PRIMERA RFEF
El Zamora demuestra carácter en Majadahonda, pero exhibe sus carencias seculares: 3-2
El Rayo sacó provecho de su potencia física y juego aéreo, ante un cuadro rojiblanco que muestra sus defectos de partida en su falta de fortaleza en la defensa del fútbol estático

¿Los rojiblancos vivieron esta noche, en Majadahonda, su última derrota de esta amarga temporada? Ojalá sea así. Pero, de nuevo, confirmo que esta plantilla se construyó muy mal, porque le faltó, desde el inicio, desde el mes de julio, piezas fundamentales en todo equipo: defensas con envergadura -solo Piña y tomó las de Villadiego- y delanteros corpulentos y que dominasen el juego aéreo, y, además, careció también de un medio centro defensivo, gran éxito de la campaña del doble ascenso, como fue Juanan. Tampoco hubo un director de orquesta en la medular, ni exteriores hábiles, si exceptúo a Baselga, que ha ido apareciendo en el último tramo de la Liga y tantas cosas que forman un equipo que garantice triunfos y éxitos.
Y esta noche, se volvió a perder por esas carencias. Y no es cuestión de, como dice el vulgo, que los jugadores no se lo curren, sino de que faltan calidades que nunca existieron. Como prueba de cuenta digo, el primer gol del Rayo, que, hasta ese momento, ni había aparecido, incluso el Zamora llevaba muy bien el partido, bajo control.

Corría el minuto 24, cuando el equipo de la tormenta lanzó un córner desde la izquierda. Héctor Hernández, un ariete clásico, con buenos movimientos y gran físico, remataba, de cabeza, solo, sin oposición alguna, desde el área chica. Como suele suceder cuando tus virtudes defensivas no son las de fortaleza por arriba. Y, si además te olvidas de marcar al goleador del rival, pues no necesito más explicaciones.
El Zamora reaccionó bien, porque los rojiblancos son buenos peloteros, su mayor virtud. Navas, titular desde ni se sabe, no hacía jugada alguna, pero ayudaba en la destrucción; Donguo, un jugador técnico, que gusta bajar a por el cuero a la medular, combinaba bien con Baselga, mientras Ramos y Fernández ponían balones dignos a sus compañeros de arriba. Juanan, que va tomando la forma, aunque ya no queda tiempo, ayudaba mucho a sus compañeros de zaga y sacaba el balón desde atrás. Los rojiblancos no se vinieron abajo pese al tanto en contra, lo cual es todo un mérito en un plantel que ya perdió la categoría.

Y el premio al mejor fútbol se tradujo en el gol del empate. Córner sacado en corto, porque al área no hay jugador para rematarlo, que llega a Baselga. El aragonés se prepara el balón para largar, con la diestra, un potente, colocado y envenenado disparo que batió el mete local. Con igualada se llegaba al descanso, en un choque que el equipo local se jugaba entrar en la fase de ascenso y el foráneo nada, salvo la honra.
Tras el descanso, el Rayo salió a desnivelar el marcador. Pudo hacerlo, en balones largos que pillaron casi siempre fuera de sitió a los centrales rojiblancos. Las ocasiones, clarísimas, no se transformaron en gol de milagro o por falta de pericia de los madrileños.
![[Img #66189]](https://eldiadezamora.es/upload/images/05_2022/4507_gol3.jpg)
El técnico local realizó un cambió clave en el minuto 62. Entraba Mani Sánchez, que sería el autor de la jugada que supuso el segundo tanto rayista, en un balón al segundo palo al que, de nuevo, no llegaron ni Garay ni Cordero, para que Héctor batiese a Pau Torres. Y, tras el segundo, llegó el tercero de forma inmediata, en otro balón largo que no acierta a despejar la zaga visitante. Penalti claro de Jordan, que señaló el árbitro y transformó el trigoleador.
El primer cambio de Yago aconteció en el minuto 67, cuando Losada sustituía a Dongou.
El Zamora, tirando de orgullo, buscó la puerta rival. Por si faltaba algo, el técnico gallego realizó tres cambios de golpe, porque entraron Dani Hernández, Losada y Yanis por Juanan, Baselga y Navas. Minuto 76.
Y el Zamora se estiró, como si los tres golpes en el mentón no le hubieran dejado K.O. Pero, para colmo de males, Iglesias tuvo que cambiar a Losada, lesionado cuando apenas había tocado el balón para que entrase Herrera.
Antes, Rojo ya había marcado un bonito gol con la testa, rúbrica al magnífico centro de Dani Hernández.

Los rojiblancos querían el empate, pero no fue posible. Además, jugaron con diez por expulsión, muy severa, de Kepa, por entrada por detrás a un rival.
El Zamora cayó con honor ante el Rayo. Fue mejor durante muchos minutos del partido que su rival, equipo que jugará la fase de ascenso. Todos los que vistieron hoy la camiseta negra le echaron “huevos” al asunto, demostrando profesionalidad. Pero las carencias del equipo me parecen evidentes. Con estos defectos de fábrica, no se puede conservar una categoría tan complicada.
Ahora ya solo queda despedirse de este calvario, con una victoria ante el Valladolid Promesas. Paradojas de la vida.

