CON LOS CINCO SENTIDOS
El valor
Jamás des un paso atrás, ni te lo pienses. Si has tomado una decisión, obligado por las circunstancias o ha sido por decisión propia, no retrocedas ni para coger impulso. Asume las consecuencias de tus actos y de los actos que los otros te infligieron, pero hazlo con honestidad, valor y esa dosis de cojones que a tanta gente le falta y de la que tanto presume. Intenta ser siempre y en todo lugar la mejor versión de ti mismo, porque es lo que recordarán todos cuando les faltes. Aunque te cueste, aunque te hayan hecho un daño a veces irreparable, no dudes en mostrar tu mejor cara, porque eres diferente y superior, porque eres de verdad. Pocos pueden decir lo que piensan sin miedo a represalias, da igual el contexto. La autenticidad está de capa caída en estos tiempos, por eso, sé tú mismo, con la cabeza bien alta “como si te estuvieras asomando”, que decía mi padre.
Que nadie te pueda poner la cara colorada por haber dicho o hecho algo que no concuerde con tu coherencia personal. No es altanería, no. Y el que piense eso no sabe de qué habla. Sólo tienen derecho a llevar la cabeza bien alta los que no han hecho mal alguno de manera intencionada, los que ayudan, los que están cuando los necesitas sin pedir contrapartidas. Los que dicen la verdad, aunque ésta duela.
A los buenos de cabeza y de corazón los reconocerás porque su mirada es transparente y sus maneras educadas, empáticas y te prestan su hombro para llorar si así lo necesitas en un determinado momento de tu existencia, tal y como todos lo hemos necesitado. Son los que te escuchan y te miran a la cara cuando les cuentas que lo estás pasando mal y que necesitas a un amigo para quitarte piedras de la mochila con la que estás cargando. De esas personas hay pocas, por eso valen tanto. No retrocedas ni te dejes llevar por la marea del mundo en su inmensa mediocridad. No a todos les puedes caer bien e intentarlo es un error de fatales consecuencias. Es preferible ser uno mismo y que ya te conozcan para no tocarte los “bemoles”.
Pisa firme, que se oigan tus pasos y que la huella que dejes sea lo más humana, sincera y humilde que te sea posible. Sólo así serás una persona verdaderamente valiosa para el mundo. Y si el mundo no lo aprecia, al menos los que te hayan conocido lo sabrán. Qué mayor reconocimiento que ese que te dan los que quieres. Ninguno.
Nélida L. del Estal Sastre
Jamás des un paso atrás, ni te lo pienses. Si has tomado una decisión, obligado por las circunstancias o ha sido por decisión propia, no retrocedas ni para coger impulso. Asume las consecuencias de tus actos y de los actos que los otros te infligieron, pero hazlo con honestidad, valor y esa dosis de cojones que a tanta gente le falta y de la que tanto presume. Intenta ser siempre y en todo lugar la mejor versión de ti mismo, porque es lo que recordarán todos cuando les faltes. Aunque te cueste, aunque te hayan hecho un daño a veces irreparable, no dudes en mostrar tu mejor cara, porque eres diferente y superior, porque eres de verdad. Pocos pueden decir lo que piensan sin miedo a represalias, da igual el contexto. La autenticidad está de capa caída en estos tiempos, por eso, sé tú mismo, con la cabeza bien alta “como si te estuvieras asomando”, que decía mi padre.
Que nadie te pueda poner la cara colorada por haber dicho o hecho algo que no concuerde con tu coherencia personal. No es altanería, no. Y el que piense eso no sabe de qué habla. Sólo tienen derecho a llevar la cabeza bien alta los que no han hecho mal alguno de manera intencionada, los que ayudan, los que están cuando los necesitas sin pedir contrapartidas. Los que dicen la verdad, aunque ésta duela.
A los buenos de cabeza y de corazón los reconocerás porque su mirada es transparente y sus maneras educadas, empáticas y te prestan su hombro para llorar si así lo necesitas en un determinado momento de tu existencia, tal y como todos lo hemos necesitado. Son los que te escuchan y te miran a la cara cuando les cuentas que lo estás pasando mal y que necesitas a un amigo para quitarte piedras de la mochila con la que estás cargando. De esas personas hay pocas, por eso valen tanto. No retrocedas ni te dejes llevar por la marea del mundo en su inmensa mediocridad. No a todos les puedes caer bien e intentarlo es un error de fatales consecuencias. Es preferible ser uno mismo y que ya te conozcan para no tocarte los “bemoles”.
Pisa firme, que se oigan tus pasos y que la huella que dejes sea lo más humana, sincera y humilde que te sea posible. Sólo así serás una persona verdaderamente valiosa para el mundo. Y si el mundo no lo aprecia, al menos los que te hayan conocido lo sabrán. Qué mayor reconocimiento que ese que te dan los que quieres. Ninguno.
Nélida L. del Estal Sastre





















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