RES PÚBLICA
Políticas que debería hacer una izquierda real y revolucionaria
Está sería mi propuesta como presidente del Gobierno del Reino de España. Voy, en principio, con las sociales y laborales:
600 euros de salario mensual, si carece de trabajo, para todo español por el mero hecho de serlo. Podría prolongarse indefinidamente, siempre que se encontrase sin empleo.
Convenio con todo aquel español o española que no quiera trabajar nunca en su vida, atendiendo a aquellos versos de Manuel Machado: “Mi ideal es tenderme sin ilusión ninguna, de cuando en cuando un beso y un nombre de mujer”. Acuerdo que consistiría en renunciar a cualquier oferta laboral a cambio de recibir un salario de unos 800 euros mensuales, con dos pagas extraordinarias anuales. Por supuesto, siempre se tendría en cuenta el IPC para subir el sueldo.
Más medidas económicas. Pedir a los sindicatos que sean los que deciden cuál debe ser el salario mínimo interprofesional. Dos meses de indemnización por año trabajado para los que sean despedidos de sus puestos laborales.
Si una empresa pierde dinero, que el Estado asuma sus cargas económicas y sus trabajadores se conviertan en funcionarios públicos.
Los trabajadores no aportarán un solo euro a la Seguridad Social, cuya supervivencia dependerá de las empresas del IBEX.
Los médicos que trabajen para la Seguridad Social podrán ejercer la medicina privada, pero abonarán al Estado un 60% de sus ganancias.
El Estado necesitaría, al menos, otros dos millones de funcionarios en todas las administraciones. Participación de los trabajadores en el funcionamiento técnico de las fábricas.
Todo el transporte, ferroviario, naval, por carretera, pasaría a depender del Estado y sus trabajadores se convertirían en funcionarios.
Jubilación a los 55 años, siempre que sea el deseo del trabajador.
Medidas políticas
Abolición del Senado y de las autonomías, menos la vasca y catalana, para que se entretengan jugando, de cuando en cuando, al independentismo.
Convocar a los españoles a las urnas para que elijan entre monarquía y república.
Derecho a voto a partir de los 16 años.
Creación de una milicia nacional no obligatoria, que abonaría un salario a los mozos que desearan integrarse en ese cuerpo.
Cambio de la actual Ley Electoral, que prima el nacionalismo y a los grandes partidos.
Todo político condenado por corrupción deberá devolver todo el capital obtenido con sus malas artes y los salarios recibidos durante su paso por la política, y, por supuesto, una durísima pena de privación de libertad por crímenes contra el pueblo.
Medidas financieras
Fuerte impuesto, de carácter progresivo, a las grandes empresas, hasta el punto de que sea una verdadera expropiación.
Nacionalización de la banca, que pasará a ser controlada por los sindicatos.
Confiscación de todos los bienes de la iglesia católica, para dedicar las iglesias y templos que no se encontraran abiertos al público a centros de cultura y de acogimiento de menesterosos.
Políticas sociales
Todos los subsaharianos que arriben a nuestras costas, si lo desean, pasarán a ser ciudadanos españoles con plenos derechos, con lo que acabaría con los ilegales, de los que tanto abusan los malos empresarios.
Becas extraordinarias para los alumnos de las clases media baja y baja, con el objetivo de que realicen sus estudios universitarios en las universidades privadas más importantes de la nación.
Expropiación de todos los hospitales privados que pasarán a ser públicos.
Potenciar la educación pública, con la construcción de tantos institutos del Estado como colegios privados que existan en cada ciudad, para que, con el tiempo, se pueda prescindir la de enseñanza privada.
Reforma agraria que acabe con todos los latifundios, en manos de los grandes capitalistas y la aristocracia española, que cultivarían los agricultores sin tierras.
Corolario: He aquí un programa que sí se podría definir como de izquierda real. Las políticas de Sánchez y también de Podemos nunca se atreverán a cumplir con estos objetivos. Las políticas sociales de la siniestra nacional son solo parches para ir tirando y mantener a la nación estabulada. Puro márketing, propio de su aburguesamiento, de la izquierda reaccionaria.