¿Los rojiblancos vivieron esta noche, en Majadahonda, su última derrota de esta amarga temporada? Ojalá sea así. Pero, de nuevo, confirmo que esta plantilla se construyó muy mal, porque le faltó, desde el inicio, desde el mes de julio, piezas fundamentales en todo equipo: defensas con envergadura -solo Piña y tomó las de Villadiego- y delanteros corpulentos y que dominasen el juego aéreo, y, además, careció también de un medio centro defensivo, gran éxito de la campaña del doble ascenso, como fue Juanan. Tampoco hubo un director de orquesta en la medular, ni exteriores hábiles, si exceptúo a Baselga, que ha ido apareciendo en el último tramo de la Liga y tantas cosas que forman un equipo que garantice triunfos y éxitos.
Y esta noche, se volvió a perder por esas carencias. Y no es cuestión de, como dice el vulgo, que los jugadores no se lo curren, sino de que faltan calidades que nunca existieron. Como prueba de cuenta digo, el primer gol del Rayo, que, hasta ese momento, ni había aparecido, incluso el Zamora llevaba muy bien el partido, bajo control.

Corría el minuto 24, cuando el equipo de la tormenta lanzó un córner desde la izquierda. Héctor Hernández, un ariete clásico, con buenos movimientos y gran físico, remataba, de cabeza, solo, sin oposición alguna, desde el área chica. Como suele suceder cuando tus virtudes defensivas no son las de fortaleza por arriba. Y, si además te olvidas de marcar al goleador del rival, pues no necesito más explicaciones.
El Zamora reaccionó bien, porque los rojiblancos son buenos peloteros, su mayor virtud. Navas, titular desde ni se sabe, no hacía jugada alguna, pero ayudaba en la destrucción; Donguo, un jugador técnico, que gusta bajar a por el cuero a la medular, combinaba bien con Baselga, mientras Ramos y Fernández ponían balones dignos a sus compañeros de arriba. Juanan, que va tomando la forma, aunque ya no queda tiempo, ayudaba mucho a sus compañeros de zaga y sacaba el balón desde atrás. Los rojiblancos no se vinieron abajo pese al tanto en contra, lo cual es todo un mérito en un plantel que ya perdió la categoría.

Y el premio al mejor fútbol se tradujo en el gol del empate. Córner sacado en corto, porque al área no hay jugador para rematarlo, que llega a Baselga. El aragonés se prepara el balón para largar, con la diestra, un potente, colocado y envenenado disparo que batió el mete local. Con igualada se llegaba al descanso, en un choque que el equipo local se jugaba entrar en la fase de ascenso y el foráneo nada, salvo la honra.
Tras el descanso, el Rayo salió a desnivelar el marcador. Pudo hacerlo, en balones largos que pillaron casi siempre fuera de sitió a los centrales rojiblancos. Las ocasiones, clarísimas, no se transformaron en gol de milagro o por falta de pericia de los madrileños.
![[Img #66189]](https://eldiadezamora.es/upload/images/05_2022/4507_gol3.jpg)
El técnico local realizó un cambió clave en el minuto 62. Entraba Mani Sánchez, que sería el autor de la jugada que supuso el segundo tanto rayista, en un balón al segundo palo al que, de nuevo, no llegaron ni Garay ni Cordero, para que Héctor batiese a Pau Torres. Y, tras el segundo, llegó el tercero de forma inmediata, en otro balón largo que no acierta a despejar la zaga visitante. Penalti claro de Jordan, que señaló el árbitro y transformó el trigoleador.
El primer cambio de Yago aconteció en el minuto 67, cuando Losada sustituía a Dongou.
El Zamora, tirando de orgullo, buscó la puerta rival. Por si faltaba algo, el técnico gallego realizó tres cambios de golpe, porque entraron Dani Hernández, Losada y Yanis por Juanan, Baselga y Navas. Minuto 76.
Y el Zamora se estiró, como si los tres golpes en el mentón no le hubieran dejado K.O. Pero, para colmo de males, Iglesias tuvo que cambiar a Losada, lesionado cuando apenas había tocado el balón para que entrase Herrera.
Antes, Rojo ya había marcado un bonito gol con la testa, rúbrica al magnífico centro de Dani Hernández.

Los rojiblancos querían el empate, pero no fue posible. Además, jugaron con diez por expulsión, muy severa, de Kepa, por entrada por detrás a un rival.
El Zamora cayó con honor ante el Rayo. Fue mejor durante muchos minutos del partido que su rival, equipo que jugará la fase de ascenso. Todos los que vistieron hoy la camiseta negra le echaron “huevos” al asunto, demostrando profesionalidad. Pero las carencias del equipo me parecen evidentes. Con estos defectos de fábrica, no se puede conservar una categoría tan complicada.
Ahora ya solo queda despedirse de este calvario, con una victoria ante el Valladolid Promesas. Paradojas de la vida.


















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