CON LOS CINCO SENTIDOS
El que sea feliz que tire la primera piedra
Nélida L del Estal Sastre
Quizá esté condenada a ser infeliz porque no supe andar el camino, o elegí el que no era. No sé. Ambas posibilidades pueden ser ciertas y ahora es tarde para ponerme a analizar cuál fue el error cometido y en qué parte me desvié para no retornar jamás a la casilla de salida.
Buscamos la felicidad de manera incansable durante toda nuestra existencia y al final, o no la encontramos, o encontramos algo parecido a la estabilidad que nos conforma y nos acomoda. Es tan triste como real. Porque nos han metido en la cabeza desde pequeños la estupidez de que hemos de encontrar como princesas a nuestro príncipe, a algún hombre que nos salve de nosotras mismas. Pues me alegra deciros que no es necesario, somos más que autosuficientes. No tenemos reino, ni cortijo que no sepamos administrar solas, sin más instrumento que nuestra cabeza y nuestras manos.
Hay personas, mujeres u hombres, da igual, que empeñan todo su ser en encontrar un amor verdadero, una persona que te entienda y que, con el simple gesto de mirarte a los ojos, sin decir palabra alguna, te haga vibrar de emoción porque sepa al instante el fugaz pensamiento que refleja el destello de tus ojos. Algunos lo saben y lo reconocen, otros, ni por asomo. El hombre es más pragmático. Reconozco que me hubiera gustado ser hombre, quizá hubiera sufrido menos, o no. Me pongo a pensar en los grandes poetas que fueron capaces de enamorarme con sus palabras y eran palabras sentidas, crudas y que no podían salir más que de un alma noble y sufriente.
¿Por qué hemos de ser felices a toda costa y si no lo somos parecemos unos desgraciados a los ojos de los demás?
Es pura literatura, pero es la verdad en su misma esencia. Tanto tienes, tanto vales. Si no figuras, no eres nadie. Si estás sola es porque eres una amargada… Cuántos matrimonios conozco que son pura fachada y casi ni se hablan. De los que ves en los cafés tomando algo sin siquiera mirarse y mucho menos dirigirse la palabra, aburridos hasta la náusea.
La felicidad es algo subjetivo, hay personas que son felices por sus hijos, no por ellas mismas, que viven y ven a través de los ojos de sus vástagos. Hay personas que son felices casi con lo puesto, porque no necesitan de más. También están aquellos que jamás catarán lo que es ser moderadamente feliz porque siempre estarán compitiendo con otros semejantes a ellos, como las hienas, comiendo carroña y esperando que alguien “muera” para machacarlo y comerse sus vísceras. Nunca me he preguntado si son felices siendo tan mala gente, quizá sí lo sean después de todo…Pues vaya mierda.
Nélida L del Estal Sastre
Nélida L del Estal Sastre
Quizá esté condenada a ser infeliz porque no supe andar el camino, o elegí el que no era. No sé. Ambas posibilidades pueden ser ciertas y ahora es tarde para ponerme a analizar cuál fue el error cometido y en qué parte me desvié para no retornar jamás a la casilla de salida.
Buscamos la felicidad de manera incansable durante toda nuestra existencia y al final, o no la encontramos, o encontramos algo parecido a la estabilidad que nos conforma y nos acomoda. Es tan triste como real. Porque nos han metido en la cabeza desde pequeños la estupidez de que hemos de encontrar como princesas a nuestro príncipe, a algún hombre que nos salve de nosotras mismas. Pues me alegra deciros que no es necesario, somos más que autosuficientes. No tenemos reino, ni cortijo que no sepamos administrar solas, sin más instrumento que nuestra cabeza y nuestras manos.
Hay personas, mujeres u hombres, da igual, que empeñan todo su ser en encontrar un amor verdadero, una persona que te entienda y que, con el simple gesto de mirarte a los ojos, sin decir palabra alguna, te haga vibrar de emoción porque sepa al instante el fugaz pensamiento que refleja el destello de tus ojos. Algunos lo saben y lo reconocen, otros, ni por asomo. El hombre es más pragmático. Reconozco que me hubiera gustado ser hombre, quizá hubiera sufrido menos, o no. Me pongo a pensar en los grandes poetas que fueron capaces de enamorarme con sus palabras y eran palabras sentidas, crudas y que no podían salir más que de un alma noble y sufriente.
¿Por qué hemos de ser felices a toda costa y si no lo somos parecemos unos desgraciados a los ojos de los demás?
Es pura literatura, pero es la verdad en su misma esencia. Tanto tienes, tanto vales. Si no figuras, no eres nadie. Si estás sola es porque eres una amargada… Cuántos matrimonios conozco que son pura fachada y casi ni se hablan. De los que ves en los cafés tomando algo sin siquiera mirarse y mucho menos dirigirse la palabra, aburridos hasta la náusea.
La felicidad es algo subjetivo, hay personas que son felices por sus hijos, no por ellas mismas, que viven y ven a través de los ojos de sus vástagos. Hay personas que son felices casi con lo puesto, porque no necesitan de más. También están aquellos que jamás catarán lo que es ser moderadamente feliz porque siempre estarán compitiendo con otros semejantes a ellos, como las hienas, comiendo carroña y esperando que alguien “muera” para machacarlo y comerse sus vísceras. Nunca me he preguntado si son felices siendo tan mala gente, quizá sí lo sean después de todo…Pues vaya mierda.
Nélida L del Estal Sastre



















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