Eugenio-Jesús de Ávila
Está sería mi propuesta como presidente del Gobierno del Reino de España. Voy, en principio, con las sociales y laborales:
600 euros de salario mensual, si carece de trabajo, para todo español por el mero hecho de serlo. Podría prolongarse indefinidamente, siempre que se encontrase sin empleo.
Convenio con todo aquel español o española que no quiera trabajar nunca en su vida, atendiendo a aquellos versos de Manuel Machado: “Mi ideal es tenderme sin ilusión ninguna, de cuando en cuando un beso y un nombre de mujer”. Acuerdo que consistiría en renunciar a cualquier oferta laboral a cambio de recibir un salario de unos 800 euros mensuales, con dos pagas extraordinarias anuales. Por supuesto, siempre se tendría en cuenta el IPC para subir el sueldo.
Más medidas económicas. Pedir a los sindicatos que sean los que deciden cuál debe ser el salario mínimo interprofesional. Dos meses de indemnización por año trabajado para los que sean despedidos de sus puestos laborales.
Si una empresa pierde dinero, que el Estado asuma sus cargas económicas y sus trabajadores se conviertan en funcionarios públicos.
Los trabajadores no aportarán un solo euro a la Seguridad Social, cuya supervivencia dependerá de las empresas del IBEX.
Los médicos que trabajen para la Seguridad Social podrán ejercer la medicina privada, pero abonarán al Estado un 60% de sus ganancias.
El Estado necesitaría, al menos, otros dos millones de funcionarios en todas las administraciones. Participación de los trabajadores en el funcionamiento técnico de las fábricas.
Todo el transporte, ferroviario, naval, por carretera, pasaría a depender del Estado y sus trabajadores se convertirían en funcionarios.
Jubilación a los 55 años, siempre que sea el deseo del trabajador.
Medidas políticas
Abolición del Senado y de las autonomías, menos la vasca y catalana, para que se entretengan jugando, de cuando en cuando, al independentismo.
Convocar a los españoles a las urnas para que elijan entre monarquía y república.
Derecho a voto a partir de los 16 años.
Creación de una milicia nacional no obligatoria, que abonaría un salario a los mozos que desearan integrarse en ese cuerpo.
Cambio de la actual Ley Electoral, que prima el nacionalismo y a los grandes partidos.
Todo político condenado por corrupción deberá devolver todo el capital obtenido con sus malas artes y los salarios recibidos durante su paso por la política, y, por supuesto, una durísima pena de privación de libertad por crímenes contra el pueblo.
Medidas financieras
Fuerte impuesto, de carácter progresivo, a las grandes empresas, hasta el punto de que sea una verdadera expropiación.
Nacionalización de la banca, que pasará a ser controlada por los sindicatos.
Confiscación de todos los bienes de la iglesia católica, para dedicar las iglesias y templos que no se encontraran abiertos al público a centros de cultura y de acogimiento de menesterosos.
Políticas sociales
Todos los subsaharianos que arriben a nuestras costas, si lo desean, pasarán a ser ciudadanos españoles con plenos derechos, con lo que acabaría con los ilegales, de los que tanto abusan los malos empresarios.
Becas extraordinarias para los alumnos de las clases media baja y baja, con el objetivo de que realicen sus estudios universitarios en las universidades privadas más importantes de la nación.
Expropiación de todos los hospitales privados que pasarán a ser públicos.
Potenciar la educación pública, con la construcción de tantos institutos del Estado como colegios privados que existan en cada ciudad, para que, con el tiempo, se pueda prescindir la de enseñanza privada.
Reforma agraria que acabe con todos los latifundios, en manos de los grandes capitalistas y la aristocracia española, que cultivarían los agricultores sin tierras.
Corolario: He aquí un programa que sí se podría definir como de izquierda real. Las políticas de Sánchez y también de Podemos nunca se atreverán a cumplir con estos objetivos. Las políticas sociales de la siniestra nacional son solo parches para ir tirando y mantener a la nación estabulada. Puro márketing, propio de su aburguesamiento, de la izquierda reaccionaria.
Eugenio-Jesús de Ávila























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