OBITUARIO
Ha muerto Antonio Rodríguez Domínguez
Padre de Félix-Francisco Rodriguez, jefe de Gabinete del PSOE de Zamora, gran semanasantero y pilar de la Resurrección y uno de los hermanos más antiguo de la Vera Cruz
Ha muerto hoy, en su ciudad del alma, un zamorano lígrimo, Antonio Rodríguez Domínguez, padre de Félix-Francisco Rodríguez, jefe de Gabinete de Prensa del PSOE y amigo personal del que esto escribe. Fallecimiento repentino que ha causado profunda conmoción entre su familia, amigos y semanasanteros. Antonio fue hombre esencial en la cofradía de la Resurrección.
Durante décadas se entregó a la hermandad del Domingo de Resurrección. No necesitaba cargos para realizar las labores que le encomendasen, lo que prueba su amor por la cofradía y por la Pasión de Zamora. Celebró el fin de la Semana Santa zamorana compartiendo viandas, bacalao, porque nunca gustaba del "dos y pingada", con sus amigos y hermanos de la Resurrección, con la misma camaradería que le convirtió en una persona querida por todo tipo de gente. Antonio no necesitaba morirse para que todos le reconocieran como un hombre bueno.
También forma parte de la historia de la Vera Cruz, la hermandad más antigua de Zamora y entre las españolas, siendo uno los cofrades más veteranos de la cofradía que desfila el Jueves Santo por la tarde.
Profundo pesar, pues, en la Semana Santa de nuestra ciudad, que ha perdido a uno de sus hijos más querido, dinámico y altruista.
Si creía en la Resurrección, Antonio Rodríguez Domínguez nunca morirá y formará parte siempre de la Zamora más popular, sencilla y, a la vez, noble.
Eugenio-Jesús de Ávila
Ha muerto hoy, en su ciudad del alma, un zamorano lígrimo, Antonio Rodríguez Domínguez, padre de Félix-Francisco Rodríguez, jefe de Gabinete de Prensa del PSOE y amigo personal del que esto escribe. Fallecimiento repentino que ha causado profunda conmoción entre su familia, amigos y semanasanteros. Antonio fue hombre esencial en la cofradía de la Resurrección.
Durante décadas se entregó a la hermandad del Domingo de Resurrección. No necesitaba cargos para realizar las labores que le encomendasen, lo que prueba su amor por la cofradía y por la Pasión de Zamora. Celebró el fin de la Semana Santa zamorana compartiendo viandas, bacalao, porque nunca gustaba del "dos y pingada", con sus amigos y hermanos de la Resurrección, con la misma camaradería que le convirtió en una persona querida por todo tipo de gente. Antonio no necesitaba morirse para que todos le reconocieran como un hombre bueno.
También forma parte de la historia de la Vera Cruz, la hermandad más antigua de Zamora y entre las españolas, siendo uno los cofrades más veteranos de la cofradía que desfila el Jueves Santo por la tarde.
Profundo pesar, pues, en la Semana Santa de nuestra ciudad, que ha perdido a uno de sus hijos más querido, dinámico y altruista.
Si creía en la Resurrección, Antonio Rodríguez Domínguez nunca morirá y formará parte siempre de la Zamora más popular, sencilla y, a la vez, noble.
Eugenio-Jesús de Ávila

















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