NOCTURNOS
Solo creo en ella
No tengo gana alguna de escribir sobre el amor. Me aburre. ¿Cómo puede un hombre como yo utilizar palabras para describir una sensación en la que no cree? Ya me parezco a los políticos. Nada por dentro y todo por fuera. Del amor, lo único que merece la pena es su práctica. No hay mayor placer que el que experimentan dos cuerpos cuando yacen: “Que ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman”. Lo dejó escrito Cernuda.
Quizá, la lectura de algunos poetas, ciertas obras de arte, arquitectura, sinfonías, películas…podrían acercarse al deleite que produce hacer el amor, en mi caso, con una mujer. De hecho, me emociona el arte porque lo siento como un orgasmo intelectual. Eyacula mi alma, no mi cuerpo. Pudiera ser que la cópula sea una obra de arte que produce la carne para dejar descansar el cerebro. Solo dejamos de pensar cuando en esos instantes que desembarcamos en el nirvana, como si no fuéramos nada, ni tan si quiera esclavos del tiempo, espíritus puros.
El hombre es un ser, esencialmente, hedonista. Afirmo que, si el varón no conociese las delicias cuando conoce a una mujer, la especie humana habría desaparecido de la faz de la tierra. Las féminas también gozan, incluso más por lo que intuyo, pero tampoco mueren por el goce carnal; ellas encuentran el máximo placer en sensaciones sublimes. El cerebro de una dama inteligente se rige por otras emociones, impactos e impresiones. No somos iguales. Las chicas son superiores en lo esencial; nosotros, en lo fútil, la fuerza bruta.
Comprendedme: si una mujer, bella e inteligente, se acerca a mi persona, me enamoro. Me sucedió con Carlota. He emprendido la huida. Como escribí, no creo en el amor. Solo creo en ella.
Eugenio-Jesús de Ávila
No tengo gana alguna de escribir sobre el amor. Me aburre. ¿Cómo puede un hombre como yo utilizar palabras para describir una sensación en la que no cree? Ya me parezco a los políticos. Nada por dentro y todo por fuera. Del amor, lo único que merece la pena es su práctica. No hay mayor placer que el que experimentan dos cuerpos cuando yacen: “Que ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman”. Lo dejó escrito Cernuda.
Quizá, la lectura de algunos poetas, ciertas obras de arte, arquitectura, sinfonías, películas…podrían acercarse al deleite que produce hacer el amor, en mi caso, con una mujer. De hecho, me emociona el arte porque lo siento como un orgasmo intelectual. Eyacula mi alma, no mi cuerpo. Pudiera ser que la cópula sea una obra de arte que produce la carne para dejar descansar el cerebro. Solo dejamos de pensar cuando en esos instantes que desembarcamos en el nirvana, como si no fuéramos nada, ni tan si quiera esclavos del tiempo, espíritus puros.
El hombre es un ser, esencialmente, hedonista. Afirmo que, si el varón no conociese las delicias cuando conoce a una mujer, la especie humana habría desaparecido de la faz de la tierra. Las féminas también gozan, incluso más por lo que intuyo, pero tampoco mueren por el goce carnal; ellas encuentran el máximo placer en sensaciones sublimes. El cerebro de una dama inteligente se rige por otras emociones, impactos e impresiones. No somos iguales. Las chicas son superiores en lo esencial; nosotros, en lo fútil, la fuerza bruta.
Comprendedme: si una mujer, bella e inteligente, se acerca a mi persona, me enamoro. Me sucedió con Carlota. He emprendido la huida. Como escribí, no creo en el amor. Solo creo en ella.
Eugenio-Jesús de Ávila

















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