiblanco, alcanzó cotas bajísimas, parecido al disputado el pasado domingo y en Calahorra.
Un equipo filial, por la edad de sus componentes, suele pecar de ingenuidad, de candidez. Eso suele ser lo clásico. Pero el flojo, como dirían los platenses, fue el Zamora; el cándido fue el cuadro de Yago Iglesias, que se acercó al marco del potero Aguirrezabala en varias ocasiones, pero con remates de niño de Primera Comunión.
El filial del Athletic Club fue más agresivo que el Zamora y, además, defendió mejor, aunque en ataque solo mostrase peligro por parte del extremo zurdo, Malcon Ares, autor de un gol de talento, al aprovechar un error grave en la medular. Artola, quizá el más veterano de Bilbao Athletic, jugó por donde quiso, manejo los tiempos, peleó, aparecía arriba y abajo, sin que ningún jugador visitante fuese capaz de pararlo.
El Zamora tuvo sus ocasiones: una de Yanis, que se plantó solo delante del meta vasco, con vaselina que acabó en gol, pero fue anulado por un fuera de juego muy justito; y la de Herrera, que batió a Aguirrezabala, pero también se anuló su tanto por encontrarse en situación antirreglamentaria.
Con empate sin goles, concluyó la primera mitad. Tras el descanso, más de lo mismo, con un Zamora que parecía irse a por el partido, pero sin dominar la medular, mientras que los locales fiaban su suerte a las genialidades de Malcon Ares. Pero tampoco Jon Villanueva se vio muy exigido.
Hasta que llegó el error en la medular que aprovechó el espigado exterior zurdo bilbaíno para batir al portero vasco del Zamora. Minuto 58. Acusaron los rojiblancos el gol. Durante unos minutos aó el poste izquierdo, en balón rechazado a la salida un saque de esquina. La suerte del Zamora se hallaba en las acciones por banda de ambos exteriores, Kepa y Yanis, los mejores, porque Herrera apenas vio la pelota, y los hombres de la medular tampoco se quitaban de encima las marcas de sus rivales.
Iglesias intentó, de prisa y corriendo, que su equipo sufriera un punto de inflexión, porque en cinco minutos realizó otros tantos cambios: Losada y Dani Hernández sustituyeron, en el minuto 70, a Herrera y Jorge Fernández, y cinco minutos después saltaron al campo Diego, Dongoun y Molina, y se iban a los vestuarios Yanis, Parra y Xisco. El Zamora se fue al abordaje, si bien, con más pasión que inteligencia. Muchos centros y escasos remates. La defensa local desbarató las intenciones de remate de los zamoranos, que nunca encontraron remates francos.
Los cambios de Pachi Salinas también buscaron refrescar la fuerza y agresividad de los suyos, cosa que consiguió.
Los cinco minutos de prolongación tampoco sirvieron para que el Zamora metiese a los jóvenes cachorros en su área, que sumaron tres puntos vitales para seguir soñando con la salvación.
Los rojiblancos, en su línea de los últimos encuentros. Pero peor, porque antes se tenían ocasiones y se marraban, pero ahora ni eso, y las dos más claras de esta noche terminaron en sendos fueras de juego. Habrá que seguir trabajando, confiando y…rezando.
Perdón, porque me he pasado escribiendo de un partido que no lo mereció.

















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