NOCTURNOS
No es pecado amar
Hay que pecar mucho más. Se me entienda. No contra el cuarto, ni el quinto mandamiento, ni el séptimo, siempre que no se robe al rico. El mandamiento que deberíamos cambiar ya, tras una moción de censura a Yahvé, sería el sexto. ¡Qué es eso de no cometer actos impuros! ¿Y qué son los actos puros?
No hay mayor bendición de la vida que el sexo como arte, como proyección del amor sobre otro ser humano. Acariciar otra epidermis, besar otros labios, saborear otra lengua, entrar en otro cuerpo hallar sus secretos, su cueva de Montesinos, su humedad descubre un inmenso amor por el prójimo. Pecas contra ti mismo cuando renuncias al placer de la ternura, de la cópula, del nirvana. Pecas cuando traicionas al amigo, cuando mientes, calumnias, injurias, delinques, robas, insultas.
No, nunca es pecado el amor y sus letanías, nunca es pecado la pasión y su liturgia, nunca es pecado el amor y su religión. Pecado son los felones, los políticos trincones, las mujeres que se venden por dinero, los hombres que se alquilan por horas, los periodistas de la coba y el reptar. Amar a una mujer, en su caso a un varón, me convierte en sacerdote de ese Dios que no existe, de ese Dios que nos inventamos cuando ignoramos lo qué es el misterio de vivir. No se vive si no se ama. No se ama si no arrojas tu ego a la zahúrda del interés, del sexo por el sexo, del sexo sin seso, sin arte.
Incluso se ama, cual es mi circunstancia, sin que te quieran, sin que te miren más allá de los ojos, sin que te dibujen en las manos la palabra amor con el pincel de las yemas de cualquier de tus dedos.
Eugenio-Jesús de Ávila
Hay que pecar mucho más. Se me entienda. No contra el cuarto, ni el quinto mandamiento, ni el séptimo, siempre que no se robe al rico. El mandamiento que deberíamos cambiar ya, tras una moción de censura a Yahvé, sería el sexto. ¡Qué es eso de no cometer actos impuros! ¿Y qué son los actos puros?
No hay mayor bendición de la vida que el sexo como arte, como proyección del amor sobre otro ser humano. Acariciar otra epidermis, besar otros labios, saborear otra lengua, entrar en otro cuerpo hallar sus secretos, su cueva de Montesinos, su humedad descubre un inmenso amor por el prójimo. Pecas contra ti mismo cuando renuncias al placer de la ternura, de la cópula, del nirvana. Pecas cuando traicionas al amigo, cuando mientes, calumnias, injurias, delinques, robas, insultas.
No, nunca es pecado el amor y sus letanías, nunca es pecado la pasión y su liturgia, nunca es pecado el amor y su religión. Pecado son los felones, los políticos trincones, las mujeres que se venden por dinero, los hombres que se alquilan por horas, los periodistas de la coba y el reptar. Amar a una mujer, en su caso a un varón, me convierte en sacerdote de ese Dios que no existe, de ese Dios que nos inventamos cuando ignoramos lo qué es el misterio de vivir. No se vive si no se ama. No se ama si no arrojas tu ego a la zahúrda del interés, del sexo por el sexo, del sexo sin seso, sin arte.
Incluso se ama, cual es mi circunstancia, sin que te quieran, sin que te miren más allá de los ojos, sin que te dibujen en las manos la palabra amor con el pincel de las yemas de cualquier de tus dedos.
Eugenio-Jesús de Ávila

















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